El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, ha roto el silencio ante las persistentes acusaciones sobre la infiltración del crimen organizado en las esferas del poder mexicano. Durante la presentación de su libro "Borderlands", que saldrá a la venta en septiembre, Salazar afirmó categóricamente que no posee "evidencia de nadie" dentro del gobierno mexicano que esté vinculado con actividades ilícitas.
Estas declaraciones surgen en un contexto de creciente tensión y debate público, alimentado en parte por señalamientos provenientes de la administración estadounidense, que han sugerido la existencia de una profunda corrupción y la influencia del narcotráfico en la política del país.
"Pues yo no tengo ni evidencia de nadie ahí en México que gobierna. Pero espero lo mejor. Es lo que debemos todos exigir, que las personas que tenemos en el gobierno… Y si no va a ser muy difícil", declaró Salazar, subrayando la importancia de la integridad en la función pública.
Al ser cuestionado sobre las acusaciones de colusión entre políticos y el narco, Salazar se refirió a la administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum, indicando que "parece que están trabajando en esa visión". Añadió que "el tiempo nos dará la conclusión porque la historia siempre da la conclusión", una frase que denota cautela pero también una expectativa de que la verdad prevalecerá.
La polémica por el caso 'El Mayo' Zambada
Salazar también abordó la controversia generada por sus declaraciones previas respecto a la presunta participación de Estados Unidos en un operativo relacionado con Ismael "El Mayo" Zambada. La Presidenta Sheinbaum había cuestionado la veracidad de sus afirmaciones, sugiriendo que el exembajador había mentido.
Reiterando su postura, Ken Salazar defendió la versión contenida en su libro, explicando que un avión, propiedad de criminales, fue asegurado en el aeropuerto. "Ese mismo avión por la dirección del gobierno mexicano, por el apoyo del fiscal (Adán) Gordon y por mi trabajo llevamos a la fiscalía que lo vieran, que supieran qué pasó. Entonces, no sé qué más pudieron hacer", detalló.
El diplomático estadounidense, quien fungió como representante del gobierno de Joe Biden, pareció buscar cerrar este capítulo, calificando el incidente como una "victoria para México y Estados Unidos". La aeronave en cuestión se encuentra actualmente expuesta en un museo en Nuevo México.
Reconocimiento a la Presidenta Sheinbaum
A pesar de las fricciones pasadas, Ken Salazar expresó su reconocimiento hacia la Presidenta Claudia Sheinbaum. "Yo tengo esperanzas grandes de esta Presidenta Sheinbaum, porque la conozco, y conozco a algunos de su equipo muy bien. Como García Harfuch (secretario de Seguridad). Espero que ese equipo nos sirva para una política nueva también en la relación", manifestó.
Estas palabras sugieren una voluntad de mantener canales de comunicación y cooperación, a pesar de las diferencias y los desafíos inherentes a la relación bilateral.
Cooperación y desafíos en seguridad
Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que agentes estadounidenses hubieran operado sin autorización en México, similar a casos previos de la CIA en Chihuahua, y si esto representaba un error de la administración de Andrés Manuel López Obrador al limitar la participación de agencias, Salazar evitó entrar en detalles.
Se limitó a señalar que "siempre ha habido cooperación en temas de seguridad… Debe haber claridad". Esta respuesta, aunque evasiva, resalta la complejidad y la sensibilidad de las operaciones conjuntas en materia de seguridad entre ambos países.
Una América integrada
En cuanto a su libro "Borderlands", Ken Salazar explicó que aborda su visión sobre cómo lograr una "América integrada", reconociendo la diversidad existente en el continente.
"Pues debe haber una alianza nueva de América, ese valor de tener una América incluyente es de muchísima importancia. Tanto aquí en los Estados Unidos como en México", afirmó. Añadió una crítica velada a la política interna estadounidense, señalando que "estamos en una crisis política grande porque el presidente actual está queriendo dividir esta nación, en una manera que no ha visto yo en toda mi vida".
La postura de Salazar, al negar evidencia directa de vínculos gubernamentales con el crimen organizado pero al mismo tiempo reconocer la complejidad y la necesidad de integridad, refleja la delicada diplomacia que caracteriza la relación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad y gobernanza.