De revolucionario a mandatario
La historia de Raúl Castro está inevitablemente entrelazada con la de su hermano mayor, Fidel. Ambos compartieron no solo lazos familiares, sino décadas de lucha revolucionaria que transformaron a Cuba y marcaron la política latinoamericana del siglo XX.
Compañeros de revolución
Desde los primeros días del movimiento revolucionario, Raúl estuvo al lado de Fidel. Participó en el asalto al Cuartel Moncada en 1953, compartió el exilio en México y fue uno de los 82 expedicionarios del Granma que desembarcaron en Cuba en 1956 para iniciar la guerrilla en Sierra Maestra.
El segundo al mando
A lo largo de la revolución cubana, Raúl Castro ocupó consistentemente el segundo lugar en la jerarquía del poder. Como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias durante casi medio siglo, consolidó su posición como el heredero natural del liderazgo cubano.
La transición del poder
Cuando Fidel Castro enfermó en 2006, Raúl asumió la presidencia de manera interina. Dos años después, en 2008, se convirtió oficialmente en presidente de Cuba, cargo que ocupó hasta 2018. Durante su mandato, implementó reformas económicas graduales y restableció relaciones diplomáticas con Estados Unidos.
Un legado compartido
La muerte de Fidel Castro en 2016 marcó el fin de una era, pero Raúl continuó ejerciendo influencia política en la isla hasta su retiro formal del Partido Comunista en 2021. Su trayectoria representa más de seis décadas de historia cubana, siempre vinculada al proyecto revolucionario iniciado junto a su hermano.