La muerte de Priciliano Trejo, un joven migrante mexicano de 29 años que padecía leucemia, ha encendido las alarmas y la indignación de organizaciones defensoras de derechos humanos y de la familia del fallecido. Trejo murió en un hospital de Georgia tras pasar varias semanas bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el Centro de Detención de Stewart, uno de los mayores recintos migratorios de Estados Unidos.

Conocido como ‘Yanito’, Trejo fue detenido por el ICE en Carolina del Norte hace aproximadamente un mes. Poco después de su detención, comenzó a sentirse mal y solicitó atención médica. Según los familiares y las organizaciones que han dado a conocer el caso, el ICE tardó ocho días en proporcionarle la asistencia requerida, hasta que finalmente fue trasladado a un hospital el pasado 13 de julio.

La situación se agravó rápidamente. Para el 15 de julio, Priciliano Trejo ya se encontraba en coma. Fue en ese momento que el ICE contactó a su familia para informarles sobre su crítico estado y proponerles la transferencia de su custodia. Lamentablemente, el joven mexicano falleció el 24 de julio en el hospital, una noticia que el ICE no confirmó oficialmente hasta este jueves, según reportes.

Las organizaciones, entre ellas Detention Watch Network, Project South, Georgia Latino Alliance for Human Rights y El Refugio, han expresado su profundo pesar y enojo ante lo sucedido. Señalan que, dado que la custodia de Trejo fue entregada a su familia antes de su deceso, es probable que el ICE no incluya oficialmente su muerte en sus estadísticas, una práctica que, según denuncian, busca minimizar el número de fallecimientos bajo su resguardo.

“Él merecía estar junto a sus seres queridos mientras luchaba contra la leucemia. Merecía recibir atención médica adecuada y especializada, no estar encerrado en una prisión del ICE hacinada y letal, plagada de violaciones a los derechos humanos y negligencia médica”, declaró Priyanka Bhatt, abogada de Project South. Sus palabras reflejan la dura crítica hacia las condiciones de detención y la atención médica que, según los activistas, imperan en estos centros.

Setareh Ghandehari, representante de Detention Watch Network, se sumó a las críticas, afirmando: “Nos entristece profundamente y nos indigna por igual la pérdida de vidas a manos de ICE”. La organización ha documentado numerosos casos de fallecimientos y abusos dentro de las instalaciones del ICE, señalando un patrón de negligencia que pone en riesgo la vida de los migrantes.

Amilcar Valencia, director ejecutivo de El Refugio, destacó que la muerte de Trejo no es un hecho aislado, sino que se suma a una “larga lista de migrantes fallecidos” en estas instalaciones. Según Valencia, el padre de Priciliano Trejo ha expresado su desconcierto ante la rápida deterioración de la salud de su hijo, quien gozaba de buena salud antes de su detención. Exige respuestas y el esclarecimiento de la verdad, un clamor compartido por muchos: “Nadie debería morir bajo custodia”.

Ante esta trágica situación, las organizaciones han renovado su llamado para exigir el cierre inmediato del Centro de Detención de Stewart. Lo describen como el centro “con mayor índice de mortalidad del país” y un lugar que “ha sido objeto, desde hace mucho tiempo, de graves denuncias sobre condiciones inhumanas y atención médica deficiente”, según Adelina Nicholls, directora ejecutiva de la Georgia Latino Alliance for Human Rights.

Las condiciones en el Centro de Detención de Stewart han sido objeto de escrutinio durante años. Informes de organizaciones de derechos civiles han documentado casos de atención médica inadecuada, retrasos en diagnósticos y tratamientos, así como condiciones de hacinamiento y falta de higiene que exacerban problemas de salud preexistentes. La leucemia de Trejo, una enfermedad que requiere atención médica especializada y constante, se habría visto agravada por la falta de acceso oportuno a dicha atención dentro del centro de detención.

La falta de respuesta oficial por parte del ICE hasta el momento de la publicación de esta nota, a pesar de los intentos de EFE por obtener una declaración, añade una capa más de opacidad al caso. Esta falta de transparencia es una queja recurrente de las organizaciones que monitorean las condiciones de detención migratoria en Estados Unidos, quienes argumentan que la opacidad dificulta la rendición de cuentas y la implementación de mejoras necesarias.

En un contexto más amplio, la muerte de Priciliano Trejo se enmarca en una preocupante tendencia. Según un informe de Human Rights Watch, basado en registros oficiales, al menos 52 migrantes han fallecido bajo custodia del ICE desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump, el 20 de enero de 2025, hasta el pasado 4 de junio. Esta cifra subraya la magnitud del problema y la urgencia de abordar las fallas sistémicas en el sistema de detención migratoria estadounidense.

La situación de Trejo pone de manifiesto las profundas deficiencias en el sistema de salud dentro de los centros de detención de ICE. La leucemia es una enfermedad grave que requiere un manejo médico cuidadoso y continuo. La alegada demora en la atención médica y la posterior transferencia a un hospital cuando su estado ya era crítico, plantean serias dudas sobre el cumplimiento del deber de cuidado por parte de las autoridades migratorias.

El caso de Priciliano Trejo es un recordatorio sombrío de las vulnerabilidades que enfrentan los migrantes detenidos, especialmente aquellos con condiciones médicas preexistentes. La lucha de su familia por obtener respuestas y justicia resalta la necesidad de una mayor supervisión, transparencia y rendición de cuentas en el manejo de los centros de detención migratoria en Estados Unidos, así como la imperiosa necesidad de reformar políticas que prioricen la salud y la dignidad humana sobre la detención.

Las organizaciones defensoras de migrantes continúan presionando por reformas significativas en las políticas de inmigración y detención, buscando garantizar que tragedias como la de Priciliano Trejo no se repitan. La exigencia de cierre del Centro de Detención de Stewart es parte de un esfuerzo más amplio para desmantelar un sistema que, según sus críticos, es inherentemente inhumano y propenso a la negligencia.