La economía mexicana mostró un respiro en el segundo trimestre de 2026, al registrar un crecimiento del 1.5% respecto al periodo anterior. Este avance permitió recuperar la contracción del 0.6% observada a principios de año y superó las expectativas del mercado. Sin embargo, este repunte no ha sido suficiente para disipar las dudas sobre una recuperación económica sostenida en el país.

Los analistas del mercado prevén que el Producto Interno Bruto (PIB) de México apenas alcance un crecimiento de entre 1.0% y 1.4% para todo el año 2026, cifras considerablemente por debajo del rango oficial proyectado por la Secretaría de Hacienda.

El Mundial, Motor Temporal del Crecimiento

Se estima que el Mundial de Fútbol de 2026 fue el principal impulsor de este repunte, explicando aproximadamente el 70% del crecimiento trimestral. No obstante, la tendencia se debilitó hacia el final del trimestre, con un crecimiento más moderado en junio en comparación con abril y mayo, lo que anticipa un segundo semestre con un ritmo de expansión mucho más pausado.

El PIB acumuló un avance del 1.2% en el primer semestre del año. La recuperación se distribuyó de manera amplia entre los principales sectores: las actividades agropecuarias crecieron 3.3% trimestral, la industria un 1.6% y los servicios un 1.5%. Este desempeño general permitió revertir la caída del primer trimestre y romper la inercia de estancamiento que había prevalecido desde finales de 2025.

Gerónimo Ugarte Bedwell, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, calificó como alentador que el crecimiento se apoye en sectores con alto potencial de generación de empleo y valor agregado, como los servicios y la manufactura. A pesar de los riesgos persistentes para la segunda mitad del año, considera que la economía posee fundamentos para evitar una desaceleración más pronunciada.

Alejandro Saldaña, economista en jefe de Banco Ve por Más, coincidió en la notable recuperación, superando sus previsiones de un 0.9%. Sin embargo, contextualizó el dato al señalar que el avance se produce tras un inicio de año muy débil, lo que sugiere una recuperación de terreno perdido más que la aparición de nuevos motores de crecimiento.

Perspectivas Divididas y Consumo Volátil

Banamex calcula que la expansión trimestral fue la mayor desde finales de 2020. No obstante, los datos de junio sugieren que la actividad económica se mantuvo prácticamente estancada respecto a mayo, una señal temprana de la disipación del impulso.

La Secretaría de Hacienda mantiene una perspectiva optimista, proyectando un crecimiento para 2026 entre 1.8% y 2.8%, sustentado en el mercado interno, exportaciones, inversión y gasto en proyectos públicos. Esta visión contrasta marcadamente con la del sector privado.

La encuesta de expectativas del Banco de México, que recopila las respuestas de 42 grupos de análisis, ubica la mediana de crecimiento para 2026 en 1.2%, un ligero incremento respecto al mes anterior. La media pasó de 1.07% a 1.11%, indicando que la sorpresa del segundo trimestre tuvo un impacto limitado en las proyecciones generales.

La inversión y el consumo, pilares de una recuperación sólida, muestran señales mixtas. Parte del gasto de los hogares durante el periodo estuvo directamente relacionado con el Mundial, impulsando temporalmente la demanda de servicios como transporte, restaurantes y hospedaje, además de generar empleos transitorios. Este efecto, sin embargo, se considera meramente temporal.

HR Ratings advierte que el rebote del segundo trimestre fue de naturaleza transitoria y no refleja una mejora estructural en la demanda interna. La calificadora estima que las obras de infraestructura y hotelería previas al torneo, junto con el consumo asociado, explicaron alrededor del 70% del crecimiento trimestral. Sin el impulso del Mundial, el PIB habría avanzado apenas un 0.3%. La calificadora mantiene su pronóstico de crecimiento anual del 1.1%.

Banco BASE sugiere que parte del consumo ligado al Mundial pudo ser gasto adelantado, posiblemente financiado con crédito, lo que implicaría que algunos hogares gastaron recursos que ya no tendrán disponibles en los meses siguientes y que deberán pagar con intereses.

Incertidumbre y Moderación a la Vista

La inversión sigue siendo un punto de preocupación, con empresas enfrentando incertidumbre debido a la política arancelaria de Estados Unidos, la revisión del T-MEC y cuestionamientos sobre el Estado de derecho en México. Esta falta de claridad en las reglas del juego frena las decisiones de inversión empresarial.

Las exportaciones, por otro lado, continúan ofreciendo un soporte al crecimiento, beneficiando a segmentos manufactureros de alta tecnología, en gran medida gracias a la demanda estadounidense. Sin embargo, se anticipa una moderación en este rubro.

El tercer trimestre se perfila como un periodo de crecimiento significativamente más lento. La desaparición del efecto del Mundial, la posible desaceleración de las remesas y el turismo, y una economía estadounidense que podría perder dinamismo, son factores que apuntan a una desaceleración del ritmo de crecimiento económico en los próximos meses.

En este contexto, la brecha entre las proyecciones oficiales de Hacienda y las expectativas del sector privado subraya la divergencia de visiones sobre la fortaleza y sostenibilidad de la recuperación económica mexicana. Mientras el gobierno confía en la resiliencia del mercado interno y el gasto público, los analistas privados observan con cautela los débiles fundamentos del consumo y la inversión, así como los riesgos externos que persisten.