LA 4T SE DESMORONA EN BAJA CALIFORNIA

Las promesas de unidad y transformación que enarbola la Cuarta Transformación parecen desmoronarse en Baja California, al menos así lo evidencia la reciente impugnación presentada por la diputada federal con licencia Evangelina Moreno Guerra. La legisladora, quien aspiraba a liderar los esfuerzos de la 4T en la entidad, ha decidido llevar su inconformidad ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) tras la designación de la senadora con licencia Julieta Ramírez como coordinadora de la defensa de la transformación y la soberanía nacional en el estado.

Este movimiento no es menor. Representa una fractura visible en las filas de Morena, el partido que actualmente ostenta el poder federal y que ha hecho de la unidad y la disciplina pilares de su discurso. La decisión de Moreno Guerra de impugnar la resolución de la Comisión de Elecciones de Morena pone de manifiesto las tensiones internas y las luchas por el poder que, lejos de disiparse, parecen intensificarse a medida que se consolidan las estructuras del partido en los estados.

LA LUCHA POR EL CONTROL

La designación de Julieta Ramírez como figura clave para la 4T en Baja California, según la Comisión de Elecciones de Morena, ha sido el detonante de esta disputa. Moreno Guerra, quien se perfilaba como una contendiente fuerte para dicho cargo, considera que el proceso no fue transparente ni equitativo, y ha decidido recurrir a las instancias electorales para buscar revertir la decisión. Su argumento, aunque aún no detallado en su totalidad, apunta a posibles irregularidades en el método de selección, lo que pone en entredicho la legitimidad del nombramiento de Ramírez.

En el contexto político actual, la coordinación de los esfuerzos de la 4T en un estado es un puesto de gran relevancia. Implica no solo la articulación de las políticas públicas emanadas del gobierno federal, sino también la dirección de la estrategia política y electoral del partido en la región. Por ello, la competencia por este tipo de posiciones suele ser feroz, y las inconformidades, cuando no se resuelven internamente, pueden escalar hasta convertirse en crisis públicas.

ANTECEDENTES DE CONFLICTO

Las pugnas internas en Morena no son un fenómeno nuevo. Desde su génesis, el partido ha navegado en aguas a menudo turbulentas, marcadas por la competencia entre diferentes facciones y liderazgos. Si bien la narrativa oficial suele enfatizar la cohesión y la disciplina, la realidad en el terreno a menudo revela un panorama más complejo, donde las ambiciones personales y las diferencias ideológicas pueden generar fricciones significativas.

Históricamente, los partidos que llegan al poder después de largos periodos en la oposición suelen enfrentar desafíos para mantener la unidad interna. La distribución de posiciones, la definición de candidaturas y la consolidación del poder pueden reavivar viejas rencillas o dar lugar a nuevas disputas. En el caso de Morena, la magnitud de su victoria electoral en 2018 y la continuidad del proyecto con la actual administración federal, han intensificado estas dinámicas.

IMPLICACIONES PARA LA 4T

La impugnación de Evangelina Moreno Guerra tiene implicaciones directas para la imagen y la operación de la 4T en Baja California. Una disputa legal en el TEPJF no solo genera ruido mediático, sino que también puede erosionar la confianza de la ciudadanía en la capacidad del partido para autogobernarse y para llevar a cabo sus proyectos de manera ordenada y transparente.

Además, estas divisiones internas pueden debilitar la estrategia política de Morena de cara a futuros procesos electorales. Si las bases del partido no perciben un proceso de selección justo y equitativo, la cohesión y el entusiasmo necesarios para movilizar el voto pueden verse mermados. La imagen de unidad, tan crucial para el discurso de la 4T, se ve seriamente comprometida.

EL ROL DEL TEPJF

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación se encuentra ahora ante la tarea de dirimir esta controversia. Su resolución no solo afectará a las aspirantes involucradas, sino que también sentará un precedente sobre cómo se gestionan las disputas internas en Morena y, por extensión, en otros partidos políticos. La imparcialidad y la celeridad con la que actúe el TEPJF serán fundamentales para mitigar los efectos negativos de esta pugna.

La decisión del tribunal deberá basarse en los elementos probatorios que presenten ambas partes, así como en la normativa interna de Morena y la legislación electoral vigente. La complejidad del caso radica en determinar si existieron o no las irregularidades que alega la diputada Moreno Guerra y, en caso afirmativo, cuáles deben ser las consecuencias.

¿QUÉ SIGUE PARA MORENA?

La resolución de esta impugnación marcará un punto de inflexión para la 4T en Baja California. Si el TEPJF falla a favor de Moreno Guerra, la designación de Ramírez quedaría sin efecto, abriendo la puerta a una posible reevaluación del proceso o a la designación de otro perfil. Por el contrario, si el tribunal ratifica la decisión de la Comisión de Elecciones de Morena, la senadora Ramírez consolidaría su posición, aunque la inconformidad de Moreno Guerra podría persistir y manifestarse de otras formas.

Independientemente del resultado, este episodio subraya la necesidad de que Morena revise sus mecanismos internos de selección y designación. La transparencia, la equidad y la inclusión deben ser principios rectores para evitar que las ambiciones personales y las luchas de poder descarrilen el proyecto político que buscan encabezar. La fortaleza de la 4T, en última instancia, dependerá de su capacidad para superar estas fracturas y presentar un frente unido ante la ciudadanía.

LA PERCEPCIÓN CIUDADANA

La ciudadanía observa con atención estas disputas internas. La promesa de un cambio real y de un gobierno honesto y eficiente se ve empañada cuando los partidos en el poder se enfrascan en luchas intestinas por el control y las posiciones. La percepción de que los intereses personales priman sobre el bien común puede generar desconfianza y apatía política, afectando la legitimidad de las instituciones.

Es fundamental que los actores políticos comprendan que la confianza ciudadana se construye con acciones, no solo con discursos. La forma en que Morena maneje esta crisis en Baja California será un termómetro de su madurez política y de su compromiso real con los principios que dice defender. La transparencia en los procesos y la rendición de cuentas son herramientas esenciales para reconectar con la ciudadanía y fortalecer la democracia.

UN LLAMADO A LA UNIDAD (Y A LA TRANSPARENCIA)

Este conflicto en Baja California es un llamado de atención para todo Morena. Las luchas internas, si no se gestionan adecuadamente, pueden convertirse en un lastre que frene el avance de la Cuarta Transformación. La unidad que tanto pregonan debe ser más que un eslogan; debe ser una práctica cotidiana, cimentada en el respeto a los procesos y en la búsqueda del consenso.

La diputada Moreno Guerra, al impugnar la designación, está ejerciendo su derecho y, en cierto modo, señalando una posible debilidad en los mecanismos de Morena. La senadora Ramírez, por su parte, enfrenta el reto de legitimar su nombramiento ante quienes consideran que el proceso no fue el adecuado. El TEPJF tendrá la última palabra, pero la responsabilidad de sanar las heridas y fortalecer al partido recae, en gran medida, en los propios militantes y dirigentes de Morena.

EL FUTURO EN JUEGO

La política en Baja California, y en el país, está en constante movimiento. Las decisiones que se tomen hoy en torno a estas disputas internas tendrán repercusiones a largo plazo. La capacidad de Morena para resolver sus conflictos de manera interna y transparente será un factor determinante en su consolidación como fuerza política hegemónica o en su eventual declive. La 4T prometió un cambio, y la forma en que gestione estas crisis será un reflejo de si ese cambio es una realidad o solo una promesa más.

La pugna entre Moreno Guerra y Ramírez es un microcosmos de las tensiones que atraviesan a Morena. La resolución de este caso no solo definirá quién lidera la 4T en Baja California, sino que también enviará un mensaje sobre la salud democrática interna del partido y su compromiso con la transparencia y la justicia electoral. El TEPJF, como árbitro, tiene la responsabilidad de garantizar un proceso justo y apegado a derecho, salvaguardando la integridad del sistema democrático.