La Secretaría de Economía de México está fortaleciendo la iniciativa "Hecho en México" con el objetivo de certificar la producción nacional y prepararse ante las crecientes exigencias de Estados Unidos respecto a las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este esfuerzo busca no solo promover las capacidades industriales del país, sino también proporcionar la documentación necesaria para acreditar el origen de los componentes, un aspecto crucial en un contexto comercial cada vez más escrutado.
El desafío principal se divide en dos vertientes: incrementar la fabricación de componentes de origen nacional y establecer sistemas robustos para verificar y certificar dicho origen. La complejidad de esta tarea se ilustra con el sector automotriz, donde la negociación de descuentos arancelarios bajo el T-MEC requirió desglosar cada vehículo en aproximadamente 18,000 piezas para identificar a sus productores.
Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, ha enfatizado la importancia de esta preparación, señalando que el comercio internacional se orientará cada vez más hacia la verificación del origen de los productos. "Todo el comercio va a reglas de origen, entonces estamos preparándonos para ello, porque esto es inminente, esto es el año que entra, es lo que estamos esperando", declaró, refiriéndose a las expectativas para 2027.
El Panorama de la Proveeduría Mexicana
México, a pesar de ser un importante exportador, depende significativamente de la importación de bienes intermedios para su producción. El año pasado, las importaciones de México ascendieron a 664,070 millones de dólares, de los cuales el 77% (casi 510,000 millones de dólares) correspondió a piezas, materiales e insumos destinados a la manufactura. Un dato relevante es que, por primera vez, México adquirió más mercancías de Asia (298,655 millones de dólares) que de Norteamérica (262,352 millones de dólares), con China, Taiwán y Vietnam como principales proveedores asiáticos.
Esta reconfiguración de las cadenas de suministro, con una creciente dependencia de Asia para insumos, es un factor clave detrás de la presión estadounidense. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) ha manifestado su intención de endurecer las reglas de origen no solo para el sector automotriz, sino también para otros bienes industriales esenciales como electrónicos y productos farmacéuticos.
Las reglas de origen son determinantes para que los productos accedan a las preferencias arancelarias de un tratado comercial. Estas reglas pueden basarse en la transformación de materiales o en la proporción de valor agregado dentro de la región del tratado. El distintivo "Hecho en México", si bien promueve la producción nacional, no sustituye el cumplimiento de estas reglas específicas del T-MEC.
Certificación vs. Cumplimiento de Reglas de Origen
La certificación de la producción nacional que promueve la Secretaría de Economía y la acreditación necesaria para obtener beneficios comerciales bajo el T-MEC son procesos distintos. La presencia de un componente asiático en un vehículo ensamblado en México no constituye automáticamente una violación al T-MEC. La responsabilidad recae en las empresas para determinar si el producto final cumple con los requisitos aplicables y para mantener la documentación que respalde dicha declaración.
Silvia Armendáriz, encargada de Cumplimiento en México para Livingston International, subraya que este proceso va más allá de llenar un simple formato. Implica una revisión exhaustiva de proveedores, componentes y la asunción de una carga administrativa considerable. La responsabilidad se extiende incluso después de que la mercancía cruza la frontera, ya que revisiones posteriores pueden cuestionar el origen declarado si la documentación de algún proveedor es insuficiente.
El Reto de Fortalecer la Cadena de Suministro Nacional
La estrategia "Hecho en México" enfrenta un obstáculo significativo que trasciende la mera documentación: la necesidad de expandir la capacidad de las empresas mexicanas para abastecer a las grandes ensambladoras. La Secretaría de Economía busca activamente fortalecer el contenido nacional en sectores clave como la electrónica, semiconductores, farmacéuticos, inteligencia artificial y electromovilidad.
Un ejemplo citado es el autobús eléctrico Taruk, que cuenta con un contenido nacional aproximado del 62%, según una evaluación del Centro Nacional de Metrología. Sin embargo, componentes como las baterías aún provienen del extranjero. Kenneth Smith, presidente del Comité Empresarial Bilateral del COMCE, sugiere que las empresas deben evaluar qué compras y procesos pueden ser reubicados dentro de la región del T-MEC (México, Estados Unidos o Canadá) para mantener los beneficios del tratado.
Para que México capitalice esta tendencia, Smith propone un esfuerzo conjunto entre empresas y gobierno para fortalecer el desarrollo de proveedores nacionales, incluyendo a las pequeñas y medianas empresas (pymes). La sustitución de componentes importados requiere identificar fabricantes con la capacidad, calidad y escala necesarias para cada industria, un proceso complejo dada la interconexión de las cadenas de suministro globales.
La dependencia de las cadenas de suministro asiáticas es un factor estructural difícil de modificar de la noche a la mañana. "Si tú pretendes, de la noche a la mañana, desacoplar la economía mexicana de la economía asiática por decreto, es imposible", advierte Amapola, reflejando la magnitud del reto para la industria mexicana en su adaptación a las nuevas exigencias del T-MEC.