Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, ha anunciado que el país no celebrará más elecciones, una decisión que consolida su control sobre el poder junto a su esposa, Rosario Murillo, quien ejerce como vicepresidenta y figura clave en el gobierno.

El Fin de las Elecciones en Nicaragua

En un discurso pronunciado durante la conmemoración del 47 aniversario de la revolución sandinista, Ortega declaró que no volverán a celebrarse elecciones en Nicaragua. El mandatario justificó esta medida como una forma de evitar que el movimiento opositor pueda "atrapar el poder". Esta declaración ha generado fuertes críticas por parte de movimientos políticos nicaragüenses como la Unión Democrática Renovadora (Unamos) y Renacer, quienes han condenado la decisión y alertado sobre el deterioro de la democracia en el país.

Ortega ha gobernado Nicaragua desde 2007, año en que ganó las elecciones presidenciales en medio de denuncias de fraude. Sin embargo, desde 2017, su gestión se ha caracterizado por un gobierno compartido con su esposa, Rosario Murillo, quien inicialmente fue nombrada vicepresidenta y posteriormente ha sido referida como "copresidenta".

Se anticipaba que Nicaragua celebraría elecciones presidenciales en 2027, pero el reciente anuncio de Ortega descarta esta posibilidad, marcando un punto de inflexión en el panorama político nicaragüense.

¿Quién es Rosario Murillo?

Rosario Murillo Zambrana, nacida en 1951, es una figura multifacética: poeta, escritora y política. Su trayectoria la ha llevado a desempeñar roles de gran influencia en Nicaragua desde la década de 1980. Como poeta, Murillo ha escrito obras como "Gualtayán" (1975) y "Sube a nacer conmigo" (1977), y en su juventud se manifestó contra la dictadura militar de Anastasio Somoza, un régimen derrocado por el movimiento Sandinista.

Su incursión en la política comenzó temprano, ocupando el cargo de diputada en la Asamblea Nacional en 1984. Posteriormente, dirigió el Instituto de Cultura y fue jefa de Prensa y Comunicación de la campaña del frente sandinista en 2001. En la actualidad, los documentos oficiales a menudo la identifican como "Co-Presidenta Rosario Murillo", compartiendo el poder ejecutivo con Daniel Ortega.

En círculos políticos y oficiales, Murillo es frecuentemente referida como la "compañera Rosario Murillo", mientras que a Daniel Ortega se le llama "comandante Daniel Ortega". Su influencia se extiende más allá de su rol político, siendo también reconocida como "lideresa, periodista y poeta" por instituciones académicas como la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN Managua).

El FSLN y la Consolidación del Poder

Daniel Ortega y Rosario Murillo lideran el partido político Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Ortega, tras ser coordinador de gobierno tras el triunfo de la revolución sandinista en 1979, ocupó la presidencia constitucional de 1985 a 1990. Regresó al poder en 2007 para iniciar un segundo periodo presidencial.

Tras las elecciones de 2016, en las que se presentaron como fórmula presidencial, Ortega y Murillo fueron electos presidente y vicepresidenta, respectivamente. Este tandem ha marcado una era de profunda centralización del poder.

Reforma Constitucional y el Rol de Copresidente

En 2025, la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó una significativa reforma a su Constitución. Esta reforma modificó 148 de los 198 artículos y derogó otros 37, incluyendo disposiciones que prohibían la tortura. Con la entrada en vigor de estos cambios en 2025, la Constitución nicaragüense eliminó el balance de poderes, concentrando la autoridad total en la figura presidencial. La reforma estableció explícitamente que el Poder Ejecutivo estaría representado por un copresidente y una copresidenta, quienes tendrían la responsabilidad de coordinar los demás "órganos" del Estado.

Alerta de la Oposición

Ante el anuncio de Daniel Ortega sobre el fin de las elecciones, el movimiento opositor nicaragüense Unamos ha hecho un llamado a la comunidad internacional. La organización insta a no permitir que el "régimen" continúe actuando con impunidad y exige una intervención inmediata a través de presión política y diplomática para "abrir la ruta hacia la democracia" en Nicaragua.

Unamos recordó los eventos de 2021, previos a las últimas elecciones presidenciales, donde denunciaron un "fraude por adelantado" con el encarcelamiento de aspirantes presidenciales de la oposición, líderes políticos, periodistas y activistas, además de la eliminación de partidos políticos.

La oposición considera que la decisión de cancelar las elecciones, incluso aquellas programadas para 2027, demuestra la inseguridad y el temor del gobierno ante cualquier desafío a su poder. La situación actual en Nicaragua es vista como un retroceso democrático, con el gobierno buscando consolidar un control absoluto y perpetuo sobre el país.