La búsqueda de justicia de la reconocida periodista Lydia Cacho ha sufrido un nuevo y frustrante revés. La audiencia clave contra el exgobernador de Puebla, Mario Marín Torres, conocido como el "Gober Precioso", fue suspendida abruptamente este martes debido a supuestas fallas técnicas en la plataforma de videoconferencias del Poder Judicial de la Federación (PJF). Este aplazamiento, que ha generado profunda indignación en Cacho y su equipo legal, se suma a una larga y tortuosa espera por una resolución en el caso que se remonta a 2005, cuando la periodista denunció haber sido víctima de tortura tras la publicación de su libro "Los demonios del Edén".
La diligencia, parte de la causa penal 25/2018, estaba programada para las 13:00 horas en Quintana Roo, utilizando la plataforma Webex. Sin embargo, problemas técnicos impidieron la conexión del equipo jurídico de Cacho, llevando a las autoridades judiciales a determinar su diferimiento. Inicialmente, se planteó la posibilidad de generar un nuevo enlace para continuar con la audiencia, pero poco antes de las 13:30 horas, se notificó la suspensión definitiva. Hasta el momento, no se ha fijado una nueva fecha para esta crucial etapa procesal, que estaría bajo la responsabilidad de la jueza María José Pech Sáenz, titular del Juzgado Cuarto de Distrito con sede en Cancún.
Cuestionamientos a las "Fallas Técnicas"
Lydia Cacho no ha ocultado su escepticismo ante las explicaciones oficiales. A través de un video difundido en sus redes sociales, la periodista manifestó su incredulidad ante las circunstancias que rodearon la suspensión. Relató que, primero, se le informó sobre una interrupción del suministro eléctrico y, posteriormente, sobre problemas con el sistema de comunicación del juzgado. "Se les cayó el sistema", sentenció Cacho, utilizando una frase coloquial para evidenciar su sospecha de que las fallas técnicas podrían ser una excusa para dilatar el proceso.
La comunicadora también destacó que, horas antes del procedimiento, su equipo legal había solicitado formalmente que la audiencia fuera de carácter público y permitiera el acceso a representantes de los medios de comunicación. Cacho argumenta que la transparencia es un pilar fundamental en casos que involucran presuntas violaciones graves a los derechos humanos, y que la negativa o las trabas para garantizar esta apertura solo alimentan las dudas sobre la integridad del proceso.
La Larga Espera por Justicia
La periodista enfatizó la preparación profesional y emocional que tanto ella como sus abogados habían realizado para enfrentar este encuentro judicial con Mario Marín. La suspensión representa, en sus palabras, un nuevo y doloroso obstáculo en su incansable búsqueda de justicia. "Demostramos ante todos los juzgados federales y locales de Quintana Roo, a través de mis abogadas y abogados, que Mario Marín movilizó a 34 servidores públicos para poder lograr mi arresto ilegal y mi tortura", afirmó Cacho, reiterando la contundencia de las pruebas presentadas ante las instancias judiciales.
En este contexto, Cacho sostiene firmemente que, dada la gravedad de las acusaciones y las pruebas presentadas, el exgobernador no debería gozar de medidas cautelares como la prisión preventiva domiciliaria, sino permanecer en reclusión. La periodista ha sido enfática en señalar que el caso no solo es una lucha personal, sino un símbolo de la impunidad que a menudo rodea a los crímenes de Estado y las agresiones contra quienes ejercen el periodismo en México.
El Origen del Caso y la Lucha Continua
El caso se remonta a diciembre de 2005, cuando Lydia Cacho fue detenida en Cancún, Quintana Roo, por agentes de la Policía Judicial de Puebla, tras la publicación de su libro "Los demonios del Edén". En esta obra, la periodista documentó una presunta red de explotación sexual infantil, señalando posibles vínculos con empresarios y figuras públicas de alto perfil. Tras su detención, Cacho fue trasladada por carretera durante más de 20 horas hasta Puebla, donde denunció haber sufrido amenazas, violencia y tortura durante el operativo.
La periodista señala directamente a Mario Marín como uno de los presuntos responsables intelectuales de estas agresiones. El exgobernador, quien ha sido objeto de múltiples procesos y detenciones, permanece actualmente recluido en el penal federal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México, mientras el proceso penal en su contra sigue su curso, aunque plagado de retrasos.
La Voz de la Sociedad Civil y el Impacto Personal
La organización Artículo 19 México y Centroamérica se ha sumado a las voces críticas que cuestionan las demoras en el caso, que lleva casi 21 años sin una sentencia definitiva. La agrupación ha advertido que estos retrasos no solo dificultan el acceso a la justicia para Lydia Cacho, sino que también envían un mensaje desalentador sobre la protección de la libertad de expresión y la seguridad de los periodistas en el país. La importancia de este proceso, señalan, trasciende el caso individual y se convierte en un referente para la defensa de los derechos humanos.
El impacto personal de esta prolongada espera ha sido devastador para Cacho. La periodista ha relatado con profundo dolor que su padre falleció el 23 de febrero de 2026 sin haber presenciado una sentencia contra Mario Marín, un hecho que subraya la urgencia y la carga emocional que representa esta batalla legal. La exigencia de justicia, por tanto, se ha vuelto aún más apremiante.
Un Futuro Incierto para la Audiencia
Con el aplazamiento de la audiencia de este martes, el proceso judicial contra el "Gober Precioso" se encuentra nuevamente en un limbo. La falta de una nueva fecha para la diligencia deja en vilo el avance de la causa penal, y la responsabilidad recae ahora en las autoridades judiciales para garantizar que no haya más demoras injustificadas. La sociedad civil y la comunidad periodística observan con atención, esperando que la justicia prevalezca y que los responsables de la tortura y detención ilegal de Lydia Cacho rindan cuentas ante la ley, sin más pretextos ni "sistemas caídos".