El peso mexicano ha cedido terreno de forma dramática, rompiendo la barrera psicológica de las 18 unidades por dólar y borrando las ganancias acumuladas durante el año 2025. La divisa tocó un máximo de 18.14 pesos por dólar este martes, su nivel más débil desde finales de marzo, marcando una depreciación de casi 0.6% en la jornada y un asombroso 4.7% en la última semana, según análisis de Monex.

Este desplome significa que el peso ahora se encuentra 0.22% por debajo del nivel registrado al cierre del 31 de diciembre de 2025, revirtiendo por completo la apreciación que había logrado mantener durante los primeros nueve meses del año.

Presión Global y Tasas de Interés en EU

La debilidad del peso se enmarca en un contexto internacional complejo, dominado por el repunte de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y la persistente fortaleza del dólar a nivel global. El bono a 30 años de la deuda estadounidense alcanzó su nivel más alto desde 2002, superando el 5.61%, en medio de una masiva venta de deuda a largo plazo. Este fenómeno, conocido como la "venta generalizada de deuda", eleva los costos de financiamiento y, consecuentemente, fortalece al dólar, restando atractivo a las monedas de mercados emergentes como el peso mexicano.

El índice DXY, que mide la fortaleza del dólar frente a una canasta de divisas principales, avanzaba 0.36% a media sesión, mientras el tipo de cambio spot cotizaba alrededor de 18.11 pesos por dólar. La incertidumbre sobre la trayectoria de la inflación global, exacerbada por los elevados precios del petróleo, mantiene a los inversionistas cautelosos y ajustando sus expectativas sobre las tasas de interés de la Reserva Federal.

Repercusiones en Wall Street y Petróleo

Las bolsas de Wall Street reflejaron esta tensión, cerrando la jornada con pérdidas moderadas. El Dow Jones retrocedió 0.25%, el Nasdaq bajó 0.19% y el S&P 500 perdió 0.16%. Los mayores costos de financiamiento, derivados del alza en los rendimientos de los bonos, ejercen presión sobre las valuaciones de las acciones, anticipando un entorno de inversión más desafiante.

La preocupación central radica en que los altos precios de la energía continúen alimentando las presiones inflacionarias, obligando a la Reserva Federal a mantener una política monetaria restrictiva por un periodo más prolongado de lo anticipado. Esta perspectiva de "tasas altas por más tiempo" es un factor clave que impulsa la fortaleza del dólar y debilita a otras divisas.

En contraste, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) mostró una resiliencia parcial, con el S&P/BMV IPC logrando una ganancia de 0.26%, cerrando en 65,110.57 puntos. Este comportamiento desvinculado de Wall Street sugiere que factores internos o específicos del mercado mexicano pudieron haber jugado un papel, aunque la tendencia general de los mercados financieros globales sigue siendo un factor de peso.

Los precios internacionales del petróleo, que habían sido un motor de preocupación inflacionaria, experimentaron un retroceso durante la sesión. El Brent cayó 2.21% a 95.67 dólares por barril, y el WTI perdió 4% hasta los 88.90 dólares. Si bien esta baja alivió temporalmente las tensiones, la preocupación subyacente sobre el impacto de los choques energéticos en la inflación global persiste, manteniendo la incertidumbre en los mercados.

Análisis y Perspectivas Futuras

Analistas de Monex señalan que la depreciación del peso mexicano se ve agravada por las disrupciones en las cadenas de suministro energético y el incremento en los tramos largos de la curva de bonos gubernamentales de Estados Unidos. Estos factores, combinados con un entorno de mayor aversión al riesgo global, reducen el atractivo de estrategias de inversión como el "carry trade", que se benefician de los diferenciales de tasas de interés.

La compresión de estos diferenciales entre México y otras economías desarrolladas hace que las inversiones en pesos sean menos rentables en comparación con otras alternativas, lo que contribuye a la salida de capitales y a la presión vendedora sobre la divisa.

Para las próximas horas, Monex proyecta que el tipo de cambio USD/MXN podría fluctuar en un rango amplio, entre 17.91 y 18.19 pesos por dólar. Esta volatilidad se atribuye tanto al fortalecimiento continuo del dólar como a la limitada visibilidad sobre el progreso en las negociaciones diplomáticas en Medio Oriente, un foco de tensión geopolítica que puede impactar los flujos de capital y la percepción de riesgo.

A un horizonte más amplio, la firma identifica niveles de resistencia clave para el tipo de cambio en 18.19, 18.33 y 18.50 pesos por dólar. Por el lado de los soportes, se observan niveles importantes en 17.90, 17.76 y 17.62 pesos por dólar. La superación o contención de estas barreras técnicas dependerá de la evolución de los factores macroeconómicos y geopolíticos que están marcando la pauta en los mercados financieros internacionales.

La situación actual subraya la vulnerabilidad del peso mexicano ante los movimientos de los mercados globales y la política monetaria de Estados Unidos, recordatorio de que la estabilidad cambiaria está intrínsecamente ligada a factores externos que escapan al control directo de la economía nacional.