La presidenta Claudia Sheinbaum ha lanzado un llamado a la calma y a la serenidad dentro de las filas de Morena, desmintiendo categóricamente la existencia de un "dedazo" en la selección de candidatos para las próximas elecciones. Ante las voces de inconformidad que han surgido por los procesos de designación, la mandataria enfatizó que lo primordial es el proyecto y no las aspiraciones personales, instando a los militantes a superar las diferencias y enfocarse en la visión colectiva del partido.
En su conferencia matutina, Sheinbaum reconoció que la complejidad inherente a un proceso democrático, por su naturaleza, puede generar descontento. Sin embargo, contrastó esta situación con las prácticas del pasado, particularmente las del PRI, donde las decisiones recaían en una sola persona. "Si fuera un dedazo, como era con el PRI… como es hora en todos los partidos que son dedazos de la dirigencia de los partidos, pues entonces sería hasta más fácil, pues es el que quiera el presidente o la presidenta. Y no, es democrático el proceso y, al ser democrático, siempre va a haber un equipo que diga: ‘bueno, no estoy de acuerdo’", explicó la jefa del Ejecutivo.
La presidenta Sheinbaum expresó su confianza en el trabajo que realizan la líder nacional de Morena, Ariadna Montiel, y la presidenta de la Comisión de Elecciones, Citlalli Hernández. Señaló que, en su momento, ambas deberán tomar la decisión de hacer públicas las encuestas que sustentan las designaciones. "Yo confío en el trabajo que se está haciendo. Es más, yo ni me meto. Yo no estoy pendiente de quién encuestó y cómo encuestaron. Es un equipo profesional y pienso que Ariadna y Citlalli hacen un buen trabajo. Y en su momento tendrán que abrir todas las encuestas, ya decidirán ellas cuándo", comentó, delegando la responsabilidad de la transparencia en las propias dirigencias.
El Caso Guerrero y la Inclusión de Ex-Opositores
La mandataria abordó específicamente el caso de Beatriz Mojica en Guerrero, quien ha sido objeto de críticas por su pasado en el PRIAN y su reciente designación como coordinadora de la defensa de la Cuarta Transformación en la entidad. Sheinbaum defendió la inclusión de perfiles como Mojica, recordando que muchos cuadros importantes de Morena, incluyendo gobernadores, se unieron al partido en años recientes, no necesariamente desde sus orígenes. "Muchos de los gobernadores no vienen desde 2015. Américo (Villarreal) llegó en el 18; (Alejandro) Armenta llegó en el 18; (Rubén) Rocha llegó en el 18, bueno, ahora ya no está de gobernador… son varios. Indira (Vizcaíno) llegó en el 18... Esta compañera de Guerrero es senadora de Morena, en el 24 fue electa y ganó una encuesta", argumentó, subrayando que la elección de Mojica se basó en un proceso democrático interno.
Sheinbaum también destacó la apertura de Morena para ventilar sus diferencias internas, contrastando con la supuesta disciplina hermética de otros partidos. "Morena está acostumbrado a hacer todo público, lo cual, acotó, ‘no tiene nada de malo’, porque ‘antes decían que en el PRI eran tan disciplinados, que nadie hacía públicos los desencuentros que tenían. Aquí no’", afirmó. Esta transparencia, según la presidenta, es una característica de un partido que se precia de ser democrático, aunque reconoció que puede generar debates y desacuerdos visibles.
Participación en Giras Oficiales
Respecto a la participación de los aspirantes a candidatos en las giras de la mandataria, particularmente en el marco del Segundo Informe de Gobierno, Sheinbaum aclaró que no existe impedimento alguno. Explicó que, dado que aún no ha iniciado formalmente el periodo de inscripción de precandidatos o candidatos, cualquier persona, incluidos los virtuales aspirantes, puede asistir a estos eventos en calidad de ciudadanos. "Todavía ni siquiera empieza formalmente la inscripción de precandidatos o candidatos. Entonces, van como cualquier persona", sentenció, normalizando la presencia de figuras políticas en sus actos públicos.
La postura de la presidenta Sheinbaum busca enviar un mensaje de unidad y fortaleza al interior de Morena, en un momento crucial para la definición de sus cuadros rumbo a las elecciones de 2027. Al negar el "dedazo" y defender la democracia interna, la mandataria intenta desactivar las tensiones y asegurar que el partido avance cohesionado hacia los próximos comicios, a pesar de las inevitables fricciones que acompañan a cualquier proceso de selección de candidaturas.
Históricamente, los procesos de selección de candidatos en los partidos políticos mexicanos han sido un campo de batalla interno. El PRI, durante décadas, operó bajo un sistema de "dedazo" donde la cúpula decidía las candidaturas, generando descontento pero también una disciplina férrea. Morena, al buscar diferenciarse y presentarse como una fuerza democrática, se enfrenta al desafío de equilibrar la apertura y la participación con la necesidad de unidad y estrategia electoral.
El llamado a "serenarse" de Sheinbaum resuena en un contexto donde las aspiraciones personales a menudo chocan con los intereses partidistas. La mandataria parece apostar por un discurso que prioriza el proyecto de nación y la consolidación de la Cuarta Transformación por encima de las ambiciones individuales, buscando así evitar fracturas que puedan debilitar al partido en un momento clave.
La confianza depositada en Ariadna Montiel y Citlalli Hernández para gestionar los procesos de selección subraya la importancia de la dirigencia actual de Morena. Su capacidad para manejar las inconformidades y garantizar la transparencia, abriendo las encuestas cuando sea pertinente, será fundamental para mantener la cohesión interna y la credibilidad del partido ante la ciudadanía.
El debate sobre la inclusión de perfiles con pasados políticos diversos, como el de Beatriz Mojica, refleja la estrategia de Morena por ampliar su base electoral y consolidar su presencia en todo el territorio nacional. Si bien esto puede generar críticas y cuestionamientos, la presidenta defiende que la victoria en encuestas y la trayectoria dentro del partido son los criterios determinantes, buscando así legitimar estas incorporaciones.
En última instancia, la declaración de Sheinbaum es un intento por reafirmar el control y la dirección del partido, al tiempo que se mantiene la narrativa de la democracia interna. La mandataria busca proyectar una imagen de liderazgo firme pero inclusivo, capaz de gestionar las tensiones internas y guiar a Morena hacia un futuro electoral exitoso, siempre bajo la premisa de que el proyecto colectivo trasciende las individualidades.
La estrategia de Sheinbaum de negar el "dedazo" y enfatizar la democracia interna busca contrarrestar las percepciones de autoritarismo que a menudo se asocian con los partidos políticos tradicionales. Al invitar a la "serenidad", la presidenta intenta desactivar las posibles crisis internas y mantener el enfoque en los objetivos de gobierno y de partido, proyectando una imagen de unidad y fortaleza ante la opinión pública y la militancia.
El desafío para Morena, y para su dirigencia, será traducir estas palabras en acciones concretas que refuercen la confianza de los militantes y simpatizantes en la equidad y transparencia de los procesos de selección. La apertura de encuestas y la gestión de las inconformidades serán pruebas de fuego para demostrar que la democracia interna no es solo un discurso, sino una práctica real y efectiva dentro del partido.
La mandataria, al desestimar las críticas sobre la inclusión de figuras con trayectorias diversas, reafirma la visión de Morena como un movimiento amplio y plural, capaz de integrar a diferentes actores políticos siempre y cuando se alineen con los principios de la Cuarta Transformación. Esta apertura, sin embargo, también conlleva el riesgo de diluir la identidad del partido o generar fricciones con las bases más puristas.
En conclusión, el llamado a la "serenidad" por parte de Claudia Sheinbaum es una jugada política para gestionar las tensiones internas de Morena y reafirmar su liderazgo. Al negar el "dedazo" y defender la democracia interna, la presidenta busca consolidar la unidad del partido y mantener el enfoque en los objetivos de gobierno, al tiempo que se prepara para los desafíos electorales venideros, confiando en la capacidad de su dirigencia para manejar las complejidades del proceso.
La mandataria, al desestimar las críticas sobre la inclusión de figuras con trayectorias diversas, reafirma la visión de Morena como un movimiento amplio y plural, capaz de integrar a diferentes actores políticos siempre y cuando se alineen con los principios de la Cuarta Transformación. Esta apertura, sin embargo, también conlleva el riesgo de diluir la identidad del partido o generar fricciones con las bases más puristas.
En conclusión, el llamado a la "serenidad" por parte de Claudia Sheinbaum es una jugada política para gestionar las tensiones internas de Morena y reafirmar su liderazgo. Al negar el "dedazo" y defender la democracia interna, la presidenta busca consolidar la unidad del partido y mantener el enfoque en los objetivos de gobierno, al tiempo que se prepara para los desafíos electorales venideros, confiando en la capacidad de su dirigencia para manejar las complejidades del proceso.