Las promesas de un boom turístico para México con motivo de la Copa del Mundo 2026 se han estrellado contra la cruda realidad. Las cifras preliminares, lejos de las expectativas oficiales, revelan una drástica caída en la llegada de viajeros internacionales a las ciudades sede: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Si bien el evento deportivo no logró atraer el flujo esperado, el sector hotelero encontró un salvavidas en el incremento de las tarifas, logrando mitigar parcialmente el impacto negativo.
El Gobierno Federal había proyectado la llegada de más de 5 millones de turistas, una cifra que ahora parece un sueño lejano. Antonio Cosío, presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), cuestionó la veracidad de dichos pronósticos, señalando que los números reales se acercarían mucho más a los 850 mil visitantes. Esta discrepancia subraya una desconexión entre las proyecciones oficiales y la realidad observada por los actores del sector.
Análisis más detallados, como el del Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sostenible (STARC) de la Universidad Anáhuac Cancún, arrojan cifras aún más desalentadoras. Se estima que la cantidad de viajeros internacionales que ingresaron al país específicamente por la justa deportiva rondó apenas los 175 mil. Esta cifra preliminar se queda muy por debajo de las proyecciones de consultoras como Deloitte, que a principios de año anticipaba la llegada de 280 mil extranjeros.
Las razones detrás de esta baja afluencia son diversas, pero un factor recurrente es la reticencia del viajero de negocios. Francisco Madrid, director del STARC, explicó que muchos profesionales prefirieron evitar las ciudades sede para no ver interrumpida su actividad comercial por los partidos. Esta cautela, sumada a la percepción de posibles afectaciones, mermó la llegada de un segmento crucial para la economía turística.
La ocupación hotelera en las ciudades anfitrionas también resintió la falta de visitantes. Guadalajara experimentó una baja de 7 puntos porcentuales en su ocupación, mientras que Monterrey perdió 5.8 puntos durante junio. La Ciudad de México, aunque con una afectación menor, también registró una disminución de 2 puntos en la ocupación de sus cuartos.
El Rescate de las Tarifas Hoteleras
En medio de este panorama sombrío, el sector hotelero de la Ciudad de México emergió como el gran beneficiado. Los hoteles de la capital lograron un alza promedio del 46.7% en la oferta de cuartos noche, impulsados por un incremento significativo en las tarifas. Guadalajara y Monterrey también vieron incrementos en sus ocupaciones, del 41.4% y 39.8% respectivamente, aunque no al nivel de la capital del país.
Este aumento en las tarifas hoteleras se convirtió en el principal mecanismo para compensar la caída en el número de viajeros. A pesar de recibir menos turistas, los hoteles lograron mantener e incluso incrementar sus ingresos gracias a precios más elevados, una estrategia que, si bien benefició a los establecimientos, pudo haber desincentivado aún más a potenciales visitantes.
La Marca México: Un Triunfo Agrio
Paradójicamente, a pesar de las cifras decepcionantes en cuanto a afluencia turística, el Mundial 2026 representó una oportunidad invaluable para la promoción internacional de México. En un contexto de ausencia de presupuesto etiquetado para promoción turística en los últimos ocho años, el evento deportivo sirvió como plataforma para reposicionar al país en el escenario global.
“El Mundial supuso un apalancamiento, un reposicionamiento de México en el plano internacional”, afirmó Madrid. La visibilidad obtenida durante la justa deportiva, a pesar de la baja afluencia, podría traducirse en beneficios a largo plazo para la imagen del país como destino turístico.
El Sector Restaurantero, en Contraste
La experiencia del sector restaurantero contrasta marcadamente con la de los hoteles. Una encuesta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) reveló que el 70% de los establecimientos no experimentó un incremento general en sus ventas. Más de la mitad de los negocios reportó una ocupación inferior al 50%, una cifra preocupante que evidencia las dificultades del sector.
Estas cifras contradicen las proyecciones de Deloitte, que anticipaba una derrama económica significativa para la gastronomía, estimada en 480 millones de dólares. Si bien algunos nichos como las cantinas y bares registraron alzas notables en sus ventas (80% y 55% respectivamente), el panorama general para los restaurantes fue de estancamiento o incluso declive.
Derrama Económica y Perspectivas Futuras
Las cifras preliminares sobre la derrama económica total del Mundial 2026 son igualmente modestas. Según Gabriela Cuevas, coordinadora federal del evento, se estima una derrama cercana a los 55 mil millones de pesos. Esta cifra, aunque considerable, se queda corta si se compara con las expectativas iniciales y con el potencial que un evento de esta magnitud podría haber generado.
El análisis general sugiere que, si bien el sector hotelero logró sortear la crisis mediante el aumento de tarifas, el impacto global del Mundial 2026 en el turismo mexicano ha sido menor al esperado. La oportunidad de promoción internacional se presenta como el principal legado positivo, pero la baja afluencia de visitantes y la limitada derrama económica plantean interrogantes sobre la efectividad de la planificación y las proyecciones gubernamentales en materia turística.