El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, ha lanzado una advertencia clara sobre el estado actual de la relación bilateral en materia de seguridad. Durante la presentación de su libro "Borderlands-Fronteras, mi lucha por una América unida" en la librería Porrúa de San Ángel, Salazar enfatizó la necesidad imperante de que los gobiernos estatales mexicanos participen activamente en la mesa de cooperación de seguridad con Estados Unidos. "Tienen que estar ahí en la mesa", sentenció, subrayando que la colaboración efectiva trasciende la mera voluntad del gobierno federal.

En un contexto marcado por las tensiones y las amenazas proferidas por el entonces presidente Donald Trump contra México, Salazar fue enfático al señalar que una relación sólida entre vecinos no se edifica sobre la intimidación. "Una relación entre vecinos no se construye por amenazas, sino con comunicación", afirmó, lamentando que "el respeto en la relación bilateral es lo que falta en este momento". Esta declaración resuena con fuerza en un panorama donde la diplomacia a menudo se ve eclipsada por la retórica confrontacional.

Salazar reconoció los esfuerzos que la administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, junto con su Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, están realizando para combatir a los cárteles. "México está haciendo bastante", admitió. Sin embargo, su visión va más allá de las acciones puntuales. El exdiplomático abogó por la consolidación de "alianzas de seguridad en marcos durables y legales por ley internacional que respete la soberanía de Estados Unidos y México". La cooperación, según su perspectiva, "no puede ser nomás año por año", lo que implica la necesidad de acuerdos a largo plazo que brinden estabilidad y certidumbre jurídica a ambas naciones.

El Marco de la Cooperación Bilateral

Históricamente, la cooperación en seguridad entre México y Estados Unidos ha sido un pilar fundamental, aunque a menudo complejo y sujeto a vaivenes políticos. Iniciativas como la Iniciativa Mérida, lanzada en 2008, buscaron fortalecer las capacidades de México en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, proporcionando asistencia financiera y capacitación. No obstante, estas colaboraciones han enfrentado críticas recurrentes, tanto en México por percepciones de injerencia extranjera, como en Estados Unidos por la lentitud en la reducción de la violencia y el flujo de drogas.

La postura de Salazar parece apuntar a una evolución necesaria de estos mecanismos. La dependencia de acuerdos anuales o sexenales genera incertidumbre y dificulta la planificación estratégica a largo plazo, tanto para las agencias de seguridad mexicanas como para las estadounidenses. La "ley internacional" a la que hace referencia sugiere un marco más robusto, que trascienda los acuerdos políticos coyunturales y se asiente en tratados o convenios de mayor calado, garantizando la continuidad y la previsibilidad de la cooperación.

La Crítica a la Estrategia de Amenazas

La mención explícita de las amenazas de Donald Trump no es casual. Durante su mandato, Trump adoptó una postura particularmente agresiva hacia México, utilizando la inmigración y la seguridad como ejes de confrontación. Amenazas de imponer aranceles, cerrar la frontera o designar a cárteles mexicanos como organizaciones terroristas fueron moneda de cambio, generando un clima de tensión constante. Salazar, al calificar esta estrategia como contraproducente, se alinea con una visión diplomática que privilegia el diálogo y la negociación sobre la imposición y la coacción.

La falta de respeto mutuo, según el exembajador, es un obstáculo fundamental. La diplomacia efectiva requiere un reconocimiento de la soberanía y los intereses de cada país. Cuando una de las partes recurre a la amenaza, se socava la confianza y se dificulta la construcción de soluciones conjuntas. La "América unida" que Salazar anhela en el título de su libro parece ser una visión de un continente donde la cooperación y el entendimiento mutuo prevalezcan sobre las divisiones y los conflictos.

Implicaciones para la Política Mexicana

La declaración de Salazar pone de relieve la compleja dinámica que enfrenta la administración de la Presidenta Sheinbaum. Por un lado, debe gestionar la relación con un vecino poderoso que, a pesar de las retóricas, sigue siendo un socio indispensable en materia de seguridad. Por otro, debe mantener la soberanía nacional y responder a las demandas internas de seguridad, que son apremiantes.

La sugerencia de involucrar más activamente a los estados mexicanos en la cooperación de seguridad es particularmente relevante. En México, la seguridad es una responsabilidad compartida entre los tres niveles de gobierno, y la coordinación efectiva es crucial. Sin embargo, la capacidad operativa y los recursos de los gobiernos estatales varían considerablemente, y la integración de estos actores en marcos de cooperación internacional presenta desafíos logísticos y de gobernanza.

El Futuro de la Cooperación

El llamado de Ken Salazar es un recordatorio de que la seguridad en la frontera es un desafío compartido que requiere soluciones conjuntas y sostenidas. La crítica a la estrategia de amenazas y la defensa de la comunicación y el respeto mutuo ofrecen una hoja de ruta para una relación bilateral más constructiva. La urgencia de establecer marcos de cooperación duraderos y legales, que respeten la soberanía de ambas naciones, se presenta como el camino a seguir para enfrentar eficazmente las amenazas comunes.

La presentación de su libro y sus declaraciones posteriores abren un debate necesario sobre cómo México y Estados Unidos pueden fortalecer su colaboración en seguridad, superando las fricciones políticas y construyendo un futuro de mayor estabilidad y entendimiento mutuo. La pelota, como bien señala Salazar, está en la mesa de ambos países, y la voluntad política para sentarse a dialogar con respeto será determinante para el éxito.