La moneda mexicana ha logrado mantenerse por debajo de las 17 unidades por dólar, e incluso la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) ha mostrado resiliencia ante las turbulencias en Wall Street. En la semana que concluyó, el peso mexicano cerró alrededor de 16.92 unidades por divisa estadounidense, registrando una apreciación semanal cercana al 0.6%. Este desempeño, que ha extendido a cinco semanas consecutivas de ganancias acumulando un avance de aproximadamente 3.5%, ha llevado a la divisa a niveles no vistos desde mayo de 2024.
Sin embargo, un análisis más profundo revela que esta fortaleza cambiaria no se sustenta en un vigoroso desempeño de la economía nacional, sino más bien en factores financieros externos y movimientos en las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos. La debilidad internacional del dólar, exacerbada por anuncios del Departamento del Tesoro estadounidense sobre la recompra de deuda gubernamental de largo plazo para mejorar la liquidez del mercado, ha sido un motor clave.
Incertidumbre en Bonos Estadounidenses y su Impacto
El anuncio del Tesoro estadounidense buscó mitigar las presiones acumuladas en los bonos, pero no logró disipar por completo las preocupaciones. El rendimiento de la nota del Tesoro a 10 años cerró la semana en 4.73%, un alza de 4.4 puntos base respecto a la semana anterior, mientras que el bono a 30 años alcanzó el 5.28%, acercándose a niveles no vistos desde 2007. Estas alzas reflejan la creciente inquietud de los inversionistas ante la persistencia de la inflación y las dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas estadounidenses.
Ante un mayor riesgo percibido en la deuda de largo plazo, los inversionistas exigen tasas de rendimiento más elevadas. La intervención del Tesoro mediante recompras de deuda busca inyectar liquidez y estabilizar el mercado. Incluso, se ha especulado sobre una posible intervención de la Reserva Federal si las tasas de largo plazo continúan su escalada, lo que implicaría una mayor liquidez y expansión de su balance, factores que, paradójicamente, han restado fuerza al dólar.
Indicadores Económicos Mexicanos en Contraste
La fortaleza del peso contrasta marcadamente con los últimos indicadores de actividad económica en México. El empleo en el sector manufacturero registró una caída anual de 1.55% en junio, sumando 40 meses consecutivos de contracciones. De manera similar, el personal ocupado en establecimientos IMMEX disminuyó 0.73%, acumulando 30 meses a la baja. El sector servicios tampoco ha mostrado señales de recuperación, con ingresos que descendieron 1.86% anual y acumulan seis meses de caídas.
Las ventas minoristas, un termómetro clave del consumo interno, también mostraron debilidad al disminuir 0.23% mensual. Estos datos sugrenieren que la apreciación del peso no es un reflejo de una mejora en los fundamentos económicos mexicanos, sino que se apoya en factores financieros como el diferencial de tasas de interés, el debilitamiento del dólar y las operaciones de carry trade, donde los inversionistas buscan beneficiarse de las diferencias en las tasas de interés entre países.
Señales de Cautela en el Mercado de Deuda y Bolsa
Una señal de cautela adicional proviene del mercado de deuda mexicano. La tasa de los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes) a 728 días alcanzó el 7.89%, generando un diferencial de 174 puntos base respecto a los Cetes a 28 días. Este diferencial se ha mantenido consistentemente por encima de los 100 puntos base durante 12 subastas consecutivas, una situación sin precedentes que podría indicar una mayor aversión al riesgo o expectativas de inflación a largo plazo.
La Bolsa Mexicana de Valores, a pesar de lograr desacoplarse de las pérdidas en Wall Street, también opera en un contexto de incertidumbre. El índice S&P/BMV IPC se mantuvo cerca de los 65,790 puntos, impulsado por avances en empresas vinculadas a la minería, industria e infraestructura. Compañías como Industrias Peñoles y Grupo México destacaron con avances significativos, mostrando un desempeño contrastante con el sector tecnológico en Estados Unidos.
Presiones Globales: Energía e Inflación
La presión sobre los mercados globales se ha intensificado con el fuerte encarecimiento de los energéticos. El petróleo WTI avanzó 6.49% semanal hasta los 86.76 dólares por barril, y el Brent ganó 6.19% para cerrar en 94 dólares. Ambos referenciales acumulan dos semanas consecutivas de aumentos, impulsados por la persistencia del conflicto entre Estados Unidos e Irán y las amenazas de nuevas sanciones económicas contra Teherán, lo que eleva el riesgo sobre el suministro energético global.
La situación en el estrecho de Ormuz, con niveles de tránsito históricamente bajos, ha mantenido una prima de riesgo elevada en los mercados internacionales. El encarecimiento de la energía añade una complicación adicional: cuanto más tiempo se mantengan elevados los precios del petróleo, mayor será el riesgo de nuevas presiones inflacionarias, lo que dificultaría una eventual relajación de la política monetaria estadounidense.
Próximas Pruebas: Jackson Hole, Inflación y Nvidia
La semana entrante se presenta cargada de referencias económicas clave que podrían definir la dirección de los mercados. La atención estará puesta en el simposio de Jackson Hole, donde los banqueros centrales suelen ofrecer pistas sobre la política monetaria futura. Además, la publicación de los resultados trimestrales de Nvidia se perfila como un termómetro crucial para evaluar si las expectativas asociadas al gasto en inteligencia artificial siguen justificando las elevadas valuaciones del sector tecnológico.
Estos eventos, sumados a la persistente incertidumbre sobre la inflación y la trayectoria de las finanzas públicas en Estados Unidos, configuran un panorama complejo para los mercados financieros globales y, por ende, para la economía mexicana, que se encuentra expuesta a estos vaivenes internacionales a pesar de su aparente fortaleza cambiaria.