El ambicioso proyecto "Camina Libre, Camina Segura", parte integral del Plan Oriente impulsado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la Gobernadora Delfina Gómez Álvarez, ha culminado la construcción de 200 kilómetros de Senderos Seguros en el oriente del Estado de México. Esta iniciativa, enfocada en brindar trayectos más seguros para todos, pone especial énfasis en la protección de mujeres, estudiantes y usuarios del transporte público, quienes a menudo enfrentan mayores riesgos en sus desplazamientos cotidianos.

Durante el año 2025, se llevaron a cabo intervenciones significativas en 250 vialidades distribuidas en diez municipios clave de la región. El resultado es un entorno urbano notablemente mejorado, con la instalación estratégica de 6 mil 93 luminarias LED que prometen disipar la oscuridad y la inseguridad. Además, se han incorporado botones de pánico, un elemento crucial para la respuesta rápida ante emergencias, y se ha dado un nuevo rostro a las banquetas, haciéndolas más accesibles y seguras. Como un toque distintivo y para fortalecer la identidad comunitaria, se realizaron 52 murales artísticos que cubren una superficie superior a los 2 mil 500 metros cuadrados, transformando muros grises en lienzos vibrantes que reflejan la cultura local.

La visión a futuro de este programa es aún más expansiva. Se contempla una inversión total que ascenderá a 3 mil millones de pesos entre 2025 y 2028, demostrando un compromiso a largo plazo con la seguridad y el bienestar de los habitantes. Para el presente año, 2026, se han destinado 600 millones de pesos adicionales. Estos fondos permitirán la ampliación del programa, con la meta de intervenir 300 kilómetros más de vialidades, abarcando 194 calles adicionales en municipios como Chalco, Chicoloapan, Chimalhuacán, Ecatepec, Ixtapaluca, Nezahualcóyotl, La Paz, Texcoco, Tlalnepantla y Valle de Chalco. Esta expansión busca replicar el éxito y la seguridad lograda en la primera fase.

Las obras específicas que componen estos Senderos Seguros son multifacéticas. Incluyen la modernización de la iluminación con tecnología LED de última generación, la ampliación y rehabilitación integral de banquetas para mejorar la accesibilidad universal, y el embellecimiento de cruces peatonales para hacerlos más visibles y seguros. La instalación de botones de pánico es una medida de seguridad proactiva, diseñada para ofrecer un recurso inmediato en situaciones de riesgo. Paralelamente, la creación de murales urbanos no solo embellece el paisaje, sino que también fomenta un sentido de pertenencia y orgullo entre los residentes, contribuyendo a la recuperación y dignificación del espacio público.

El respaldo institucional para los Senderos Seguros proviene de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes del Gobierno de México, lo que subraya la importancia y el alcance nacional de esta estrategia. Este proyecto se enmarca dentro del Plan Integral para la Zona Oriente del Estado de México, una iniciativa conjunta de los gobiernos federal y estatal. El objetivo primordial es abordar de manera frontal el rezago urbano histórico que ha afectado a esta región, una de las más densamente pobladas del país, y al mismo tiempo, fortalecer de manera significativa la seguridad y la movilidad de sus habitantes.

En el contexto del feminismo y la lucha por la igualdad de género, iniciativas como el Plan Oriente y sus Senderos Seguros representan un avance tangible. Históricamente, las mujeres han sido las más afectadas por la inseguridad en el espacio público, limitando su libertad de movimiento y su participación en la vida comunitaria. La creación de entornos urbanos más seguros, bien iluminados y con mecanismos de alerta rápida, como los botones de pánico, no solo protege físicamente a las mujeres, sino que también les devuelve la confianza para transitar libremente por sus ciudades, trabajar, estudiar y disfrutar de sus comunidades sin temor.

La inversión en infraestructura de seguridad y la recuperación de espacios públicos son pilares fundamentales para construir sociedades más justas e inclusivas. El Plan Oriente, al priorizar la seguridad peatonal y específicamente la de las mujeres, envía un mensaje claro: la seguridad es un derecho humano fundamental y una condición indispensable para el desarrollo pleno de las personas y las comunidades. La colaboración entre los gobiernos federal y estatal en este proyecto es un ejemplo de cómo la coordinación intergubernamental puede generar resultados positivos y tangibles para la ciudadanía.

El impacto de estas obras trasciende la mera infraestructura física. La presencia de iluminación adecuada, la visibilidad mejorada y la rápida respuesta ante emergencias contribuyen a disuadir la delincuencia y a crear un ambiente de mayor tranquilidad. Los murales, por su parte, no solo embellecen, sino que también pueden ser herramientas para la cohesión social, promoviendo el diálogo y el sentido de comunidad, elementos esenciales para la seguridad colectiva.

La estrategia "Camina Libre, Camina Segura" se alinea con los principios de ciudades seguras y habitables, donde el diseño urbano juega un papel crucial en la prevención del delito y la promoción del bienestar. Al invertir en la mejora de banquetas, la iluminación y la instalación de tecnología de seguridad, se está apostando por un modelo de desarrollo urbano que pone a las personas en el centro, reconociendo sus necesidades y garantizando su derecho a la ciudad.

La continuidad de este plan, con la inversión proyectada hasta 2028, asegura que los beneficios se extiendan y consoliden en el tiempo. La ampliación a más kilómetros y más municipios demuestra una visión integral para transformar el oriente mexiquense en una región donde la seguridad y la calidad de vida sean una realidad palpable para todos sus habitantes, especialmente para aquellas poblaciones que históricamente han sido más vulnerables.

En análisis, la iniciativa del Plan Oriente es un paso significativo en la dirección correcta para abordar las complejas problemáticas de seguridad y desarrollo urbano en el Estado de México. La combinación de infraestructura física, tecnología de seguridad y arte urbano crea un enfoque holístico que busca no solo prevenir delitos, sino también mejorar la experiencia de vida de los ciudadanos, fomentando un entorno más seguro, inclusivo y vibrante para todas y todos.

La participación activa de la comunidad en la identificación de necesidades y en la apropiación de estos nuevos espacios será clave para el éxito a largo plazo. La recuperación de espacios públicos es un proceso continuo que requiere el compromiso de las autoridades y la corresponsabilidad de los ciudadanos para mantenerlos seguros y funcionales.

El legado de este proyecto, más allá de los kilómetros de senderos y las luminarias instaladas, será la recuperación de la confianza y la libertad de movimiento para miles de personas, sentando un precedente para futuras intervenciones urbanas con perspectiva de género y derechos humanos.