El Senado de la República se vio envuelto en una polémica innecesaria tras una solicitud de uso de salas VIP en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) para senadores, una petición que el propio presidente de la Cámara Alta, Higinio Martínez, calificó como un “error garrafal” y una extralimitación de funciones por parte del secretario técnico de la mesa directiva.
Martínez Miranda, figura prominente de Morena, aclaró en conferencia de prensa que la iniciativa de solicitar acceso a las exclusivas salas de protocolo del AICM no provino de un acuerdo formal ni de la bancada mayoritaria, sino de una inquietud planteada por un senador ajeno a Morena, la cual, según su memoria, no llegó a concretarse en una decisión oficial.
“Algún senador que no fue de Morena planteó este tema, pero como una inquietud, no como una petición formal”, enfatizó Martínez, buscando deslindar a su partido de cualquier responsabilidad en la polémica. Añadió que, en su recuerdo, el tema se comentó vagamente y se mencionó la posibilidad de alquilar las salas, pero “hasta ahí quedó”.
El legislador fue enfático al señalar que ni él ni la mesa directiva autorizaron la solicitud que, presuntamente, se envió a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). El oficio, fechado el 5 de octubre y firmado por Daniel Sibaja, secretario de la mesa directiva, habría sido un acto unilateral del funcionario, quien, según Martínez, “entendió mal, lo tomó como un acuerdo, que no fue acuerdo, y tomó atribuciones que no le corresponden”.
“Se dirigirse él con su firma al secretario de Relaciones Exteriores, eso corresponde a su servidor; dirigirse a los poderes, si es una decisión de la mesa directiva o del Pleno, corresponde a la mesa directiva, no a un funcionario. Él cometió ese error. Ni yo di una instrucción, ni lo solicitó la mesa directiva, ni otro senador. Cometió un error garrafal; además, veo errores de ortografía”, sentenció el presidente del Senado, evidenciando la falta de rigor en el procedimiento.
La controversia se intensificó debido a que la senadora Claudia Anaya del PRI, también secretaria de la mesa directiva, atribuyó públicamente la petición a Morena. Higinio Martínez refutó directamente a Anaya, aclarando que ningún senador de su partido fue el proponente original y que él mismo, como único hombre de Morena en la mesa directiva, no planteó dicha solicitud. “Se equivocó la senadora”, afirmó Martínez, buscando corregir la narrativa y evitar que la responsabilidad recayera en su bancada.
Este incidente ocurre en un contexto sensible, marcado por el reciente escándalo protagonizado por la senadora de Morena, María Lucía Mícher, quien generó críticas al quejarse públicamente por cambios en las condiciones de acceso a salas VIP de aerolíneas comerciales. La coincidencia temporal de ambas situaciones pudo haber alimentado la percepción de un patrón de privilegios buscados por legisladores.
En su momento, la senadora Anaya fue quien hizo público el oficio, desatando las críticas. La solicitud, dirigida al canciller Roberto Velasco, buscaba el uso del salón de protocolo del AICM, un espacio generalmente reservado para funciones diplomáticas. La SRE, hasta el momento de las declaraciones de Martínez, no había emitido respuesta, y el propio presidente del Senado consideró que no debería hacerlo, dado que la comunicación no provino de un órgano facultado.
Aunque no se contempla una sanción formal para el secretario técnico en este momento, el tema será discutido en la próxima reunión de la mesa directiva. La intención es clarificar los procedimientos y evitar que funcionarios tomen atribuciones que no les corresponden, salvaguardando la imagen y el funcionamiento del Senado.
La situación pone de manifiesto la importancia de la disciplina interna y la correcta observancia de los protocolos dentro de las instituciones legislativas. La confusión generada por la solicitud no formalizada subraya la necesidad de una comunicación clara y autorizada, especialmente cuando se trata de peticiones que podrían ser percibidas como un intento de obtener beneficios indebidos.
El incidente también abre la puerta a la especulación sobre quiénes podrían ser los otros senadores hombres en la mesa directiva, además de Martínez, Ramírez (PVEM) y Camarillo (MC), y Vila (PAN), quienes podrían haber estado presentes o tener conocimiento de la inquietud inicial. Sin embargo, la prioridad para Martínez ha sido deslindar a Morena y señalar el error administrativo.
En retrospectiva, la solicitud, aunque no formalizada, revela una dinámica interna en el Senado donde las inquietudes individuales pueden, por error o mala interpretación, escalar a situaciones potencialmente embarazosas para la institución. La intervención de Higinio Martínez busca cerrar este capítulo y reafirmar la postura institucional frente a cualquier percepción de abuso de privilegios.
La aclaración del presidente del Senado busca poner fin a la especulación y al señalamiento directo hacia Morena, enfatizando que la responsabilidad recae en un funcionario que actuó fuera de su competencia. La mesa directiva deberá ahora revisar sus propios procesos para asegurar que tales errores no se repitan y que las comunicaciones oficiales se manejen con la debida diligencia y autorización.
Este episodio, aunque menor en su origen, pone de relieve la sensibilidad del público y los medios ante cualquier indicio de favoritismo o uso indebido de recursos o instalaciones públicas por parte de los legisladores, un tema recurrente en la agenda política mexicana.
La postura de Martínez es clara: fue un error administrativo, no una política del Senado ni de Morena, y se tomarán medidas para que no se repita, aunque sin represalias severas para el funcionario involucrado, al menos por ahora.