MORENA SE DESGARRA EN SINALOA: 13 ASPIRANTES PELEAN LA SUCESIÓN DE ROCHA MOYA

El partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se encuentra inmerso en una feroz batalla interna para definir quién será su abanderado en la contienda por la gubernatura de Sinaloa en 2027. La reciente conclusión del registro de aspirantes para la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional ha destapado un abanico de 13 perfiles que buscan suceder al actual gobernador, Rubén Rocha Moya, en un proceso marcado por la tensión y el deslinde de figuras clave del partido.

La lista de contendientes es un mosaico de trayectorias dentro de la autodenominada Cuarta Transformación. Figuras como la senadora con licencia Imelda Castro Castro, la diputada con licencia Graciela Domínguez Nava, y la también diputada con licencia María Teresa Guerra Ochoa, se perfilan como contendientes fuertes. A ellas se suman la alcaldesa con licencia de Mazatlán, Estrella Palacios Domínguez, y el expresidente municipal de Ahome, Gerardo Octavio Vargas Landeros, quienes buscan capitalizar su experiencia en la administración pública.

El proceso de selección se complica aún más por el turbulento regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno estatal tras una prolongada licencia de más de tres meses. Este retorno se dio sin el respaldo explícito de la dirigencia nacional de Morena ni de la presidenta Claudia Sheinbaum, lo que generó un notorio deslinde público. La presión política subsecuente obligó a Rocha Moya a separarse nuevamente del cargo apenas unas horas después de su reincorporación, evidenciando las profundas fisuras y la falta de cohesión dentro del partido oficialista.

Entre los aspirantes registrados también figuran otros legisladores y exfuncionarios con peso político. Jesús Ibarra Ramos y Jesús Fernando García Hernández, ambos diputados federales (uno con licencia), buscan dar el salto a la arena estatal. Lucila Ayala de Moreschi, magistrada del Tribunal de Justicia Administrativa, aporta una perspectiva diferente al proceso. Asimismo, Ricardo Madrid Pérez, diputado federal por el Partido Verde, aunque con una afiliación distinta, compite por la candidatura de Morena, reflejando las complejas alianzas y negociaciones políticas.

La lista se completa con Rodolfo Valenzuela Sánchez, diputado local con licencia, y Tomás de Jesús López Bajo, un militante de base de Morena que busca hacerse un espacio en la contienda. Finalmente, Kristiam Espinoza García, también diputado local con licencia, completa el grupo de 13 aspirantes que pugnarán por la nominación.

El método de selección implementado por Morena busca dar una apariencia de democracia interna, pero las circunstancias actuales sugieren un escenario de alta competencia y posibles fracturas. El partido ha organizado asambleas informativas y diversas actividades para que los aspirantes promuevan los logros de los gobiernos de la Cuarta Transformación. Sin embargo, el trasfondo de estas acciones parece ser la lucha por el poder y la influencia dentro de la estructura partidista.

Actualmente, Morena se encuentra llevando a cabo una encuesta telefónica entre la ciudadanía sinaloense. El objetivo es medir el posicionamiento de cada uno de los perfiles y, a partir de los resultados, seleccionar a seis finalistas. Este método, si bien busca legitimar la elección a través de la opinión pública, también puede ser susceptible a manipulaciones y a la influencia de las facciones internas.

Se espera que durante la primera semana de septiembre se anuncie formalmente al elegido, quien ostentará la Coordinación de la Cuarta Transformación en el estado. Este nombramiento será crucial para determinar la cohesión del partido de cara a las elecciones generales.

Las elecciones para gobernador en Sinaloa están programadas para el 6 de junio de 2027, bajo la organización del Instituto Nacional Electoral (INE). La fecha, aunque aún lejana, ya se siente en el ambiente político, y la definición de la candidatura de Morena es un paso determinante para el futuro del estado.

El contexto de esta disputa interna no puede separarse de la reciente controversia generada por la licencia y el posterior regreso de Rubén Rocha Moya. La falta de apoyo de la dirigencia nacional y la propia presidenta Sheinbaum subraya una desconexión entre el gobierno federal y las administraciones estatales, o quizás, una estrategia deliberada para marcar distancia ante posibles escándalos o descontento.

Históricamente, Morena ha buscado proyectar una imagen de unidad y disciplina. Sin embargo, la multiplicidad de aspirantes y las evidentes tensiones en Sinaloa sugieren que el partido enfrenta desafíos significativos para mantener esa fachada. La competencia interna, si bien puede ser saludable en teoría, corre el riesgo de generar divisiones profundas que podrían ser explotadas por la oposición.

Las implicaciones de esta lucha intestina van más allá de Sinaloa. Reflejan un patrón de comportamiento en Morena donde las definiciones de candidaturas a menudo se convierten en campos de batalla, minando la imagen de unidad que el partido intenta proyectar a nivel nacional. La forma en que se gestione esta crisis en Sinaloa podría sentar un precedente para otros procesos electorales venideros.

Analistas políticos señalan que la fragmentación de Morena en estados clave como Sinaloa podría abrir ventanas de oportunidad para los partidos de oposición. Si bien la oposición en México aún lucha por consolidar un frente unido y competitivo, las debilidades internas del partido en el poder son un factor que no puede ser subestimado en el ajedrez político nacional.

La sucesión en Sinaloa se perfila como un termómetro del estado actual de Morena: un partido que, a pesar de su poder, enfrenta la compleja tarea de gestionar sus propias ambiciones internas y mantener la cohesión frente a la inminencia de nuevas batallas electorales.

La elección de 2027 en Sinaloa será, sin duda, un evento a seguir de cerca, no solo por la definición del liderazgo estatal, sino también por las señales que enviará sobre la salud y la capacidad de Morena para gobernar y mantener la unidad interna bajo presión.

El camino hacia la gubernatura de Sinaloa para Morena está plagado de obstáculos internos. La capacidad de la dirigencia para sanar estas heridas y presentar un frente unido será determinante para sus aspiraciones de refrendar el poder en el estado.