Petróleos Mexicanos (Pemex) continúa navegando aguas turbulentas en sus finanzas, registrando una pérdida neta de 10,795 millones de pesos durante el tercer trimestre de 2026. Este resultado, aunque alarmante, representa una mejora sustancial del 82.4% en comparación con la pérdida de 61,242 millones de pesos reportada en el mismo periodo del año anterior. La paraestatal ha logrado mitigar parcialmente sus números rojos gracias a un incremento en sus ingresos y una disminución en el costo de ventas, además de un mejor desempeño operativo general.
Sin embargo, factores externos e internos ejercieron presión sobre el balance final. Uno de los principales lastres fue el comportamiento del tipo de cambio. Pemex experimentó una pérdida cambiaria de 16,391 millones de pesos en el trimestre, un giro drástico respecto a la utilidad de 33,384 millones de pesos observada en el mismo lapso de 2025. La depreciación del peso frente al dólar, que pasó de 17.47 pesos por unidad en junio a 17.84 en septiembre, impactó negativamente las operaciones de la empresa.
A esta volatilidad cambiaria se sumó un incremento en los costos asociados a instrumentos financieros derivados. El gasto en este rubro se triplicó, alcanzando los 8,900 millones de pesos, frente a los 2,800 millones del año previo. La petrolera atribuyó esta variación al efecto en el valor razonable de los "cross-currency swaps", así como a opciones sobre crudo y divisas, instrumentos complejos que buscan proteger a la empresa pero que también pueden generar pérdidas significativas.
Un Respiro en los Ingresos y la Operación
En el frente operativo, la narrativa es más alentadora. Los ingresos totales de Pemex ascendieron a 486,779 millones de pesos entre julio y septiembre de 2026, lo que se traduce en un crecimiento del 28.5% respecto a los 378,881 millones registrados en el mismo periodo de 2025. Este impulso provino principalmente de las ventas nacionales, que vieron un aumento del 36% en la comercialización de gasolina magna, diésel y turbosina. Las ventas de exportación también contribuyeron positivamente, con un alza del 14.9%, favorecidas por un mejor precio promedio de los productos refinados provenientes de la refinería Deer Park.
Paralelamente, Pemex logró una ligera reducción en su costo de ventas, que se ubicó en 333,643 millones de pesos, un 2.3% menos que los 341,562 millones del año anterior. La combinación de mayores ingresos y menores costos de ventas se reflejó directamente en el resultado operativo.
El EBITDA (utilidad antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones), un indicador clave de la capacidad de generación de flujo operativo, se disparó un 112.2%, alcanzando los 123,800 millones de pesos, muy por encima de los 58,359 millones reportados un año antes. Este crecimiento subraya una mejora en la eficiencia operativa, aunque la exposición a fluctuaciones cambiarias y costos financieros sigue siendo un riesgo latente.
Avances en la Reducción de Pasivos
Quizás el dato más positivo del reporte trimestral de Pemex es el avance en la gestión de su abultada deuda. Al cierre de septiembre de 2026, la deuda financiera total de la empresa se situó en 77,600 millones de dólares, lo que representa una disminución del 8.9% respecto a los 85,200 millones de dólares registrados al finalizar 2025. Esta reducción forma parte de una estrategia a largo plazo para optimizar el perfil de vencimientos y mantener una trayectoria descendente del saldo de la deuda, una tendencia que, según la compañía, se inició en 2020.
Los adeudos con proveedores y contratistas también experimentaron una contracción significativa. Al cierre del tercer trimestre, el saldo de estas obligaciones se ubicó en 414,218 millones de pesos, un 5.1% menos que los 436,704 millones de pesos registrados al cierre de 2025. Pemex ha destinado más de 370,000 millones de pesos para liquidar pagos a empresas que le proveen bienes y servicios.
Elizabeth González, directora de Finanzas de Pemex, enfatizó que la atención a proveedores y contratistas es crucial para fortalecer la continuidad operativa y la estabilidad de la cadena de suministro. Los recursos para estos pagos provienen tanto de la generación interna de la petrolera como de su programa de financiamiento de inversión, buscando mantener la liquidez sin comprometer las operaciones diarias.
En contexto, la situación financiera de Pemex sigue siendo un desafío mayúsculo para la economía mexicana. Históricamente, la petrolera estatal ha sido un pilar fundamental de las finanzas públicas, pero su endeudamiento crónico y la volatilidad de los precios del petróleo han generado presiones constantes. Las medidas implementadas para reducir deuda y mejorar la eficiencia operativa son pasos necesarios, pero la dependencia de factores externos como el tipo de cambio y los precios de los derivados financieros subraya la fragilidad inherente de su modelo financiero.
El desempeño operativo, aunque muestra signos de mejora, aún no es suficiente para compensar las cargas financieras y cambiarias. La estrategia de pago a proveedores, si bien necesaria para mantener la cadena de suministro, también consume recursos que podrían destinarse a inversión o a la reducción de deuda. El reto para Pemex y para el gobierno federal sigue siendo encontrar un equilibrio sostenible que permita a la empresa operar eficientemente sin convertirse en un lastre fiscal.
Analistas señalan que la reducción de deuda es una señal positiva, pero la magnitud de las pérdidas trimestrales y la exposición a la volatilidad del mercado global de energéticos y divisas requieren una vigilancia constante. La capacidad de Pemex para generar flujos de efectivo consistentes y reducir su dependencia de financiamiento externo será clave para su viabilidad a largo plazo y para la estabilidad económica del país.
La gestión financiera de Pemex es un reflejo de los desafíos estructurales que enfrenta el sector energético mexicano. Si bien los esfuerzos por sanear las finanzas son evidentes, la empresa aún debe sortear un camino complejo, marcado por la necesidad de inversión en exploración y producción, la modernización de refinerías y la gestión de pasivos históricos. El tercer trimestre de 2026 muestra avances en algunos frentes, pero la batalla por la rentabilidad y la sostenibilidad financiera está lejos de concluir.