La fiebre del Mundial 2026, que encendió los ánimos de millones de mexicanos, resultó ser un arma de doble filo para el sector comercial. Mientras que tiendas de conveniencia, bares y restaurantes deportivos capitalizaron la euforia con ventas de la llamada "canasta futbolera", los grandes autoservicios, tiendas departamentales y otras industrias vieron mermada su actividad ante un consumidor que se mantiene cauto y un entorno económico de bajo crecimiento.

Expertos de NielsenIQ señalan que el torneo actuó como un catalizador para categorías clave del consumo masivo. Productos como refrescos, cervezas y botanas, componentes esenciales de la "canasta futbolera", experimentaron un crecimiento del 18 por ciento en sus ventas durante las primeras cuatro semanas del Mundial. Deloitte, por su parte, estimó que la derrama económica generada por esta canasta podría alcanzar los 222 millones de dólares, superando la previsión inicial de 181 millones de dólares, si se incluyen artículos de merchandising.

Sin embargo, el impacto económico no fue homogéneo. El economista en jefe de Deloitte Spanish Latin America, Daniel Zaga, explicó que la oportunidad comercial se concentró en momentos muy específicos, principalmente durante los partidos de la Selección Mexicana. El pico de consumo más alto se registró en el encuentro inaugural, mientras que los partidos subsecuentes generaron incrementos considerablemente menores. "Esto indica que la oportunidad comercial estuvo concentrada en momentos muy específicos y que el interés del consumidor se estabilizó conforme avanzó el torneo", señaló Zaga, quien además recordó que el consumidor mexicano atraviesa un momento más difícil que el cierre de año, tras un 2025 marcado por el estancamiento económico.

Un análisis previo del Grupo Financiero Ve por Más corroboró esta tendencia, destacando que si bien la derrama económica en junio fue positiva para la mayoría de las industrias gracias al Mundial, el gasto se descompensó. El turismo se concentró en las ciudades sede, dejando a otras regiones con menor dinamismo. Además, el impulso de junio no logró compensar la debilidad observada en abril y mayo, meses marcados por la cautela del consumidor tanto en México como en Estados Unidos, y por el lento avance de la economía nacional.

En el sector de la gastronomía, los ingresos se ubicaron en 584 millones de dólares, lo que representó una caída del 20 por ciento respecto a los 728 millones de dólares previstos antes del torneo. Operadoras de restaurantes como Alsea reportaron resultados poco alentadores en el segundo trimestre de 2026, con ventas a la baja y una drástica caída en la utilidad neta. A pesar de ello, marcas como Domino's Pizza y Chili's habrían visto un impulso por el consumo durante el Mundial, aunque insuficiente para revertir la tendencia general.

Jorge Valencia, CEO de Grupo Interfranquicias Latam, enfatizó que los negocios que mejor capitalizaron el Mundial fueron aquellos con una vocación natural para la convivencia, como los sports bars y establecimientos de fast food. "No ganaron necesariamente los que pusieron más pantallas, sino los que ya entendieron el comportamiento del aficionado a los deportes: consumo compartido, rapidez en el servicio, ticket por grupo, bebidas con alcohol, botanas y ambiente deportivo", explicó Valencia.

La situación fue particularmente desfavorable para los autoservicios. Grupo Chedraui, por ejemplo, experimentó un junio aún más débil a pesar del Mundial, afectado por la caída del turismo en el sur-sureste del país y la concentración de visitantes en las ciudades sede. Las acciones de ICE en Estados Unidos, donde opera 700 tiendas, también impactaron sus resultados.

Walmart México y Centroamérica, si bien proyecta un crecimiento conservador superior al 3 por ciento en sus ventas, advierte de un tráfico "diluido" en tiendas debido a la cautela de sus clientes. La Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) reportó una caída del 1.6 por ciento en ingresos nominales para sus asociados en junio, y un retroceso real del 4.8 por ciento. En el segmento de autoservicios, la disminución fue aún más pronunciada, con un 2.7 por ciento menos en Ventas a Tienda Iguales (TI).

La ANTAD atribuyó estos resultados a un efecto calendario y a la modificación temporal de los hábitos de consumo por el Mundial, que redujo la afluencia a las tiendas. Sin embargo, la debilidad económica estructural se perfila como el factor determinante y más persistente.

El contexto económico general, marcado por un crecimiento lento y la cautela del consumidor, ha sido un reto constante. A pesar de los picos de consumo asociados a eventos como el Mundial, la tendencia de fondo apunta a una recuperación gradual y desigual para el sector minorista.

La "canasta futbolera" demostró ser un motor de ventas para nichos específicos, pero la falta de un impulso generalizado en la economía y la prudencia del consumidor impidieron que el beneficio se extendiera a los grandes formatos comerciales. El desafío para el resto del año será mantener el impulso generado por el torneo y adaptase a las nuevas dinámicas de consumo.

En retrospectiva, el Mundial 2026 ofreció una ventana de oportunidad para ciertos sectores, pero también evidenció las fragilidades de un mercado que aún lucha por consolidar una recuperación robusta y equitativa. La estrategia de los comercios deberá enfocarse en adaptarse a estas realidades, buscando un equilibrio entre la captación de oportunidades puntuales y la sostenibilidad a largo plazo.

El análisis de los expertos subraya la importancia de entender los patrones de consumo en momentos de alta expectativa, como un evento deportivo de gran magnitud. La capacidad de los negocios para capitalizar estos momentos depende no solo de la oferta de productos, sino también de su agilidad para responder a las demandas específicas de cada segmento de consumidores y a las condiciones macroeconómicas imperantes.

La resiliencia del sector empresarial mexicano se pondrá a prueba en los próximos meses, mientras navega entre las oportunidades que ofrecen eventos de gran escala y los desafíos estructurales de una economía en constante ajuste. La diversificación de estrategias y la innovación serán clave para sortear este panorama.

El impacto del Mundial 2026 en la economía mexicana es un reflejo de las complejidades del mercado actual. Si bien algunos sectores experimentaron un impulso significativo, la debilidad generalizada y la cautela del consumidor limitaron el alcance de este efecto positivo, dejando claro que los eventos puntuales no son suficientes para revertir tendencias económicas de fondo sin un acompañamiento de políticas y un entorno favorable.