La percepción de inseguridad en la Zona Oriente del Estado de México ha experimentado una disminución significativa, según testimonios de vecinos y datos oficiales. Habitantes de municipios clave como Ecatepec y Nezahualcóyotl han expresado una sensación de mayor tranquilidad en sus comunidades, marcando un contraste con periodos anteriores.

Un residente de Ecatepec, al describir los cambios observados en su entorno, señaló: “No vamos a decir que todo en general está bien, pero en los últimos años sí ha habido alguna mejoría”. Esta declaración refleja un sentir generalizado de progreso gradual en materia de seguridad, reconociendo que aún existen desafíos, pero destacando los avances logrados.

De manera similar, en Nezahualcóyotl, otro habitante compartió una perspectiva optimista: “No creo que todo se haya solucionado, o sea, que estemos perfectamente, pero creo que hemos tenido avances y vamos progresando poco a poco”. Estas voces ciudadanas validan la efectividad de las estrategias implementadas y la dirección positiva que ha tomado la seguridad en la región.

Los comentarios de los ciudadanos no son aislados; se alinean directamente con los hallazgos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), elaborada por el INEGI. Los resultados del segundo trimestre de 2026 confirman una reducción en la percepción de inseguridad en ambos municipios, considerados entre los más poblados del Estado de México.

La propia Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, durante la "Mañanera del Pueblo", hizo eco de estos testimonios. Al retomar las percepciones de los habitantes de Ecatepec y Nezahualcóyotl, la mandataria destacó que la estrategia de seguridad aplicada en la Zona Oriente del Estado de México está comenzando a reflejarse positivamente en la percepción ciudadana, un indicador clave del éxito de las políticas públicas.

En términos cuantitativos, la ENSU revela una disminución considerable en la percepción de inseguridad en el Estado de México. El indicador general pasó de un 74.2 por ciento en marzo de 2026 a un 67.0 por ciento en junio del mismo año, lo que se traduce en una reducción de 7.2 puntos porcentuales. Esta mejora generalizada abarca a los ocho municipios mexiquenses incluidos en el estudio.

Nezahualcóyotl se destacó por presentar la mayor caída en la percepción de inseguridad, con una disminución de 14.2 puntos porcentuales. Le siguieron de cerca Atizapán de Zaragoza, con una reducción de 10.8 puntos, y Naucalpan, con 9.8 puntos. Estos datos subrayan un esfuerzo coordinado y efectivo en la región.

En el caso particular de Ecatepec, el indicador de percepción de inseguridad descendió de un 87.6 por ciento en marzo a un 78.7 por ciento en junio de 2026, lo que representa una disminución de 8.9 puntos porcentuales. Este descenso es particularmente relevante dado el tamaño y la complejidad de la población del municipio.

La mejora en la percepción ciudadana se ve respaldada por una tendencia a la baja en los delitos de alto impacto. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, durante el primer semestre de 2026, estos delitos registraron una reducción del 30 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta disminución dual, tanto en la percepción como en la incidencia delictiva, sugiere un panorama de seguridad en franca mejoría para la Zona Oriente del Estado de México.

Históricamente, la Zona Oriente del Estado de México ha enfrentado desafíos significativos en materia de seguridad, siendo identificada como un foco rojo en diversas estadísticas nacionales. La concentración de población y la complejidad de su tejido social han presentado retos constantes para las autoridades encargadas de mantener el orden y la paz pública.

El contexto de esta mejora se enmarca en un esfuerzo gubernamental continuo por fortalecer las estrategias de seguridad pública, que incluyen el aumento de la presencia policial, la implementación de tecnología para el monitoreo y la prevención del delito, así como la coordinación entre diferentes niveles de gobierno y corporaciones de seguridad.

Analistas en seguridad pública suelen señalar que la percepción ciudadana es un termómetro fundamental para medir el éxito de las políticas de seguridad. Una baja en la percepción de inseguridad, aunada a una reducción en los índices delictivos, indica que las acciones implementadas están teniendo un impacto tangible en la vida cotidiana de los ciudadanos.

Las implicaciones de esta tendencia positiva son múltiples. Una mayor seguridad percibida puede fomentar la inversión económica, el desarrollo social y el bienestar general de las comunidades. Los habitantes se sienten más libres para realizar sus actividades diarias, lo que fortalece el tejido social y la confianza en las instituciones.

Sin embargo, es crucial mantener la vigilancia y la continuidad de las estrategias. La delincuencia es un fenómeno dinámico que requiere adaptación constante. La Presidenta Sheinbaum y las autoridades estatales y municipales deberán seguir monitoreando de cerca la situación para consolidar estos avances y abordar cualquier resurgimiento de la criminalidad.

La coordinación metropolitana, como la que se ha reforzado recientemente entre el Estado de México y la Ciudad de México, es otro factor clave. La movilidad de la delincuencia entre demarcaciones exige una respuesta unificada y estrategias conjuntas para ser verdaderamente efectivas.

En resumen, los testimonios de los vecinos de Nezahualcóyotl y Ecatepec, respaldados por los datos de la ENSU y del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, pintan un cuadro alentador para la Zona Oriente del Estado de México. La percepción de inseguridad ha disminuido, y los delitos de alto impacto también muestran una tendencia a la baja, lo que sugiere que las políticas de seguridad están rindiendo frutos.

Este escenario positivo invita a la reflexión sobre la importancia de la continuidad en las políticas públicas y la colaboración ciudadana para mantener y mejorar los niveles de seguridad en la región. El camino hacia una seguridad plena es un proceso continuo, pero los avances recientes son un motivo de optimismo para los habitantes de esta importante zona del país.