La Ciudad de México se alista para capitalizar la euforia del Mundial de Futbol 2026, proyectando una recaudación sin precedentes que superará los mil 150 millones de pesos tan solo por concepto de impuesto sobre hospedaje. Este ambicioso pronóstico, presentado por Carlos Martínez, director general del Fondo Mixto de Promoción Turística (Fomix), representa un incremento significativo respecto a los mil 10 millones de pesos registrados al cierre de 2025, lo que se traduce en una ganancia adicional de 140 millones de pesos, un aumento del 13.86 por ciento.

Este impulso económico no solo se limita al sector hotelero. Se espera que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) también experimente un crecimiento considerable, beneficiando las arcas públicas de la capital. La afluencia de turistas nacionales e internacionales, atraídos por el evento deportivo más importante del planeta, generará un gasto considerable en diversos sectores, desde la gastronomía hasta el transporte y el comercio.

El Mundial de Futbol, que se celebrará en sedes compartidas entre México, Estados Unidos y Canadá, se perfila como un catalizador económico de gran magnitud. Para la Ciudad de México, que albergará varios encuentros clave, la oportunidad de atraer inversión y promover su imagen a nivel global es invaluable. La derrama económica esperada va más allá de los ingresos fiscales directos; se trata de un efecto multiplicador que beneficiará a miles de pequeños y medianos empresarios, así como a trabajadores del sector turístico y de servicios.

Carlos Martínez enfatizó que estas proyecciones se basan en un análisis detallado de los flujos turísticos esperados y el comportamiento del consumidor durante eventos de esta envergadura. La experiencia previa en la organización de eventos masivos y la infraestructura turística de la que dispone la Ciudad de México son factores clave que respaldan estas estimaciones optimistas.

La estrategia para maximizar los beneficios del Mundial incluye la promoción activa de la ciudad como destino turístico integral, no solo para los aficionados al fútbol, sino también para aquellos interesados en la cultura, la gastronomía y la historia que la capital ofrece. Se busca que la visita de los turistas se extienda más allá de los días de partido, incentivando el descubrimiento de otros atractivos.

El impacto del Mundial 2026 en la economía de la Ciudad de México se proyecta como un motor de crecimiento y desarrollo. La inversión en infraestructura turística, la generación de empleos y la mejora de los servicios públicos son algunos de los beneficios colaterales que se esperan, fortaleciendo la competitividad de la capital a nivel internacional.

Este evento deportivo representa una ventana de oportunidad para consolidar a la Ciudad de México como un referente en turismo deportivo y de convenciones. La colaboración entre el sector público y privado será fundamental para asegurar que la organización y la experiencia de los visitantes sean de primer nivel, dejando una huella positiva y duradera en la economía local.

La proyección de mil 150 millones de pesos por concepto de hospedaje es solo una muestra del potencial económico que el Mundial de Futbol 2026 desbloqueará para la Ciudad de México. Se espera que el impacto total, considerando el IVA y otros sectores, sea significativamente mayor, consolidando al turismo como uno de los pilares fundamentales de la economía capitalina.

El Fomix, en coordinación con otras dependencias del gobierno capitalino y organismos del sector privado, trabaja en el diseño de estrategias para optimizar la experiencia de los visitantes y asegurar que la derrama económica se distribuya de manera equitativa, beneficiando a la mayor cantidad de ciudadanos posible.

La seguridad, la movilidad y la oferta cultural serán aspectos clave a reforzar para garantizar el éxito del evento y la satisfacción de los miles de turistas que se esperan. La Ciudad de México está demostrando su capacidad para albergar eventos de talla mundial, y el Mundial de Futbol 2026 será una prueba de fuego que, sin duda, superará con creces las expectativas.

La inversión en la promoción turística de la ciudad se intensificará en los meses previos al Mundial, con campañas dirigidas a mercados clave y la participación en ferias internacionales. El objetivo es claro: posicionar a la Ciudad de México como el destino predilecto para los aficionados al fútbol y para el turismo en general.

En resumen, la Ciudad de México no solo se prepara para ser anfitriona de partidos de fútbol de clase mundial, sino que también se está posicionando estratégicamente para cosechar los frutos económicos de este magno evento, demostrando una vez más su dinamismo y su capacidad para atraer inversión y generar prosperidad.