La senadora del Partido Acción Nacional (PAN), Lilly Téllez, lanzó un desafío directo y mordaz a los legisladores de Morena durante una sesión de la Comisión Permanente, instándolos a demostrar su lealtad a Andrés López Beltrán, conocido como ‘Andy’, rompiendo sus propias visas estadounidenses. La provocación, cargada de ironía y acusaciones de hipocresía, se produjo tras la noticia de que el documento migratorio de López Beltrán le fue retirado por las autoridades de Estados Unidos, un hecho que Téllez aprovechó para arremeter contra el partido oficialista.
Con una charola plateada en mano, Téllez subió a la tribuna y extendió la invitación a los morenistas presentes: “Pongan aquí sus visas, a ver rompan sus visas de Estados Unidos, a los que les quedan, creo que aquí hay muchos que ya no tienen, pero rómpanlas y pónganlas en esta charola para que Andy sienta que su apoyo es de verdad, que no son solo palabritas. No sean hipócritas”. La intervención de la panista desató abucheos y gritos por parte de la bancada de Morena, evidenciando la tensión y el choque político que generó su llamado.
En su discurso, Lilly Téllez no escatimó en burlas hacia el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, ironizando sobre su apodo en inglés. “Le gusta tanto Estados Unidos al hijo de López Obrador que hasta su nombre lo transformó el idioma inglés y él pide que le digan ‘Andy,’ ya es lo único que le queda de los Estados Unidos el nombre ‘Andy’”, sentenció, provocando visible molestia entre los legisladores de Morena.
La senadora panista, conocida por su retórica incisiva, aprovechó el mismo foro para dirigir sus baterías contra Adán Augusto López Hernández, coordinador de Morena en el Senado. Téllez grabó al exsecretario de Gobernación mientras este dialogaba con sus compañeras de bancada, acusándolo públicamente de corrupción y de tener presuntos nexos con la delincuencia organizada, haciendo referencia a casos como el de “La Barredora” en Tabasco y el llamado “huachicol fiscal”.
“Es indignante que un delincuente de los peores que ha habido en la historia de nuestro país, pues sigue en la impunidad. Ahí está. A ver, se los voy a enseñar”, declaró Téllez, mostrando al morenista en su teléfono móvil, en un acto que buscaba exponerlo ante la opinión pública y sus colegas legisladores.
Ante el desafío de Téllez, la respuesta de algunos morenistas fue evasiva o irónica. Gerardo Fernández Noroña, senador de Morena, subió a la tribuna y, mostrando su visa, alegó que no podía romperla debido a una lesión en su mano izquierda. “Dicen que rompa la visa. La especialista de pasar la charola, dice que rompa la visa, pero no puedo con una mano. Me esperaré a recuperararme”, respondió Noroña, provocando risas entre sus correligionarios, mientras otros legisladores de Morena simplemente ignoraron la provocación de la panista.
La controversia sobre el retiro de la visa a Andy López Beltrán también fue abordada por aliados de Morena en la Cámara de Diputados. Reginaldo Sandoval, líder de la bancada del PT, si bien respaldó el derecho de López Beltrán a pedir una explicación sobre la decisión del gobierno de Donald Trump, advirtió sobre una posible injerencia estadounidense. Sin embargo, Sandoval fue cauto al afirmar que su partido “no mete las manos al fuego” por nadie que viole la ley, distanciándose de una defensa incondicional.
Por su parte, Carlos Puente, coordinador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), minimizó el incidente, recordando que una visa no es un derecho, sino un privilegio otorgado por cada nación. Esta postura refleja una estrategia de los aliados de Morena por desescalar el tema y evitar una confrontación directa con Estados Unidos, al tiempo que se deslindan de cualquier responsabilidad en caso de que López Beltrán haya incurrido en alguna falta.
El incidente pone de manifiesto las profundas divisiones políticas en México y la habilidad de figuras como Lilly Téllez para capitalizar eventos y convertirlos en armas arrojadizas contra sus adversarios políticos. La retórica empleada por la senadora panista busca no solo cuestionar la integridad de los legisladores de Morena, sino también exponer lo que ella percibe como una defensa corporativa y poco transparente de figuras cercanas al expresidente López Obrador.
En el contexto de las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos, el retiro de visas a ciudadanos mexicanos, especialmente a aquellos vinculados a la élites políticas, suele generar reacciones encontradas. Mientras algunos lo ven como una medida legítima de control migratorio o de seguridad, otros lo interpretan como una forma de presión política o injerencia en asuntos internos.
La postura de Lilly Téllez, al exigir a los morenistas que rompan sus visas, busca generar un dilema: o demuestran una lealtad radical a ‘Andy’ López Beltrán, renunciando a sus privilegios de viaje a EE.UU., o se les acusa de hipocresía y de no respaldar verdaderamente a quien consideran un afectado por una decisión estadounidense.
Este tipo de confrontaciones verbales en el Congreso son habituales y reflejan la polarización política que vive el país. La senadora Téllez ha hecho de la crítica a Morena y a sus figuras uno de los ejes centrales de su actividad legislativa, utilizando plataformas como las redes sociales y las sesiones parlamentarias para amplificar sus mensajes y generar debate.
La reacción de Fernández Noroña, aunque humorística, también puede interpretarse como una forma de evadir el reto directo, utilizando la excusa de su lesión para no verse obligado a tomar una decisión que podría tener implicaciones diplomáticas o personales.
En última instancia, el episodio subraya la compleja dinámica entre la política interna mexicana y las relaciones con Estados Unidos, donde las acciones de un gobierno extranjero pueden ser rápidamente instrumentalizadas en la arena política nacional para generar divisiones y ataques entre partidos.
La falta de una respuesta contundente por parte de la mayoría de los morenistas al reto de Lilly Téllez deja abierta la interpretación sobre el grado de apoyo real que tienen figuras como Andy López Beltrán dentro del partido, y si la lealtad partidista se extiende hasta el punto de sacrificar beneficios personales como el acceso a territorio estadounidense.
El debate sobre la visa de Andy López Beltrán, aunque aparentemente menor, se inserta en un contexto más amplio de escrutinio sobre las élites políticas mexicanas y sus vínculos con el extranjero, un tema recurrente en la agenda pública y mediática del país.