En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se conmemora cada 9 de agosto, es imperativo voltear la mirada hacia las luchas y triunfos de las comunidades originarias de México. Estos pueblos, guardianes de una riqueza cultural incalculable, han alzado la voz y defendido con tenacidad sus diseños y elementos culturales frente a la voracidad de gigantes de la moda, tanto nacionales como internacionales. Los casos de plagio y apropiación cultural no son nuevos, pero las respuestas contundentes de las comunidades han sentado precedentes importantes, demostrando que el arte ancestral no es una mercancía sin dueño.

El Caso Mixe: La Cultura No Se Patenta

A mediados de 2015, el mundo de la moda se vio sacudido por una polémica que resonó desde Oaxaca hasta Francia. La diseñadora francesa Isabel Marant, para su colección Primavera-Verano 2015, presentó prendas con un bordado que guardaba una similitud asombrosa con los diseños tradicionales de las mujeres del pueblo mixe de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca. La controversia se intensificó cuando la empresa Antik Batik, que ya contaba con un diseño similar, demandó a Marant. Sin embargo, el argumento de la diseñadora francesa fue que sus creaciones se inspiraban en los bordados mixes.

Lo más indignante fue la posterior acción de Antik Batik, que intentó patentar el diseño y, de manera insólita, reclamar regalías a la propia comunidad oaxaqueña por el uso de su propio arte. La respuesta de los mixes fue un rotundo NO. "Nosotros los Mixes, no somos un producto creado que se deba registrar, somos una cultura viva y tenemos diversas manifestaciones culturales, entre ellas, nuestros huipiles", declararon enérgicamente. Este posicionamiento firme obligó a Isabel Marant a retirar las prendas del mercado. Finalmente, los tribunales franceses desestimaron los reclamos de exclusividad de Antik Batik, reconociendo que el diseño pertenecía al dominio público e intelectual del pueblo mixe, un triunfo para la preservación cultural.

Tenangos de Hidalgo: Un Lienzo Sitiado por el Plagio

San Nicolás, en Tenango de Doria, Hidalgo, es otra comunidad que ha sufrido el embate constante de la apropiación cultural. Sus vibrantes y detallados bordados, conocidos como tenangos, han sido reproducidos sin permiso por una larga lista de marcas. Desde 2004, la marca mexicana Pineda Covalin los utilizó en sus bolsos. Al año siguiente, la diseñadora estadounidense Mara Hoffman los imprimió en vestidos y trajes de baño. La lista de infractores es extensa y preocupante.

En 2008, la prestigiosa casa francesa Hermès los incorporó en sus mascadas. En 2015, Nestlé los usó en una campaña de Chocolate Abuelita, imprimiéndolos en tazas. Nike no se quedó atrás y los utilizó en 2016, seguido por la influencer mexicana Yuya en 2017 para sus colecciones de maquillaje. El clímax de la indignación llegó en 2019, cuando Carolina Herrera, en un supuesto "homenaje a las culturas indígenas", fue acusada de apropiación cultural por emplear estos diseños.

Zara y Adidas: Nuevos Capítulos de una Lucha Continua

El año 2021 trajo consigo otra grave acusación: la marca de ropa Zara fue señalada por utilizar patrones mixtecos de San Juan Colorado, Oaxaca, en un vestido con bordados ancestrales. La Secretaría de Cultura de México intervino formalmente, enviando cartas a Zara, Anthropologie y Patowl para exigir explicaciones por la apropiación cultural. "En el caso de Zara, el llamado es ante la pieza identificada como `Vestido midi de escote pico y manga corta. Detalle de bordados combinados a contraste. Cinturón lazada en mismo tejido. Bajo con aberturas laterales´, la cual toma elementos de la cultura mixteca, del municipio de San Juan Colorado, Oaxaca, donde el huipil tradicional forma parte de la identidad de las mujeres, quienes elaboran cada lienzo desde las materias primas; es tejido en telar de cintura y refleja símbolos ancestrales relacionados con el medio ambiente, historia y cosmovisión de la comunidad", detalló la dependencia.

Aunque Inditex, la empresa matriz de Zara, negó intenciones de plagio, la presión social y cultural llevó a la marca a retirar el vestido del mercado. Más recientemente, el 5 de agosto de 2025, Adidas se vio envuelta en una polémica similar al presentar el modelo "Oaxaca Slip-On" en colaboración con el diseñador estadounidense Willy Chavarría. Este calzado fue catalogado como una copia de los diseños de huaraches tradicionales de la comunidad Villa Hidalgo Yalálag, en Oaxaca. Tanto el gobierno local como el federal manifestaron su rechazo y acusaron a la marca de apropiación cultural. Adidas, ante la evidencia y la presión, emitió un comunicado ofreciendo disculpas públicas y comprometiéndose a un diálogo respetuoso con la comunidad de Yalálag para reconocer su legado.

Un Marco Legal para la Protección del Patrimonio

Estos casos ponen de relieve la urgente necesidad de marcos legales que protejan el patrimonio cultural de los pueblos originarios. Afortunadamente, México ha avanzado en este sentido. La Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, publicada en enero de 2022, es un hito importante. Esta ley protege explícitamente el patrimonio cultural de estas comunidades, prohibiendo el uso no autorizado de sus diseños y estableciendo mecanismos para que las comunidades reciban beneficios económicos por el uso de su arte.

La instauración del 9 de agosto como Día Internacional de los Pueblos Indígenas por la UNESCO en 1995, y la aprobación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en 2007, son también pilares fundamentales en el reconocimiento y salvaguarda de la identidad, las lenguas y los sistemas de conocimiento de estos pueblos. Estos instrumentos internacionales afirman la igualdad de los pueblos indígenas y su derecho a ser diferentes, sentando las bases para un respeto universal hacia su herencia y su dignidad.

La lucha de las comunidades indígenas mexicanas contra la apropiación cultural es un recordatorio constante de la importancia de valorar, respetar y proteger la diversidad cultural de nuestro país. Cada bordado, cada diseño, cada patrón, es portador de historia, cosmovisión y identidad. Las victorias obtenidas por los pueblos mixes, los artesanos de Tenangos y las comunidades mixtecas son un faro de esperanza y un llamado a la acción para que el mundo de la moda y la sociedad en general reconozcan y honren el verdadero valor del arte originario.

En un contexto global donde la apropiación cultural sigue siendo una amenaza latente, las comunidades indígenas de México han demostrado una resiliencia y una determinación admirables. Su capacidad para organizarse, alzar la voz y defender sus derechos culturales no solo protege su legado, sino que también enriquece a toda la sociedad al asegurar que la autenticidad y el respeto prevalezcan sobre el afán de lucro indiscriminado. El camino hacia una justa valoración del arte indígena es largo, pero cada batalla ganada es un paso firme hacia el reconocimiento de su invaluable contribución a la humanidad.

La protección del patrimonio cultural indígena no es solo una cuestión de justicia para las comunidades, sino también una oportunidad para aprender de sus saberes ancestrales y de su profunda conexión con la naturaleza y el entorno. Las marcas que deciden colaborar de manera ética y respetuosa con estas comunidades no solo enriquecen sus colecciones, sino que también contribuyen a un modelo de negocio más sostenible y socialmente responsable. La tendencia hacia la transparencia y la trazabilidad en la industria de la moda, impulsada por consumidores cada vez más conscientes, favorece a aquellas empresas que demuestran un compromiso genuino con la preservación cultural y el comercio justo.

El Día Internacional de los Pueblos Indígenas sirve como un recordatorio anual de la deuda histórica que la sociedad global tiene con estas comunidades. Es una fecha para reflexionar sobre los desafíos que aún enfrentan, desde la discriminación hasta la pérdida de sus territorios y recursos, y para reafirmar el compromiso de trabajar juntos en la construcción de un futuro donde sus derechos sean plenamente respetados y su riqueza cultural sea celebrada y protegida para las generaciones venideras. Las victorias legales y mediáticas obtenidas por las comunidades mexicanas son un testimonio de su fuerza y un llamado a la acción para que se fortalezcan los mecanismos de protección a nivel nacional e internacional.