Galilea Montijo, figura emblemática de la televisión mexicana, ha roto el silencio para detallar la angustiosa experiencia que atravesó tras someterse a un procedimiento estético que, lejos de embellecerla, la sumió en una profunda crisis personal y física. Lo que comenzó como un deseo de refrescar su imagen con un levantamiento de cejas, se transformó en una cadena de complicaciones médicas que pusieron en jaque su carrera y su bienestar.
En una reveladora conversación para el pódcast "Bajo la Piel", conducido por la especialista Marimar Guerra, Montijo compartió los pormenores de cómo un procedimiento estético, supuestamente de corta recuperación, desencadenó una serie de eventos adversos. La conductora principal de "La Casa de los Famosos México" confesó que la intervención afectó un nervio crucial, provocó quemaduras de consideración en su cuello y alteró drásticamente la movilidad de su rostro, llevándola a pensar que su futuro en la televisión era insostenible.
El Inicio de la Pesadilla: Un Levantamiento de Cejas que Salió Mal
La travesía de Galilea Montijo comenzó a principios de 2026, un periodo marcado por la influencia de tendencias estéticas que buscaban emular transformaciones como la de Lindsay Lohan. Motivada por estas corrientes y buscando una alternativa al bótox, que según ella le afectaba la gesticulación, Montijo acudió a un cirujano plástico certificado. La propuesta inicial era un levantamiento de cejas, un procedimiento relativamente común.
Sin embargo, durante la consulta, el especialista sugirió un paso adicional: la extracción de una pequeña porción de tejido glandular del cuello para perfilar la zona. Se le aseguró que la recuperación sería rápida, estimada en unas tres semanas. Lo que sucedió después, sin embargo, distó mucho de las expectativas.
Complicaciones Severas: Nervios Afectados y Quemaduras
El punto de inflexión llegó cuando, según el testimonio de Montijo, el cirujano manipuló inadvertidamente un nervio cercano al ojo. Esta acción provocó una inflamación severa. Para tratar esta complicación, se le prescribió un líquido que, trágicamente, resultó en quemaduras de segundo y tercer grado en la zona del cuello.
"Este líquido cuando yo me lo ponía me ardía demasiado y me ardía o sentía que me quemaba", relató la conductora, describiendo el dolor insoportable que experimentaba. Las quemaduras desencadenaron una contractura muscular severa en el cuello, la cual comenzó a afectar la simetría de su rostro de manera alarmante.
El Rostro Incontrolable: Miedo a Perder la Carrera
La contractura cervical tuvo un impacto directo y visible en las facciones de Montijo. "La cara cada vez la veía cómo la ceja que se me venía de este lado, la boca se me venía hacia acá. Era una cosa que yo no la podía controlar, la contractura tan grande que tenía en el cuello", explicó con visible angustia.
El dolor se volvió crónico, interfiriendo incluso con sus actividades diarias y profesionales. La conductora confesó el profundo impacto emocional que esto tuvo en ella: "Psicológicamente yo dije: ‘güey, ya no voy a trabajar en la televisión. O sea, me cambió la cara, la mirada, yo no soy esta’". La sensación de no poder controlar partes de su rostro, como la boca y el ojo, le robaba la paz mental y la tranquilidad.
Resiliencia en el Trabajo: Cumpliendo Compromisos
A pesar del sufrimiento físico y emocional, Galilea Montijo demostró una notable profesionalidad y compromiso. Continuó al frente de su programa "Hoy", cumpliendo con sus responsabilidades laborales de 9:00 de la mañana a 12:00 del día, a pesar del dolor constante y la incertidumbre sobre su apariencia.
"Yo tengo un compromiso", afirmó, subrayando su dedicación al público y a su trabajo, incluso en las circunstancias más adversas. Esta determinación fue clave para iniciar el largo camino hacia la recuperación.
El Camino Hacia la Recuperación: Un Equipo Multidisciplinario
La esperanza llegó cuando su doctora, al evaluar la situación, consultó a un equipo interdisciplinario de especialistas. Una de las médicas involucradas en la cirugía inicial identificó correctamente que la asimetría facial era una consecuencia directa de la contractura cervical.
Como parte del plan de tratamiento, Montijo fue enviada de urgencia a un centro especializado en Barcelona, España, para recibir terapia física intensiva. Allí, se utilizó una máquina diseñada específicamente para descontracturar la zona afectada. Posteriormente, este equipo tecnológico fue adquirido para continuar el tratamiento en México, permitiendo un seguimiento más cercano y constante.
Avances Notables y Reflexiones
La terapia dio frutos significativos. Galilea Montijo compartió con optimismo los resultados: "Regresé con un 10% de avance y después de la máquina y que me has tratado ahorita me siento al 90%", declaró a Marimar Guerra, evidenciando la notable mejoría en su condición.
Críticas y Ética Profesional: Un Doble Dolor
Paralelamente a su lucha contra las secuelas físicas, Montijo tuvo que enfrentar el escrutinio público y las especulaciones en redes sociales. "Me trataron como si yo fuera delincuente", lamentó, refiriéndose a la forma en que fue juzgada sin conocer los detalles de su situación.
Además, expresó su frustración ante la falta de ética de algunos profesionales de la salud que emitieron juicios y opiniones sobre su caso sin tener acceso a su historial clínico. "Me daba mucho coraje ver a los cirujanos hablando de algo que según ellos saben pero no sabían nada", señaló.
Lecciones Aprendidas: La Importancia de la Transparencia y la Ética
La dolorosa experiencia ha llevado a Galilea Montijo a reflexionar profundamente sobre la importancia de la elección de especialistas y la transparencia en los procedimientos estéticos. Subrayó la necesidad de acudir a profesionales que actúen con ética y que sean capaces de explicar con claridad los riesgos inherentes a cualquier intervención.
Su testimonio sirve como una advertencia sobre los peligros de los procedimientos estéticos mal ejecutados y la importancia de la salud integral, tanto física como mental, anteponiendo siempre el bienestar del paciente sobre las presiones estéticas o mediáticas.