El controvertido influencer y empresario Poncho de Nigris ha salido al paso de las críticas y especulaciones sobre su peculiar interés en el Pato Merlín, el ave que se robó los reflectores durante el Mundial 2026. De Nigris ha revelado detalles de un acuerdo económico que, según él, representó un beneficio mutuo, calificándolo como un "ganar-ganar" para todas las partes involucradas.
En declaraciones recientes, el exconcursante de realities show explicó que su intención nunca fue explotar o dañar a la familia del Pato Merlín, sino más bien capitalizar la viralidad del momento para impulsar uno de sus negocios. La propuesta, que inicialmente generó polémica por la oferta de compra del ave, se transformó en una colaboración estratégica.
Un Acuerdo Beneficioso
Poncho de Nigris detalló que la interacción con el Pato Merlín se concretó a través de un acuerdo económico. El ave se convirtió en la imagen de su negocio de repostería, Postrería 77, una estrategia que, según el influencer, resultó sumamente efectiva para atraer clientela y generar notoriedad.
"Fue para la postrería, fue la imagen de la postrería, hicimos unas fotos, llegó mucha gente y pues ya", comentó De Nigris, subrayando el impacto positivo que la campaña tuvo en su emprendimiento. La viralidad del Pato Merlín, que se convirtió en una de las sensaciones del Mundial 2026, fue el catalizador perfecto para esta iniciativa comercial.
La Cifra Revelada
El punto clave de la revelación de De Nigris es la cantidad de dinero que desembolsó. El influencer confesó haber entregado la suma de 200 mil pesos a la dueña del Pato Merlín como parte de este acuerdo. Según sus palabras, este pago alivió a la familia y consolidó la colaboración.
"Le pagué 200 mil pesos a la dueña del pato; se fue bien contenta, platicamos, se ayudó a la familia y el pato, en su mejor momento, estuvo en la Postrería 77 y se acabó", afirmó, defendiendo la transparencia y el beneficio mutuo de la transacción.
Defensa ante las Críticas
De Nigris también abordó las comparaciones que surgieron en redes sociales, donde algunos usuarios equipararon su oferta de compra del pato con la venta de un ser humano, incluso de un hijo. El regiomontano desestimó estas comparaciones, argumentando que un animal no es comparable a una persona.
"No entendía. Es como si tú quieres comprar... ‘Es como si vendieras a tu hijo’, decían. No, no es lo mismo, es un pato", sentenció, buscando poner fin a la controversia y aclarar su perspectiva.
El Origen de la Polémica
La controversia se remonta a semanas atrás, cuando Poncho de Nigris comenzó a cuestionar la creciente popularidad del Pato Merlín en redes sociales. En aquel entonces, sugirió que el interés por el ave sería efímero y que lo más conveniente para la familia sería venderlo mientras su valor mediático estuviera en su punto más alto.
"Lo mejor para esa familia sería vender este pato a un alto valor y que inviertan en ellos mismos. El pato va a pasar de moda acabándose este Mundial", escribió en su momento, una declaración que encendió el debate.
Posteriormente, De Nigris lanzó una oferta pública que llegó a alcanzar los 600 mil pesos. Su intención declarada era convertir al Pato Merlín en la mascota oficial de Ring Royale, su evento de box amateur, buscando así capitalizar aún más la imagen del ave.
La Perspectiva de la Familia
La propietaria del Pato Merlín, Carla Gómez, había expresado en diversas ocasiones que el ave es considerado un miembro más de la familia, a quien cariñosamente llaman "nuestro bebé". Merlín forma parte integral de su dinámica diaria y los acompaña en sus actividades cotidianas, lo que subraya el vínculo afectivo.
Sin embargo, a pesar de esta conexión emocional, Poncho de Nigris se mantuvo firme en su postura. El influencer insiste en que su objetivo principal fue generar un beneficio económico tangible para la familia del Pato Merlín, aprovechando la ventana de oportunidad que ofrecía la popularidad del ave durante el Mundial 2026.
El Contexto del Mundial 2026
El Mundial 2026, celebrado en México, Estados Unidos y Canadá, no solo fue un evento deportivo de gran magnitud, sino que también generó fenómenos virales inesperados. El Pato Merlín se convirtió en uno de ellos, trascendiendo el ámbito deportivo para convertirse en un ícono popular.
La viralidad de figuras como Merlín, o incluso otros animales que ganaron fama durante el torneo, como Osito, el perro que usaba la playera de la Selección Mexicana, demuestra cómo los eventos masivos pueden crear héroes inesperados y generar oportunidades únicas para quienes saben capitalizarlas.
Implicaciones y Análisis
El caso del Pato Merlín y Poncho de Nigris pone de manifiesto la intersección entre el deporte, el espectáculo y el marketing digital. La capacidad de un evento como el Mundial para catapultar a la fama a personajes insólitos es un testimonio del poder de las redes sociales y la cultura de la viralidad.
Para los negocios, representa una oportunidad de oro para conectar con audiencias masivas a través de narrativas emocionales y personajes entrañables. La estrategia de De Nigris, aunque criticada por algunos, demuestra una aguda comprensión del marketing de oportunidades, buscando maximizar el retorno de la inversión en un momento de alta visibilidad.
El Futuro de Merlín y su Familia
Aunque el acuerdo económico se ha concretado y el Pato Merlín ya no es objeto de ofertas de compra, su historia sigue siendo un recordatorio de cómo la fama puede ser fugaz y cómo las oportunidades deben ser aprovechadas con inteligencia. La familia del Pato Merlín, gracias a la intervención de De Nigris, ha recibido un impulso económico que, esperan, les permita invertir en su futuro.
La figura del Pato Merlín, aunque ya no esté en el epicentro de la atención mediática post-Mundial, deja una huella en la memoria colectiva como un símbolo de la espontaneidad y la alegría que caracterizaron a esta edición de la Copa del Mundo.