PEMEX SUMIDA EN CRISIS DE SEGURIDAD

Petróleos Mexicanos (Pemex) atraviesa un sombrío panorama que va más allá de sus ya conocidas presiones financieras y operativas. Los indicadores de seguridad laboral han sufrido un drástico deterioro en el segundo trimestre de 2026, con un índice de gravedad de accidentes que se ha duplicado en comparación con el periodo anterior. Este preocupante repunte se traduce en un aumento significativo de los días perdidos por lesiones entre los trabajadores, y se suma a una cadena de incidentes que han sacudido diversas instalaciones de la paraestatal a lo largo del país.

ALARMA POR DÍAS PERDIDOS

El reporte financiero trimestral de Pemex, publicado recientemente, revela que el índice de gravedad de accidentes alcanzó la alarmante cifra de 34 días perdidos por cada millón de horas-hombre expuestas al riesgo. Esta marca representa un incremento del 100% respecto a los 17 días registrados entre enero y marzo de 2026. La comparación anual es igualmente desoladora: el índice de gravedad ha aumentado un 61.9% frente al segundo trimestre de 2025, cuando se contabilizaron 21 días perdidos por millón de horas-hombre.

FRECUENCIA DE ACCIDENTES SE MANTIENE ALTA

Si bien el índice de gravedad se ha disparado, el índice de frecuencia de accidentes, que mide la cantidad de percances por cada millón de horas-hombre laboradas, se ha mantenido relativamente estable en comparación con el trimestre previo. En el segundo trimestre de 2026, este indicador se situó en 0.43 accidentes por millón de horas-hombre, un leve aumento del 2.3% respecto al 0.42 del primer trimestre. Sin embargo, la perspectiva anual muestra un panorama más sombrío, con un incremento del 48.3% respecto a los 0.29 accidentes registrados en el mismo periodo de 2025.

SALDO FATAL Y LESIONES

La escalada de incidentes durante este trimestre no ha estado exenta de consecuencias humanas. Se reportaron un total de 32 trabajadores lesionados y cuatro fallecimientos en distintas áreas de la empresa. La división de Exploración y Producción fue la más afectada, con 13 lesionados y dos decesos, derivados de percances en centros de proceso, plataformas y pozos. La dirección de Procesos Industriales registró 11 lesionados y una muerte, con la refinería de Salina Cruz como uno de los puntos críticos, además de incidentes en Madero, Minatitlán, Tula, Cosoleacaque y Cangrejera. La dirección de Logística sumó tres lesionados y una fatalidad en el centro de proceso y transporte de gas Atasta, mientras que administración y servicios reportó tres lesionados en la Ciudad de México y la unidad Sureste. Transformación Energética, por su parte, contabilizó dos lesionados en los centros procesadores de gas Nuevo Pemex y Ciudad.

FALTA DE MANTENIMIENTO, EL CULPABLE ESTRUCTURAL

Analistas como Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señalan que este deterioro en los indicadores de seguridad es un síntoma de problemas estructurales profundos, arraigados en años de insuficiente inversión en mantenimiento. "Esa falta de mantenimiento va de la mano de restricción presupuestal en temas de inversión que trae Pemex", afirmó Ocampo, calificándolo como "un síntoma de una crisis más grande". La presión por cumplir metas ambiciosas con recursos limitados, según el especialista, lleva inevitablemente a descuidar aspectos fundamentales como la seguridad.

RIESGOS ACELERADOS POR EXIGENCIAS OPERATIVAS

Ocampo también advierte que la urgencia por acelerar proyectos y cumplir con las exigencias operativas ha elevado considerablemente los riesgos. "Todo es hacer las cosas a la carrera, sin hacer las pruebas técnicas suficientes", señaló, comparando la situación con la construcción de Dos Bocas. La falta de "ancho de banda" en la empresa para atender todas las demandas se traduce en operaciones apresuradas y, por ende, más peligrosas. Las refinerías del Sistema Nacional de Refinación, en particular, operan bajo una presión extrema para maximizar el procesamiento de crudo, en línea con la estrategia gubernamental de reducir exportaciones y aumentar la producción nacional de combustibles.

INFRAESTRUCTURA OBSOLETA, UN PELIGRO LATENTE

La obsolescencia de la infraestructura es otro factor crítico que agrava la situación. En refinerías como la de Madero, la insistencia en forzar la operación de equipos y instalaciones antiguas, que ya han superado su vida útil, incrementa exponencialmente el riesgo de accidentes y fallas. "Son equipos e instalaciones viejas que ya dieron lo que tenía que dar y eso ocasiona accidentes y riesgos", puntualizó Ocampo, subrayando la necesidad de una renovación profunda y estratégica.

UN 2026 MARCADO POR INCIDENTES

El año 2026 ha sido particularmente accidentado para Pemex, acumulando una serie de incidentes de diversa índole. El 9 de abril, un incendio se desató en la planta de coque de la refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, seguido por otro siniestro en la misma instalación al día siguiente. El 15 de junio, una fuga en el pozo exploratorio Krem-1, en Las Choapas, Veracruz, requirió una quema controlada de gas que se extendió hasta el 2 de agosto. Más recientemente, el 8 de julio, se registró una fuga en un ducto de 16 pulgadas que transportaba combustóleo en Salina Cruz, Oaxaca. A pesar de la gravedad de estos eventos, Pemex asegura que todos los incidentes clasificados como moderados o graves son sometidos a análisis de causa raíz para implementar medidas correctivas y preventivas.

CONTEXTO HISTÓRICO Y POLÍTICO

Históricamente, Pemex ha sido un pilar de la economía mexicana, pero también ha enfrentado ciclos de inversión y desinversión que han impactado su infraestructura y seguridad. Las administraciones pasadas han lidiado con la necesidad de modernizar la paraestatal, a menudo chocando con limitaciones presupuestarias y presiones políticas. La actual administración ha puesto un énfasis particular en la autosuficiencia energética, lo que ha llevado a una mayor exigencia operativa sobre las instalaciones existentes, exacerbando los riesgos inherentes a una infraestructura que requiere una inversión sostenida y significativa.

IMPLICACIONES A LARGO PLAZO

El deterioro de los indicadores de seguridad en Pemex tiene implicaciones que trascienden el ámbito laboral. Un aumento en los accidentes puede derivar en paros de producción, afectando el abasto de combustibles y la generación de ingresos para la empresa y el Estado. Además, la percepción de inseguridad en las operaciones puede disuadir futuras inversiones y complicar la obtención de financiamiento, ahondando la crisis financiera que ya enfrenta la petrolera. La falta de inversión en mantenimiento y la presión operativa son, en este contexto, factores que comprometen la viabilidad a largo plazo de la empresa.

REACCIONES ESPERABLES Y EL CAMINO A SEGUIR

Se espera que estos datos generen una fuerte presión sobre la administración de Pemex y el gobierno federal para tomar medidas correctivas urgentes. La oposición política seguramente capitalizará estos incidentes para criticar la gestión energética del gobierno. Los sindicatos, por su parte, demandarán mayores garantías de seguridad para sus agremiados. El camino a seguir implica, necesariamente, una reevaluación de las prioridades presupuestarias, destinando recursos suficientes para el mantenimiento preventivo y correctivo, así como para la modernización de la infraestructura. Asimismo, es crucial fortalecer los protocolos de seguridad y garantizar su estricto cumplimiento en todos los niveles operativos.

ANÁLISIS DE EXPERTOS

Expertos en el sector energético coinciden en que la situación de Pemex es crítica y requiere una intervención decidida. La combinación de falta de inversión, infraestructura obsoleta y presión operativa ha creado una tormenta perfecta que pone en riesgo no solo a los trabajadores, sino a la propia estabilidad de la empresa. La estrategia de "rescatar" a Pemex, si bien tiene objetivos loables en términos de soberanía energética, no puede hacerse a costa de la seguridad y la eficiencia operativa. La falta de transparencia en las causas específicas de cada accidente, a pesar de los análisis de causa raíz, también genera preocupación y demanda una mayor rendición de cuentas.

LA URGENCIA DE LA PREVENCIÓN

En conclusión, el duplicado índice de gravedad de accidentes en Pemex es una señal de alarma que no puede ser ignorada. Los datos son contundentes y apuntan a una crisis de seguridad laboral que exige atención inmediata. La petrolera se encuentra en una encrucijada donde la inversión en seguridad y mantenimiento no es un gasto, sino una necesidad imperativa para garantizar su operación, la protección de sus trabajadores y su propia supervivencia a largo plazo. La tendencia actual es insostenible y requiere un cambio de rumbo radical y decidido.