México recibió 5 mil 362 millones de dólares en remesas durante septiembre, marcando la cifra más baja desde abril de este año, según datos del Banco de México (Banxico). Este monto, aunque representa un ligero aumento del 1.6% respecto a septiembre de 2025, muestra una desaceleración significativa en comparación con meses anteriores.
La tendencia de septiembre interrumpe una racha de dinamismo y se convierte en el mes con menor crecimiento en lo que va de 2026, evidenciando una contracción respecto a agosto. En total, se registraron 12.6 millones de transacciones, con un envío promedio de 426 dólares por transacción. Analistas señalan que el dinamismo económico de Estados Unidos no se está traduciendo en un aumento de remesas, lo que sugiere que no se esperan crecimientos exponenciales en lo que resta del año.
Contracción Mensual y Acumulada
A tasa mensual, las remesas de septiembre fueron 1.7% menores que las de agosto, sumando dos meses consecutivos de caídas. De hecho, siete de los nueve meses de 2026 han presentado balances negativos en el flujo de remesas. En el acumulado del tercer trimestre, México ha captado 47 mil 164 millones de dólares, un incremento del 2.1% respecto al mismo periodo de 2025. Sin embargo, este avance es el más moderado desde 2013, si se excluye la contracción del año pasado.
Factores Detrás de la Disminución
Gabriela Siller, directora de análisis económico y financiero de Grupo Financiero Base, atribuye esta disminución a la política migratoria implementada en Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. Se especula que un número considerable de mexicanos que laboraban en la Unión Americana han retornado a su país de origen, impactando directamente el flujo de remesas.
La proyección a largo plazo para las remesas no es de un repunte significativo. No obstante, se anticipa que la reciente depreciación del peso mexicano podría empezar a mejorar el poder adquisitivo de las familias receptoras a partir de octubre, al hacer que los dólares enviados rindan más en moneda local.
Impacto en el Empleo Mexicano en EE.UU.
Un análisis del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA) revela una continua contracción en el empleo de trabajadores mexicanos inmigrantes en Estados Unidos durante los primeros nueve meses de 2026, una tendencia que inició a finales de 2024. Las cifras indican caídas anuales de aproximadamente 278 mil ocupaciones en la construcción, 107 mil en servicios de alimentación, recreación y hospedaje, y cerca de 80 mil en el sector manufacturero.
Estos datos sugieren una reducción en la población mexicana inmigrante en EE.UU. durante 2025 y los primeros nueve meses de 2026. Este fenómeno podría ser el reflejo de un importante retorno, tanto voluntario como involuntario, de migrantes mexicanos a su país natal. La disminución en la fuerza laboral mexicana en EE.UU. tiene implicaciones directas en la cantidad de dinero que estos trabajadores pueden enviar a sus familias en México.
Contexto Económico y Político
La política migratoria de Estados Unidos, a menudo caracterizada por su rigidez y enfoque en la deportación y el control fronterizo, ha sido un factor constante de incertidumbre para los migrantes mexicanos. Las medidas restrictivas no solo dificultan la entrada y permanencia de trabajadores, sino que también generan un clima de temor que puede incentivar el retorno anticipado.
Históricamente, las remesas han sido un pilar fundamental de la economía mexicana, representando una fuente crucial de divisas y un soporte vital para millones de familias. Cualquier fluctuación significativa en este flujo tiene repercusiones directas en el consumo interno, la balanza de pagos y el bienestar de amplios sectores de la población.
La interconexión entre las políticas económicas y migratorias de Estados Unidos y la economía mexicana es innegable. La fortaleza del peso mexicano, aunque beneficiosa para los receptores de remesas en términos de poder adquisitivo, también puede ser un indicador de presiones económicas subyacentes o de una menor entrada de capitales en otras áreas.
Perspectivas Futuras
Las proyecciones para el cierre de 2026 y el inicio de 2027 sugieren que el panorama para las remesas seguirá siendo desafiante. La persistencia de políticas migratorias restrictivas en EE.UU. y la posible desaceleración económica global podrían continuar limitando el crecimiento de estos envíos.
Sin embargo, la resiliencia de la diáspora mexicana y su capacidad para adaptarse a entornos cambiantes son factores a considerar. La búsqueda de oportunidades laborales alternativas y la consolidación de redes de apoyo entre migrantes podrían mitigar parcialmente el impacto de las políticas restrictivas.
En el ámbito nacional, la política económica implementada por el gobierno mexicano jugará un papel crucial en la gestión de los efectos de la disminución de remesas. Medidas orientadas a fortalecer el mercado laboral interno, fomentar la inversión y diversificar las fuentes de divisas serán esenciales para mantener la estabilidad económica y el bienestar social.