La Oficina de Control de Activos Extranes (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha puesto el ojo sobre una red de lavado de dinero que opera bajo el manto del Cártel del Noreste, utilizando las carreras de caballos como fachada para blanquear millones de dólares provenientes del narcotráfico. La medida, que sanciona a cuatro individuos y once entidades, pone al descubierto cómo el grupo criminal ha adoptado y perfeccionado esquemas previamente empleados por Los Zetas, una organización de la que el Cártel del Noreste es una escisión.

El Legado de Los Zetas en las Pistas

Históricamente, Los Zetas, y posteriormente el Cártel del Noreste, han encontrado en el mundo de los caballos de carreras una vía lucrativa y discreta para lavar las ganancias ilícitas. La OFAC recordó que entre 2008 y 2012, figuras clave como Miguel Treviño Morales, alias ‘Z-40’, y Omar Treviño Morales, ‘Z-42’, ya utilizaban la compraventa de caballos de carreras, su entrenamiento y su participación en competencias en Estados Unidos como un mecanismo para legitimar fondos del narcotráfico. Esta práctica no solo generaba ingresos, sino que también permitía la infiltración en círculos empresariales y sociales.

La OFAC ha señalado que el Cártel del Noreste ha continuado y expandido estas operaciones. El hipódromo Club La Molienda, ubicado en las afueras de Nuevo Laredo, Tamaulipas, se ha convertido en un centro neurálgico de estas actividades. Este complejo, que incluye restaurante y bar, no solo recauda fondos a través de cuotas de entrada para jinetes y espectadores, sino que también sirve como plataforma para apuestas, conectando a apostadores con las carreras. Es importante notar que el Casino Centenario, también señalado en abril de 2026 por facilitar el lavado de dinero para grupos delictivos, ha estado involucrado en la distribución de estas carreras, evidenciando una red más amplia de complicidad.

El Empresario y sus Negocios Bajo la Lupa

Dentro de este entramado, la OFAC ha identificado a Gamaliel Garza García, un empresario presuntamente vinculado al Cártel del Noreste. Garza García es señalado como propietario de la Cuadra San Dibanh, un establo dedicado a la cría de caballos de carreras cuarto de milla en Anáhuac, Nuevo León. Los ejemplares de esta cuadra son competidores habituales en La Molienda y otros hipódromos importantes del país. Si bien la OFAC no ha afirmado que las carreras en sí mismas estén manipuladas para favorecer a los caballos de San Dibanh, la vinculación del propietario con el crimen organizado levanta serias sospechas sobre la legitimidad de sus operaciones y la procedencia de los fondos.

Las conexiones de Garza García con el Cártel del Noreste, según las autoridades estadounidenses, trascienden el ámbito de las carreras de caballos. El empresario también es dueño de Construcciones y Edificaciones Garza Elías, SA de CV, y Concretos y Productos Asfálticos del Norte, SA de CV. Estas empresas, según la OFAC, son de las pocas autorizadas por el grupo delictivo para llevar a cabo trabajos de construcción en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Esta autorización sugiere un nivel de complicidad y control por parte del cártel en las operaciones de estas compañías.

Infiltración Política y Financiamiento de Campañas

La red de lavado de dinero del Cártel del Noreste, a través de empresas como Construcciones y Edificaciones Garza Elías, no solo se enfoca en legitimar recursos, sino también en la infiltración política. La OFAC acusa que, con la presunta intervención del cártel, la empresa de Garza García ha obtenido contratos gubernamentales a nivel municipal y estatal. Posteriormente, estas compañías subcontratarían a individuos vinculados con el grupo delictivo, creando un ciclo de financiamiento y control.

Este esquema, según el gobierno de Estados Unidos, tiene como objetivo principal canalizar fondos hacia las campañas electorales de candidatos afines al Cártel del Noreste. La finalidad es clara: infiltrarse en los gobiernos locales, influir en la adjudicación de contratos públicos y manipular los resultados de elecciones regionales. Las sanciones impuestas por la OFAC buscan desmantelar esta red, cortando el flujo de dinero y exponiendo a los actores involucrados en estas actividades ilícitas.

Implicaciones y Contexto

Las sanciones de la OFAC contra el Cártel del Noreste y sus presuntos colaboradores subrayan la persistencia de las organizaciones criminales mexicanas en diversificar sus fuentes de financiamiento y sus métodos de lavado de dinero. El uso de hipódromos y negocios relacionados con caballos de carreras no es nuevo, pero la profundización de estas operaciones y su conexión con la obtención de contratos públicos y el financiamiento de campañas políticas revelan una estrategia cada vez más sofisticada y ambiciosa por parte de estos grupos para ejercer influencia y control.

El Cártel del Noreste, surgido de una facción de Los Zetas, ha sido identificado como uno de los grupos criminales más violentos y activos en el noreste de México, particularmente en Tamaulipas. Su dominio se extiende a través de actividades como el narcotráfico, la extorsión, el secuestro y el tráfico de personas. La capacidad de este cártel para adaptarse y emplear métodos de lavado de dinero cada vez más complejos, como el que ahora se expone a través de las carreras de caballos y la construcción, representa un desafío constante para las autoridades mexicanas y estadounidenses en la lucha contra el crimen organizado.

La OFAC, a través de estas sanciones, busca no solo congelar activos y dificultar las operaciones financieras de estas organizaciones, sino también enviar un mensaje claro a otros actores que podrían estar involucrados en esquemas similares. La cooperación internacional y el intercambio de información son cruciales para desarticular estas redes transnacionales que buscan corromper las instituciones y desestabilizar la economía.

En el contexto mexicano, donde la inseguridad y la influencia del crimen organizado en la política y la economía son temas de debate constante, estas revelaciones añaden una capa más de preocupación. La capacidad de los cárteles para infiltrarse en los gobiernos locales y manipular procesos electorales, como se sugiere en este caso, pone en entredicho la fortaleza de las instituciones democráticas y la efectividad de los mecanismos de control y fiscalización.

La investigación y las sanciones de la OFAC son un recordatorio de que la lucha contra el crimen organizado requiere un enfoque multifacético, que aborde no solo la violencia y el narcotráfico, sino también las complejas redes financieras y de lavado de dinero que sustentan a estas organizaciones criminales. La exposición de estos negocios ilícitos, como el de las carreras de caballos, es un paso fundamental para exponer y desmantelar el poder económico que ostentan estos grupos.

El caso de Gamaliel Garza García y sus empresas, junto con el hipódromo La Molienda, ilustra cómo los cárteles buscan diversificar sus operaciones para asegurar la continuidad de sus actividades ilícitas y expandir su influencia. La estrategia de utilizar negocios aparentemente legítimos, como la cría y entrenamiento de caballos de carreras, para lavar dinero y financiar actividades ilícitas, demuestra la adaptabilidad y la audacia de estas organizaciones criminales en su búsqueda de poder y riqueza.