La estrategia de Petróleos Mexicanos (Pemex) para revitalizar la producción de hidrocarburos y alcanzar metas ambiciosas para 2033 se centra en un esquema de contratos de desarrollo mixto. Sin embargo, este plan, que contempla un total de 21 proyectos, enfrenta un panorama de incertidumbre y escepticismo por parte del sector privado, principal motor de inversión en la industria.
El Plan de Desarrollo del Sector de Hidrocarburos (Pladeshi) establece objetivos audaces: 1.8 millones de barriles diarios de hidrocarburos líquidos y 5,000 millones de pies cúbicos diarios de gas natural. Para lograrlo, la Secretaría de Energía (Sener) ha delineado 21 proyectos de desarrollo mixto. De estos, siete se encuentran en fase de preparación, nueve ya han sido adjudicados y firmados, y los cinco restantes están en proceso de preparación para su futura adjudicación.
Avances Operativos Limitados
La realidad, sin embargo, dista de ser tan prometedora. De los nueve contratos mixtos que ya han sido adjudicados y firmados, solo cuatro muestran avances operativos concretos. Estos son los campos Agua Fría, Madrefil-Bellot, Sini-Caparroso y Tamaulipas Constituciones, según los reportes trimestrales más recientes al cierre del segundo trimestre del año. Esta cifra subraya la lentitud y las dificultades para traducir la firma de acuerdos en actividad productiva real.
Dudas del Sector Privado
El esquema de contratos mixtos, si bien ha generado interés, no ha logrado convencer a las grandes petroleras internacionales que anteriormente operaron en México bajo las rondas petroleras. Merlín Cochran, director general de la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi), ha señalado que estos contratos son atractivos principalmente para un nicho de empresas interesadas en campos maduros, aquellos que ya tienen producción y que buscan apalancar y aumentar su rendimiento. No obstante, reconoció que no son la única vía de participación para el sector privado y que se exploran otros modelos.
Una fuente del sector, que prefirió mantener el anonimato, expresó a Expansión que los contratos mixtos presentan serias desventajas. Una de las principales objeciones es la limitación en la recuperación de costos para el inversionista privado, fijada en un máximo del 30% del total, dentro de un margen de negociación que no supera el 40%. Este porcentaje, además, está sujeto a la aprobación del consejo de administración de Pemex, añadiendo una capa de burocracia e incertidumbre.
"Hacen falta unos lineamientos para regular los contratos mixtos. No entendemos la lógica, si bien se busca fortalecer a Pemex, los contratos petroleros alrededor del mundo reconocen que es un negocio de alto riesgo y es necesario tener condiciones atractivas", afirmó la fuente, evidenciando la desconexión entre las expectativas de Pemex y las realidades del mercado global de hidrocarburos.
¿Qué son los Contratos Mixtos?
Los contratos de desarrollo mixto son un mecanismo mediante el cual la Sener otorga a Pemex la exclusividad para explorar y extraer hidrocarburos en áreas específicas. Pemex, a su vez, complementa sus capacidades operativas, financieras y de ejecución asociándose con participantes privados. El objetivo es abordar proyectos de alta complejidad compartiendo riesgos, costos y conocimientos técnicos, buscando maximizar el valor de los hidrocarburos para el país, atraer inversión extranjera directa y fomentar la transferencia tecnológica.
La cartera de proyectos incluye campos de petróleo y gas, tanto maduros como nuevos, en diversas ubicaciones geográficas y condiciones (terrestres, aguas someras y profundas). Se espera que, una vez desarrollados los 21 contratos, estos contribuyan con 450,000 barriles diarios de aceite en su punto álgido de producción, proyectado para 2033. Para el presente año, Pemex esperaba incorporar 90,000 barriles diarios a través de este esquema.
El Legado de las Rondas Petroleras
Estos contratos mixtos representan uno de los principales esquemas de participación privada en el sector energético mexicano desde la cancelación de las rondas petroleras en 2019. Las rondas, implementadas tras la reforma energética de 2013, permitieron licitar diversas áreas a grandes petroleras privadas para la exploración de hidrocarburos. En caso de exploración infructuosa o no rentable, las pérdidas eran asumidas íntegramente por el privado, sin afectar a Pemex.
En total, se llevaron a cabo tres rondas petroleras que resultaron en la adjudicación de 103 contratos. Al cierre de 2024, estos contratos habían generado ingresos por 12,271 millones de dólares, con inversiones acumuladas de 18,969 millones de dólares hasta febrero de 2025. La administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador canceló este esquema argumentando que no se habían cumplido las expectativas y que se mermaba el papel de Pemex.
Empresas de renombre como Eni, Chevron, Shell, BP, ExxonMobil y Repsol participaron en esas rondas. Actualmente, ninguna de estas grandes corporaciones está vinculada a los contratos mixtos adjudicados por Pemex.
El Desafío Pendiente
El principal reto para Pemex ahora es demostrar la efectividad del esquema de contratos mixtos para atraer inversiones significativas, generar actividad operativa y, sobre todo, producir nuevos volúmenes de hidrocarburos. Mientras la petrolera estatal busca expandir la participación privada para alcanzar sus metas de producción, los primeros contratos muestran avances limitados y las dudas del sector sobre las condiciones de inversión persisten, dejando en el aire el futuro de esta estrategia energética.