Petróleos Mexicanos (Pemex) ha implementado una estrategia para reducir la exportación de petróleo crudo, priorizando su procesamiento interno para la elaboración de combustibles. Esta política, que busca fortalecer la autosuficiencia energética del país, se reflejó en una disminución significativa de los volúmenes exportados durante septiembre.

En el noveno mes del año, Pemex exportó un promedio de 389 mil barriles diarios de petróleo crudo. Esta cifra representa una contracción del 31.8% en comparación con el mismo mes del año anterior. Con esta caída, las exportaciones de crudo acumulan tres meses consecutivos de descensos de doble dígito, situándose en mínimos históricos.

Sin embargo, la estrategia de Pemex, combinada con un entorno de precios internacionales favorables, permitió que los ingresos por exportaciones de crudo en septiembre superaran la barrera de los mil millones de dólares, alcanzando los mil 62 millones de dólares. Esto significó un incremento del 2.4% respecto a septiembre de 2025, demostrando que, a pesar de vender menos, la petrolera nacional captó más divisas.

El factor clave detrás de este aumento en los ingresos, a pesar de la menor cantidad de barriles vendidos, fue el incremento en el precio promedio del crudo mexicano. Durante septiembre, el precio promedio de exportación se situó en 91 dólares por barril, su nivel más alto desde julio de 2022. Este valor representa un alza del 50.2% en comparación con el precio promedio registrado en septiembre del año anterior.

Para ponerlo en perspectiva, en mayo de 2026, Pemex había captado mil 410 millones de dólares por exportaciones petroleras. Sin embargo, para lograr esa cifra, la empresa tuvo que vender un volumen considerablemente mayor: 513.3 mil barriles diarios de crudo, es decir, un 32% más que lo exportado en septiembre.

La reducción en las exportaciones de crudo se debe, en gran medida, a que la producción de hidrocarburos líquidos de Pemex se mantiene en niveles históricamente bajos. En septiembre, la producción total de hidrocarburos líquidos, que incluye petróleo crudo y condensados, se ubicó en 1 millón 612 mil barriles diarios. Esta cifra es la segunda más baja en la historia de la empresa, solo superada por el registro de marzo de 2025 (1 millón 607 mil barriles diarios).

La producción de septiembre fue un 2.4% inferior a la observada en el mismo mes del año anterior. Es importante destacar que, a partir de septiembre, Pemex dejó de desglosar la producción de petróleo crudo y condensados de manera separada en su Base de Datos Institucional (BID), presentando ahora cifras consolidadas de hidrocarburos líquidos.

En cuanto a la refinación, Pemex procesó 998.1 mil barriles diarios de petróleo crudo y líquidos en sus siete refinerías durante septiembre. Este volumen representa el 61.8% de la producción total de hidrocarburos líquidos del mes, marcando el nivel de procesamiento más bajo desde junio de 2026. Esta cifra subraya la política de la empresa de priorizar el crudo nacional para la producción de combustibles.

Octavio Barrera, director de exploración y extracción de Pemex, ha reiterado el compromiso de la petrolera para alcanzar las metas de producción y satisfacer las necesidades energéticas del país a corto, mediano y largo plazo. En conferencias con inversionistas, Barrera ha señalado que la empresa se enfoca en cinco prioridades clave.

Estas prioridades incluyen la intensificación de la exploración para descubrir nuevos yacimientos, la optimización de los proyectos existentes, la atracción de inversión privada para complementar sus capacidades, la mejora continua de la eficiencia operativa y la optimización de costos. El objetivo final es asegurar el cumplimiento de las metas de producción y financieras establecidas para la empresa.

El contexto de bajos volúmenes de producción y exportación, pero con precios internacionales elevados, presenta un escenario complejo para Pemex. Si bien los ingresos por exportación se mantienen robustos gracias a los precios, la capacidad de producción sigue siendo un desafío estructural que la empresa busca abordar mediante sus estrategias de exploración, optimización y posible inversión externa.

La política de priorizar la refinación interna, aunque reduce las exportaciones de crudo, busca agregar valor a la cadena productiva de hidrocarburos en México. El éxito a largo plazo de esta estrategia dependerá de la capacidad de Pemex para revertir la tendencia de declive en la producción y para operar sus refinerías de manera más eficiente, maximizando la conversión de crudo en productos petrolíferos de mayor valor.

Analistas del sector energético señalan que la dependencia de los precios internacionales para sostener los ingresos de Pemex es una vulnerabilidad. Si bien los precios altos benefician en el corto plazo, una eventual caída en el mercado global podría ejercer una presión financiera considerable sobre la empresa, especialmente si la producción no se recupera.