El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, ha salido al paso de las acusaciones y dudas sembradas en torno a la captura de Ismael ‘El Mayo’ Zambada, negando categóricamente haber mentido al gobierno mexicano y a la presidenta Claudia Sheinbaum. La controversia, que ha escalado hasta convertirse en una crisis diplomática latente, gira en torno a la participación de agencias estadounidenses en la operación que culminó con la detención del capo sinaloense.
Salazar, a través de sus redes sociales, respondió directamente a la pregunta lanzada por la mandataria mexicana en una de sus conferencias de prensa: “¿quién mintió?”. El diplomático estadounidense afirmó que tanto él como el fiscal general Merrick Garland se comunicaron con las autoridades mexicanas en fechas clave, específicamente el 25 y 26 de julio de 2024, para informar sobre las detenciones de ‘El Mayo’ Zambada y Joaquín Guzmán. La versión que, según Salazar, se transmitió fue clara: “no era nuestro avión, no era nuestro piloto y no era nuestra operación”.
El Origen de la Discordia: Un Avión en un Museo
La polémica se desató con la revelación de que las autoridades estadounidenses habían donado el avión en el que supuestamente fue trasladado ‘El Mayo’ Zambada para su exhibición en un museo en Estados Unidos. Este hecho levantó sospechas en el gobierno mexicano sobre el verdadero alcance de la participación estadounidense en la captura. En su momento, el entonces embajador Ken Salazar había asegurado que no se utilizaron recursos estadounidenses, declarando enfáticamente: “No fue nuestro avión, ni nuestros pilotos, ni nuestros agentes”.
Estas declaraciones iniciales contrastan con reportajes posteriores que sugieren una implicación más profunda del FBI en el operativo. El expresidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ya había criticado en su momento la falta de transparencia por parte de Washington, exigiendo que se ofreciera toda la información disponible ante la posibilidad de que agentes estadounidenses hubieran operado en suelo mexicano sin la debida notificación.
La identidad del piloto que transportó a ‘El Mayo’ Zambada sigue siendo un misterio, pero la exhibición del avión en territorio estadounidense reavivó las preguntas sobre el papel de la Casa Blanca en aquel suceso, ocurrido durante la administración del expresidente Joe Biden. La captura, que tuvo lugar el 25 de julio de 2024, provocó una crisis diplomática al asegurar México que no fue notificado previamente de la operación.
Sheinbaum Exige Claridad y Advierte sobre Vulneraciones
La presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido una postura firme, insistiendo en la necesidad de “sacar a la luz” los detalles de la detención. Reiteró la importancia de esclarecer los hechos “por el bien de México y de la relación bilateral”, haciendo eco de las preocupaciones expresadas por su antecesor, el presidente López Obrador.
Sheinbaum recordó las declaraciones de Ken Salazar en 2024, quien negó la participación de agencias estadounidenses. Sin embargo, la mandataria señaló que un reportaje reciente atribuye al FBI el operativo de traslado de Zambada a territorio estadounidense. Esta contradicción, según la presidenta, motivó al gobierno mexicano a solicitar nueva información, ya que “no se entiende por qué se presenta este avión como una operación de una agencia de Estados Unidos” cuando la versión oficial estadounidense había sido distinta.
La jefa del Ejecutivo mexicano advirtió que, de confirmarse una participación estadounidense sin el conocimiento del Gobierno de México, se podrían haber vulnerado tratados internacionales, la Constitución mexicana y la Ley de Seguridad Nacional. Esta postura subraya la gravedad de la situación y la determinación del gobierno actual por defender la soberanía y el marco legal del país.
Contexto de la Relación Bilateral y la Lucha Antidrogas
Históricamente, la relación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad y combate al narcotráfico ha sido compleja y, en ocasiones, tensa. Si bien existe una cooperación fundamental, las discrepancias sobre la soberanía, la jurisdicción y la transparencia en las operaciones conjuntas han sido recurrentes. La captura de figuras de alto perfil como ‘El Mayo’ Zambada, uno de los líderes históricos del Cártel de Sinaloa, pone de manifiesto la delicada balanza entre la necesidad de colaboración internacional y el respeto a los marcos legales y la autonomía de cada nación.
La administración de Joe Biden, al igual que sus predecesoras, ha mantenido una política de presión sobre México para erradicar los cárteles de la droga, a menudo vinculando la cooperación en seguridad con otros aspectos de la relación bilateral. Por su parte, los gobiernos mexicanos, independientemente de su filiación política, han insistido en la importancia de que cualquier operación en su territorio se realice con pleno conocimiento y consentimiento de las autoridades mexicanas, como un principio de respeto a la soberanía nacional.
Implicaciones y el Futuro de la Cooperación
La respuesta de Ken Salazar, aunque firme en su defensa de la verdad que él representa, no disipa por completo las dudas sembradas. La insistencia de la presidenta Sheinbaum en obtener respuestas claras y la advertencia sobre posibles violaciones legales y de tratados internacionales, dejan entrever un futuro incierto para la cooperación en materia de seguridad si no se logra una reconciliación en las versiones y se garantiza la transparencia.
Analistas señalan que este tipo de desencuentros diplomáticos, aunque no son nuevos, pueden tener repercusiones significativas en la percepción pública de la relación bilateral y en la efectividad de las estrategias conjuntas contra el crimen organizado. La forma en que se maneje esta controversia podría sentar un precedente sobre cómo se abordarán futuras operaciones conjuntas y la comunicación entre ambos gobiernos.
La postura del gobierno mexicano, liderado por Sheinbaum, de exigir rendición de cuentas y defender el marco legal nacional, es un reflejo de la creciente asertividad en la política exterior del país. La mandataria ha demostrado una voluntad clara de no ceder en cuestiones de soberanía, buscando un equilibrio entre la cooperación necesaria y el respeto irrestricto a las leyes mexicanas.
En este contexto, la declaración de Salazar, aunque busca cerrar el capítulo, parece haberlo reabierto. La verdad, como él mismo citó, es la verdad, pero en el ámbito diplomático, la percepción y la claridad en la comunicación son tan cruciales como los hechos mismos. La pelota está ahora en la cancha de la diplomacia para resolver esta disputa y asegurar que la relación bilateral se mantenga sobre bases de confianza y respeto mutuo, elementos indispensables para enfrentar desafíos comunes como el crimen organizado transnacional.