El panorama laboral mexicano presenta señales preocupantes. El registro patronal ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha continuado su tendencia a la baja durante junio, acumulando una pérdida significativa de 62 mil 783 empleadores desde su punto más alto en noviembre de 2023. Este declive ha llevado el número de patrones a su nivel más bajo en los últimos cinco años, una situación que genera inquietud entre economistas y analistas del sector.
Las estadísticas oficiales del IMSS revelan que en junio se contabilizaron 1 millón 15 mil 100 registros patronales. Esta cifra representa una disminución de 899 empleadores en comparación con el mes de mayo. Si se compara con junio de 2025, la contracción es aún más pronunciada, con una caída de 26 mil 536 registros, lo que se traduce en una disminución anual del 2.55 por ciento. Este patrón de debilitamiento sostenido en el registro de patrones es un indicador clave de la salud del mercado laboral formal.
Una Tendencia de Caída Prolongada
Gabriela Siller, economista en jefe de Banco Base, ha señalado la gravedad de la situación, destacando que el registro patronal suma ya 24 meses consecutivos de caídas anuales. Esta racha de contracciones no se había visto desde el periodo comprendido entre abril de 2003 y septiembre de 2005, cuando el indicador acumuló 30 meses seguidos de declive. La persistencia de esta tendencia sugiere que los factores detrás de la caída podrían ser estructurales y no meramente coyunturales.
Diversas hipótesis intentan explicar este fenómeno. Una de las más fuertes apunta a una posible desaceleración económica generalizada, que podría estar empujando a algunos empleadores a optar por la informalidad. Al dejar de operar bajo el esquema formal y cancelar sus registros ante el IMSS, estos negocios buscan reducir costos y sortear las cargas fiscales y administrativas asociadas a la formalidad. Esta migración hacia la informalidad, de confirmarse, tendría implicaciones significativas para la recaudación fiscal y la protección de los derechos laborales.
Otra explicación que cobra fuerza es el aumento en la fiscalización por parte del IMSS. Una mayor exigencia en el cumplimiento de las normativas podría haber llevado a la cancelación de registros patronales que no cumplían con los requisitos o que operaban bajo esquemas irregulares. Si bien una fiscalización efectiva es deseable para garantizar la equidad y la legalidad en el mercado laboral, su impacto inmediato puede ser una reducción en el número de patrones registrados formalmente.
Desaceleración en el Crecimiento del Salario Real
Paralelamente a la caída en el registro de patrones, el crecimiento real del salario de los trabajadores afiliados al IMSS ha mostrado una moderación durante el primer semestre de 2026. El avance promedio anual se ubicó en 2.8 por ciento, la cifra más baja para un primer semestre desde 2022. Aunque las remuneraciones continúan creciendo por encima de la inflación, el ritmo de aumento se ha desacelerado en comparación con periodos anteriores.
Economistas de Banamex han comparado este dato con el crecimiento del salario real del primer semestre de 2025, que fue del 3.4 por ciento. La diferencia subraya una tendencia a la moderación en el ritmo de aumento de las remuneraciones, lo cual podría afectar el poder adquisitivo de los trabajadores si la tendencia persiste.
En junio, el salario base de cotización promedio se situó en 669.1 pesos diarios, un incremento nominal del 6.4 por ciento respecto al mismo mes de 2025. Sin embargo, al descontar el efecto de la inflación, el incremento real fue del 2.9 por ciento. Este dato, aunque muestra una ligera recuperación respecto a los registros de principios de año, sigue reflejando una desaceleración en el poder adquisitivo.
Perspectivas de Recuperación y Masa Salarial
A pesar de las señales de alerta, los especialistas mantienen una perspectiva de recuperación para el empleo formal en la segunda mitad del año. Las proyecciones de Banamex apuntan a un crecimiento del 1.6 por ciento en el número de trabajadores afiliados al IMSS para 2026, lo que significaría la generación de alrededor de 360 mil nuevos empleos formales. Este impulso, de concretarse, contribuiría a sostener el crecimiento de la masa salarial y, por ende, el consumo de los hogares.
La masa salarial real, que combina la evolución del empleo y del salario real, mostró un crecimiento anual del 5.0 por ciento en junio, su mayor incremento desde diciembre de 2024. En el promedio del primer semestre, el aumento fue del 4.2 por ciento. Este indicador es fundamental, ya que refleja el dinamismo del ingreso laboral agregado y su impacto directo sobre la demanda interna.
Banco Base también ha destacado el crecimiento de la masa salarial real, que en junio aumentó 4.93 por ciento anual, superando el 4.19 por ciento de mayo. Este indicador, al incorporar tanto la cantidad de empleo como la calidad del mismo (reflejada en el salario real), ofrece una visión más completa del estado del ingreso laboral y su potencial para impulsar la economía.
En el contexto económico actual, la disminución de registros patronales y la desaceleración del salario real son factores que merecen atención. Si bien las proyecciones apuntan a una recuperación, la persistencia de estas tendencias podría tener implicaciones a largo plazo para la estructura del mercado laboral mexicano y la competitividad del país. La relación entre formalidad, fiscalización y crecimiento económico será clave para definir el rumbo futuro.