Enrique Inzunza Cázarez, el senador de Morena acusado por el Departamento de Justicia estadounidense de proteger al Cártel de Sinaloa, continúa sin presentarse a la Comisión Permanente del Congreso. Su compañero de bancada, Óscar Cantón, admitió que el legislador prófugo se encuentra refugiado en su pueblo natal en Sinaloa, evadiendo sus responsabilidades en el Senado.

Cantón intentó justificar la ausencia señalando que Inzunza "deberá" acudir al periodo extraordinario convocado para discutir la reforma electoral de Claudia Sheinbaum. Sin embargo, dejó en claro que la decisión de presentarse o solicitar licencia queda a criterio personal del senador señalado, en una muestra más de la permisividad que caracteriza a Morena ante escándalos de corrupción.

El legislador morenista reconoció no tener comunicación directa con Inzunza, pero aseguró saber que "está bien" en Sinaloa. Cantón se lavó las manos declarando que no está "para dar clases de ética ni de política", mientras su compañero de partido enfrenta acusaciones gravísimas de nexos con el crimen organizado que han sacudido la credibilidad del Senado mexicano.

Inzunza fue acusado en abril pasado por autoridades estadounidenses de participar en un esquema de protección a la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa, junto con el gobernador Rubén Rocha Moya y otros ocho funcionarios. El senador ha negado los cargos y aseguró en redes sociales que él mismo se representa legalmente, rechazando contratar abogados porque supuestamente su "probidad" le basta.

La ausencia prolongada del senador sinaloense evidencia la crisis de legitimidad que atraviesa Morena, donde legisladores acusados de vínculos criminales pueden simplemente desaparecer del Congreso sin consecuencias. Mientras Inzunza se oculta en su tierra natal, el trabajo legislativo continúa con su suplente José Murat ocupando su lugar en la Permanente.

El caso Inzunza representa otro golpe demoledor para un partido que llegó al poder prometiendo acabar con la corrupción y el compadrazgo con el crimen organizado. Ahora, ese mismo partido protege con silencios cómplices a un senador acusado formalmente por el gobierno estadounidense de ser pieza clave en la protección al narcotráfico.

La pregunta que miles de mexicanos se hacen es simple: ¿hasta cuándo Morena seguirá encubriendo a funcionarios señalados de complicidad criminal? La respuesta, por ahora, parece ser que mientras puedan salirse con la suya.