En un avance significativo para la electromovilidad y la industria automotriz nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó los nuevos modelos de vehículos eléctricos de la plataforma Olinia: Carga y Van. Estos innovadores autos, desarrollados íntegramente en México, prometen revolucionar el transporte de mercancías y actividades comerciales con su enfoque ecológico y accesible.
Un Futuro Eléctrico y Accesible
La plataforma Olinia, fruto del ingenio de aproximadamente 70 especialistas de instituciones de prestigio como el Tecnológico Nacional de México (TecNM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se consolida como un pilar en la estrategia gubernamental para impulsar la electromovilidad y fortalecer el desarrollo tecnológico y la producción nacional.
El modelo Olinia Carga, diseñado específicamente para el traslado de mercancías, destaca por su impresionante capacidad de carga de hasta 650 kilogramos y una autonomía superior a los 120 kilómetros. Una de sus características más notables es su capacidad para recargarse en cualquier enchufe convencional, eliminando la necesidad de infraestructura especializada y facilitando su uso diario.
"Olinia Carga también se conecta en cualquier enchufe convencional y tiene un costo de operación sumamente bajo", aseguró Roberto Capuano, director del proyecto Olinia. "Operar Olinia cuesta cuatro veces menos que un vehículo ligero de carga y una tercera parte de lo que cuesta operar un motocarro", añadió, subrayando la eficiencia económica de estos vehículos.
Modelos y Precios: La Revolución Olinia
El Olinia Carga estará disponible para su venta a finales de 2027, con un precio estimado cercano a los 150 mil pesos, lo que equivale a unos 8 mil 840 dólares. Esta cifra lo posiciona como una opción sumamente atractiva en el mercado de vehículos comerciales.
Por otro lado, el Olinia 1, el primer modelo de la plataforma, con una autonomía de 125 kilómetros, está destinado al transporte de personas en trayectos cortos y a baja velocidad. Su comercialización está programada para el verano de 2027.
La familia Olinia también contempla el modelo Van, una versión cerrada del vehículo, ideal para el transporte protegido de mercancías, garantizando seguridad y eficiencia en la cadena de suministro.
Inversión y Producción: El Camino a la Industrialización
El proyecto Olinia no solo representa un avance tecnológico, sino también un modelo de colaboración público-privada. La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), Olinia y Nacional Financiera (Nafin) han definido un esquema de inversión mixta para llevar estos vehículos a la etapa de industrialización.
Nacional Financiera jugará un papel crucial al lanzar una convocatoria pública para seleccionar a los aliados estratégicos que participarán en la fabricación de los vehículos. El objetivo es crear una compañía con mayoría de capital mexicano, fomentando así la industria nacional y la generación de empleos.
"Lo que buscamos no es principalmente dinero, obviamente vendrá dinero en esta ronda, pero lo que buscamos es capacidad industrial y comercial", explicó Capuano, enfatizando la importancia de la experiencia y la infraestructura.
Carlos Torres, director de Nafin, reafirmó el compromiso de la institución para acompañar el proceso, asegurando que Olinia encontrará en Nacional Financiera un aliado para transitar del diseño y la innovación a la producción a gran escala.
Las bases de la convocatoria se publicarán a finales de septiembre, y se espera que el proceso de incorporación de socios concluya en diciembre de 2026. Este ambicioso proyecto no solo busca poner en circulación vehículos más limpios y eficientes, sino también consolidar a México como un referente en la industria automotriz eléctrica a nivel global.
Contexto y Perspectivas
La presentación de Olinia se enmarca en un contexto global de creciente preocupación por el cambio climático y la necesidad de transitar hacia fuentes de energía más limpias. La electromovilidad se perfila como una solución clave para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y mitigar la contaminación atmosférica, especialmente en las grandes urbes.
En México, la adopción de vehículos eléctricos ha sido un objetivo prioritario para la administración actual, buscando no solo cumplir con compromisos internacionales en materia ambiental, sino también aprovechar el potencial de desarrollo tecnológico y la creación de una industria nacional robusta en este sector.
El desarrollo de plataformas como Olinia, que integran investigación, diseño y producción nacional, es fundamental para alcanzar estos objetivos. La colaboración entre instituciones académicas, el sector público y el privado es un modelo replicable y exitoso para impulsar proyectos de alto impacto.
Las implicaciones de Olinia van más allá de la simple fabricación de autos. Representa un paso firme hacia la autosuficiencia tecnológica, la generación de empleos calificados y la consolidación de una cadena de valor nacional en la industria de vehículos eléctricos. La apuesta por la carga doméstica y la autonomía de 120 km, aunque modesta para algunos estándares, es un punto de partida realista y accesible para el mercado mexicano, especialmente para el sector de la logística y el transporte de mercancías a nivel local.
El éxito de Olinia dependerá, en gran medida, de la capacidad para atraer socios estratégicos con la experiencia industrial y comercial necesaria, así como de la aceptación del mercado ante estos nuevos modelos. Sin embargo, el impulso gubernamental y el respaldo de instituciones financieras como Nafin sientan las bases para un futuro prometedor en la electromovilidad mexicana.