Luis Fernando Esquerra comenzó su vida laboral en un taller de serigrafía a los 17 años, donde la comunicación escrita era el único puente posible. Pasó por Cruz Roja como voluntario, trabajó en seguridad y cuidó edificios, siempre enfrentando la misma dificultad: ser sordo en espacios diseñados para oyentes. Hoy, el joven potosino es el primer guía de turistas sordo certificado en México bajo las normas oficiales NOM-08 y NOM-09, que regulan la acreditación de guías generales y especializados.
La motivación de Esquerra surgió al observar que las personas sordas no podían acceder a la información turística e histórica de San Luis Capital de la misma forma que los oyentes. "Muchos sordos querían conocer la historia y no tenían acceso a esa información", explicó. Actualmente trabaja en la Dirección de Turismo municipal, donde recibe visitantes nacionales e internacionales gracias a su dominio de lengua de señas mexicana, americana, universal, brasileña y australiana.
La llegada de Esquerra forma parte de una estrategia de inclusión impulsada por la Dirección de Turismo de San Luis Capital. Claudia Lorena Peralta, titular del área, señaló que la ciudad desarrolló una política de turismo incluyente que abarca conciertos, festivales y recorridos por el centro histórico. Entre 9 y 10% de los visitantes actuales son personas con discapacidad, según el observatorio turístico municipal. Durante el Festival San Luis en Primavera, grupos de turistas sordos provenientes de Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México generaron una derrama económica superior a medio millón de pesos.
La ciudad incorporó chalecos sensoriales que permiten sentir las vibraciones de la música en tiempo real, intérpretes en lengua de señas y accesos adaptados en eventos culturales. También se implementaron audiodescripciones en obras de teatro y recorridos sensoriales guiados por personas con discapacidad visual, donde los visitantes exploran el centro histórico con los ojos vendados mientras identifican aromas, sonidos y texturas.
La infraestructura urbana también se transformó. El primer cuadro del centro histórico fue adaptado con rampas, guías podotáctiles y señalización braille, una intervención que requirió cerca de seis millones de pesos y permisos especiales por tratarse de una ciudad patrimonio. Peralta destacó que más del 90% de las personas sordas se percibe discriminada al viajar, debido a que hoteles, restaurantes y actividades culturales aún no saben cómo comunicarse con ellas.
El modelo de San Luis Capital incluye inclusión laboral. Personas ciegas, sordas y con discapacidad psicosocial trabajan en la Dirección de Turismo y participan en el diseño de experiencias desde su propia vivencia. Todo el equipo aprende lengua de señas para comunicarse entre sí y atender visitantes. "La lengua de señas es nuestra puerta y es nuestro derecho", afirmó Esquerra.
San Luis Capital espera superar este año el millón de visitantes hospedados en hoteles, una cifra histórica para la ciudad. La apuesta pasa por construir experiencias donde más personas puedan sentirse incluidas, un enfoque que está redefiniendo el turismo en la capital potosina.