La Organización Mundial de la Salud elevó su evaluación de riesgo a nivel "muy alto" en República Democrática del Congo, donde el brote de ébola se propaga con velocidad alarmante. Las autoridades sanitarias reportan cerca de 750 casos sospechosos y 177 fallecimientos presuntamente vinculados a la enfermedad.

El brote está causado por la cepa Bundibugyo, una variante poco común del virus para la cual no existe vacuna específica ni tratamiento aprobado. La tasa de mortalidad por esta infección alcanza el 50 por ciento. Dos casos confirmados, incluyendo una muerte, ya se registraron en Uganda tras el desplazamiento de personas desde territorio congoleño.

La situación se complica por factores regionales críticos. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que el brote afecta la provincia oriental de Ituri, una zona minera marcada por conflictos armados, desplazamiento poblacional y desconfianza hacia autoridades externas. El virus circuló aproximadamente dos meses antes de que se reconociera la magnitud del problema.

Tedros declaró una emergencia sanitaria global este mes sin convocar previamente al comité de emergencia de la OMS, una medida sin precedentes justificada por la velocidad y escala del brote. Gobiernos internacionales endurecen controles fronterizos mientras Uganda suspendió vuelos y transporte público hacia República Democrática del Congo, manteniendo únicamente el traslado de mercancías.

El rastreo de contactos se amplió a mil 400 personas en territorio congoleño. Anne Ancia, representante de la OMS en el país, advirtió que el número de casos seguirá aumentando. "Estamos rezagados, todavía no tenemos la situación bajo control", declaró.

La organización evalúa realizar ensayos clínicos con posibles tratamientos, incluyendo Obeldesivir de Gilead Sciences como antiviral tras exposición. Un grupo asesor técnico discutió qué vacunas priorizar, aunque las dos desarrolladas durante el brote de África occidental hace una década fueron diseñadas para la cepa Zaire, no para Bundibugyo.

Un candidato prometedor es una vacuna rVSV similar a Ervebo de Merck, pero adaptada para la cepa Bundibugyo. Sin embargo, no hay dosis disponibles para ensayos y podrían requerirse entre seis y nueve meses para preparar suministros si se prioriza su desarrollo.

El virus Bundibugyo fue identificado por primera vez en Uganda en 2007, después de que autoridades sanitarias tardaran cinco meses en comprender por qué pacientes con síntomas similares al ébola resultaban negativos para las cepas conocidas del virus.