La recién propuesta Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos se perfila como una herramienta clave para aumentar la trazabilidad del dinero dentro del sistema financiero mexicano. Si bien la iniciativa no contempla la creación de nuevas facultades para el Servicio de Administración Tributaria (SAT), su implementación podría contribuir significativamente a las labores de fiscalización, a la lucha contra la evasión y elusión fiscal, y a la prevención del lavado de dinero, además de fomentar la formalización y el crecimiento de los negocios.
Jesús Guillermo Mendieta González, vocero de la Comisión Técnica de Auditoría Fiscal del Colegio de la Contaduría Pública de México, explicó que, aunque la exposición de motivos de la Ley no aborda directamente los temas de fiscalización o prevención de lavado de dinero, el efecto secundario de los pagos digitales es que la información generada puede ser utilizada por las instituciones para estos fines. A diferencia del efectivo, las transacciones digitales dejan un rastro claro en el sistema financiero, proporcionando evidencia inmediata a las autoridades fiscales.
Actualmente, el SAT cruza registros contables, declaraciones y estados de cuenta bancarios para realizar auditorías. Sin embargo, con la entrada en vigor de la nueva Ley, la CURP (requisito para cuentas bancarias), la identificación y los movimientos de los estados de cuenta podrían ser suficientes para armar una auditoría. Cualquier depósito recibido quedaría registrado, y correspondería al contribuyente, persona física o moral, demostrar su naturaleza si no representa un ingreso fiscal.
Durante una reunión con diputados de la Comisión de Hacienda y Crédito Público, el sector contable expresó su preocupación por la posibilidad de que el SAT presuma automáticamente los pagos digitales como ingresos acumulables. Pedro Callejas Sánchez, del despacho Asesores y Auditores Fiscales, S.C., enfatizó la necesidad de dar certeza fiscal, recordando que un pago digital puede corresponder a préstamos, aportaciones de socios, traspasos entre cuentas propias o devoluciones, y no necesariamente a una venta.
Callejas Sánchez subrayó que la Ley y sus disposiciones secundarias deben evitar que cada operación digital sea interpretada automáticamente como un ingreso fiscal. Mendieta González, por su parte, reiteró que no existen "cuentas fiscales" y "cuentas no fiscales"; todas las cuentas dentro del sector financiero regulado son fiscalizables, y el SAT tiene la facultad de solicitar estados de cuenta directamente a las instituciones bancarias.
José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, aclaró que la iniciativa no modifica el marco legal existente que rige la relación entre el SAT, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y las instituciones financieras. Los objetivos primordiales de la propuesta son la inclusión financiera, la bancarización y la facilitación de medios de pago, no la creación de nuevas facultades fiscales.
Contra el Lavado de Dinero
La digitalización de pagos también representa un avance en la Prevención de Lavado de Dinero (PLD). La diputada Merari Villegas Sánchez señaló que el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) establece los estándares mundiales en esta materia, y la evaluación nacional de riesgo de la Secretaría de Hacienda identifica el uso del efectivo como una vulnerabilidad de alto nivel. Por ello, reducir el uso de efectivo es fundamental para combatir la informalidad, la evasión fiscal y el lavado de dinero.
Peña Merino destacó que la apertura de cuentas y la provisión de servicios financieros deben incorporar disposiciones para prevenir el lavado de dinero, sin descuidar los temas de seguridad ya establecidos en la ley. La propuesta de ley instruye al Banco de México, en conjunto con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), a fijar las especificaciones técnicas, operativas, de ciberseguridad e interoperabilidad para los dispositivos e infraestructura de cobro, incluyendo Terminales Punto de Venta (TPVs) y esquemas como CoDi.
Impulso al Crecimiento de Negocios
La experiencia internacional demuestra que la digitalización impulsa la formalización de los negocios. Al recibir pagos digitales, las empresas y emprendedores acumulan un historial financiero que les permite acceder a créditos previamente negados por operar principalmente en efectivo. La exposición de motivos de la Ley resalta que la adopción de medios de pago electrónicos y digitales genera beneficios en eficiencia, seguridad y reducción de costos de transacción, a diferencia del manejo de efectivo que puede incrementar tiempos y costos.
La iniciativa busca, en última instancia, modernizar el sistema de pagos en México, promoviendo la competencia, la innovación y la inclusión financiera. Al facilitar transacciones más seguras, rápidas y económicas, se espera que tanto consumidores como empresas se beneficien, impulsando la actividad económica general y fortaleciendo la recaudación fiscal a través de una mayor transparencia y trazabilidad.
El marco normativo propuesto, aunque centrado en la economía digital, tiene implicaciones profundas para la política fiscal y la seguridad financiera del país. La capacidad de rastrear flujos de dinero, incluso sin nuevas facultades directas para el SAT, representa un cambio significativo en el panorama de la fiscalización y la lucha contra actividades ilícitas.
En este contexto, la colaboración entre el Banco de México, la CNBV y las instituciones financieras será crucial para definir los estándares técnicos y de seguridad que garanticen la efectividad y confiabilidad del nuevo ecosistema de pagos digitales, sentando las bases para una economía más formal y transparente.
La Ley de Economía Digital, por lo tanto, no es solo una regulación de pagos, sino una estrategia integral que busca modernizar la infraestructura financiera del país, mejorar la eficiencia económica y fortalecer los mecanismos de control y prevención de delitos financieros, alineándose con las mejores prácticas internacionales y las necesidades de una economía cada vez más digitalizada.