La Organización Mundial de la Salud modificó su evaluación de riesgo sobre el brote de ébola en la República Democrática del Congo, elevándolo de "alto" a "muy alto", la categoría más severa en su escala de medición. El director general Tedros Adhanom Ghebreyesus informó que la enfermedad avanza con rapidez en territorio congoleño.
Según las cifras oficiales, se han confirmado 82 contagios con siete fallecimientos en el Congo, aunque las autoridades sanitarias investigan cerca de 750 casos sospechosos y 177 decesos adicionales que podrían estar vinculados al virus. La situación se complica por el conflicto entre fuerzas gubernamentales y el grupo armado M23 en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur.
El brote actual corresponde a la cepa Bundibugyo del virus, para la cual no existe vacuna ni tratamiento autorizado. Las medidas de contención se limitan a protocolos de barrera sanitaria y detección temprana de casos. La respuesta médica enfrenta obstáculos logísticos significativos en Ituri, epicentro de la epidemia, donde la OMS ha desplegado personal adicional.
En Uganda se reportan dos casos confirmados y un fallecimiento. Las autoridades ugandesas implementaron restricciones al transporte terrestre y aéreo hacia el Congo por cuatro semanas, exceptuando el traslado de mercancías y alimentos. La ministra de Salud Diana Atwine justificó la medida por la cercanía geográfica y los intensos vínculos comerciales entre ambas naciones.
La OMS mantiene sin cambios su evaluación de riesgo regional, calificándolo como "alto", mientras que a escala mundial permanece en nivel "bajo". Estados Unidos anunció el reforzamiento de controles sanitarios fronterizos para viajeros procedentes de las zonas afectadas en África.
El ébola ha causado más de 15,000 muertes en el continente africano durante los últimos cincuenta años. Aunque provoca fiebre hemorrágica con alta mortalidad, su transmisibilidad es menor comparada con enfermedades como el COVID-19 o el sarampión.