CAE LA PERCEPCIÓN DE INSEGURIDAD EN EL EDOMEX

La percepción de inseguridad en varios municipios del Estado de México ha mostrado una notable disminución, según los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, correspondiente al segundo trimestre de 2026. Este fenómeno, aunque positivo en apariencia, se da en un contexto de desafíos persistentes en materia de seguridad pública a nivel nacional.

NEZAHUALCÓYOTL A LA CABEZA

Ciudad Nezahualcóyotl se posiciona a la vanguardia de esta mejora, registrando una caída del 25.6 por ciento en la percepción de inseguridad. Este dato representa la mayor disminución observada en el municipio entre las ocho ciudades del Estado de México que son monitoreadas por el INEGI, marcando un cambio significativo en la percepción ciudadana.

En segundo lugar, Atizapán de Zaragoza presenta una reducción del 19.2 por ciento en la percepción de inseguridad. Le sigue Naucalpan, con una disminución del 12.1 por ciento, completando el podio de los municipios con mayor mejora en este indicador.

OTROS MUNICIPIOS CON MEJORAS

El resto de los municipios mexiquenses evaluados en la encuesta también reportaron descensos en la percepción de inseguridad. Ecatepec, un municipio con alta densidad poblacional y desafíos históricos en seguridad, mostró una reducción del 10.2 por ciento. Cuautitlán Izcalli registró una baja del 8.4 por ciento, mientras que Toluca, la capital del estado, experimentó una disminución del 6 por ciento.

Tlalnepantla y Chimalhuacán completan la lista con reducciones del 2 por ciento y 1.2 por ciento, respectivamente. Es relevante destacar que las ocho ciudades mexiquenses incluidas en la ENSU experimentaron una reducción en la percepción de inseguridad durante el trimestre analizado.

EL FACTOR DEL "MANDO UNIFICADO"

Seis de los ocho municipios que mostraron mejoras pertenecen a la Zona Oriente del Estado de México. En esta región opera desde hace más de 500 días el Mando Unificado, un esquema de seguridad coordinado por los gobiernos federal y estatal. Este operativo, que involucra a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, busca fortalecer la seguridad a través de acciones de inteligencia, despliegues operativos y vigilancia en zonas consideradas prioritarias.

El Mando Unificado tiene presencia en 15 municipios del Oriente mexiquense, con un contingente de más de 14 mil policías bajo una sola línea de mando. La coordinación incluye la participación de corporaciones de los tres órdenes de gobierno, y su seguimiento se realiza a través de las Mesas de Paz, un mecanismo de evaluación y ajuste de estrategias.

CONTEXTO Y ANÁLISIS

Si bien estos datos de la ENSU son alentadores y sugieren un avance en la percepción ciudadana, es crucial contextualizarlos. La percepción de seguridad es un indicador complejo que puede verse influenciado por diversos factores, no solo por la efectividad de las estrategias policiales, sino también por la cobertura mediática, la presencia de autoridades y la comunicación gubernamental.

Históricamente, el Estado de México, y particularmente su zona oriente, ha enfrentado altos índices de criminalidad y violencia. La mejora en la percepción, aunque significativa, no necesariamente se traduce de inmediato en una disminución absoluta de los delitos. La ENSU mide la percepción, es decir, cómo se sienten los ciudadanos respecto a su seguridad, lo cual es un componente vital pero distinto de las estadísticas delictivas duras.

El Mando Unificado, como estrategia de coordinación intergubernamental, representa un esfuerzo por centralizar y optimizar los recursos de seguridad. La participación de más de 14 mil elementos y la cobertura en 15 municipios evidencian la magnitud del despliegue. Sin embargo, la efectividad a largo plazo de este tipo de esquemas depende de su capacidad para adaptarse a las dinámicas delictivas cambiantes y para generar confianza sostenida en la población.

Analistas señalan que la percepción de seguridad puede ser volátil. Un evento de alto impacto o una serie de incidentes violentos pueden revertir rápidamente las mejoras logradas. Por ello, es fundamental que las autoridades mantengan un enfoque constante y multifacético para abordar las causas profundas de la inseguridad, más allá de los operativos.

La estrategia del Mando Unificado, al operar bajo una sola línea de mando, busca superar las fragmentaciones y descoordinaciones que a menudo han plagado los esfuerzos de seguridad en el pasado. La inclusión de las Mesas de Paz como mecanismo de seguimiento sugiere un intento por mantener la rendición de cuentas y la adaptabilidad de las políticas implementadas.

No obstante, la crítica persistente hacia la estrategia de seguridad del gobierno federal, a menudo centrada en la "contención" y la "atención a las causas" sin resultados contundentes en la reducción de la violencia generalizada, sigue siendo un telón de fondo para cualquier mejora local. La percepción de inseguridad, aunque haya disminuido en estos municipios, sigue siendo un desafío mayúsculo para la administración actual y para el país en su conjunto.

La efectividad de estas medidas deberá ser evaluada no solo por la percepción ciudadana, sino también por la reducción tangible de delitos de alto impacto y la mejora general del estado de derecho en la región. La lucha contra la inseguridad es un proceso continuo que requiere de la colaboración de todos los niveles de gobierno y de la sociedad.