A tan solo dos semanas de que el calendario electoral 2026-2027 dé el banderazo de salida oficial, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) parece haber decidido ignorar las reglas del juego, presentando ya a cinco figuras clave que se perfilan como sus abanderados para distintas gubernaturas.
La jugada, que a todas luces huele a proselitismo anticipado, ha sido defendida por el propio partido bajo el argumento de que se trata de "campañas de información" y no de "proselitismo", una distinción que raya en lo absurdo y que busca evadir la supervisión del Instituto Nacional Electoral (INE) antes de que este pueda ejercer plenamente sus facultades.
El Juego de las Palabras: "Coordinadores" vs. "Candidatos"
Morena ha optado por una estrategia semántica para disfrazar lo que muchos observadores consideran una clara violación a las normativas electorales. En lugar de hablar de precandidatos o aspirantes, el partido ha designado a estos cinco individuos como "coordinadores estatales". La diferencia, según la dirigencia morenista, es abismal: mientras lo primero implicaría un acto de campaña, lo segundo se justificaría como una labor de "información" y "organización" interna.
Sin embargo, la realidad sobre el terreno pinta un panorama distinto. Estos "coordinadores" ya están operando en sus respectivas entidades, movilizando estructuras y, según reportes, sentando las bases para lo que serán sus campañas electorales en los próximos meses. La línea entre la organización interna y la promoción electoral se vuelve peligrosamente delgada, si es que no se ha cruzado ya.
El Silencio del INE y la Impunidad Percibida
Lo más preocupante de esta situación es el aparente margen de maniobra que Morena parece tener. Aún sin que el proceso electoral haya iniciado formalmente, el partido en el poder se da el lujo de realizar movimientos que, de ser ejecutados por otras fuerzas políticas, serían duramente sancionados. La pregunta que surge es si esta audacia se debe a una percepción de impunidad o a una estrategia calculada que confía en la lentitud o la inacción de las autoridades electorales.
Históricamente, los procesos electorales en México han estado plagados de debates sobre los límites del gasto y la propaganda electoral. Sin embargo, la situación actual, con un partido que parece desafiar abiertamente las reglas antes de que estas entren en vigor, plantea un escenario preocupante para la equidad de la contienda.
Antecedentes de Controversia Electoral en Morena
No es la primera vez que Morena se ve envuelto en este tipo de polémicas. A lo largo de sus años de existencia, el partido ha sido señalado por diversas prácticas que, según sus críticos, bordean o transgreden la legalidad electoral. Desde el uso de recursos públicos para la promoción de sus figuras hasta la organización de eventos masivos que, si bien no llevan el rótulo de campaña, cumplen funciones proselitistas.
La estrategia de "coordinadores" para las gubernaturas no es, por tanto, un hecho aislado, sino que parece formar parte de un modus operandi que busca maximizar la ventaja del partido en el poder, aprovechando cualquier resquicio legal o administrativo para adelantar su posicionamiento electoral.
Implicaciones para la Competencia Democrática
La presentación de estos "coordinadores" a pocas semanas del inicio formal del proceso electoral envía un mensaje claro: Morena está jugando con sus propias reglas. Esto no solo pone en entredicho la equidad de la contienda, sino que también puede desincentivar la participación de otros actores políticos que se ven en desventaja ante un adversario que parece operar con una ventaja temporal y estratégica.
Analistas políticos señalan que esta táctica, si bien puede ser efectiva a corto plazo para Morena, a la larga podría erosionar la confianza ciudadana en las instituciones electorales y en el propio proceso democrático. La percepción de que las reglas no se aplican por igual a todos los contendientes es un veneno lento pero seguro para la democracia.
El Papel de la Ciudadanía y los Medios
Ante este panorama, el papel de la ciudadanía y de los medios de comunicación se vuelve fundamental. Es crucial que se señalen estas prácticas, que se exija transparencia y que se demande a las autoridades electorales actuar con celeridad y firmeza para garantizar un piso parejo para todos los contendientes.
La "campaña de información" de Morena, como ellos la llaman, debe ser escrutada bajo la lupa de la ley electoral. La ciudadanía tiene el derecho de saber si los recursos y las estructuras que se están movilizando responden a una lógica partidista y electoral, o si realmente se trata de una labor meramente informativa y organizativa, como insiste el partido.
¿Qué Sigue en el Proceso Electoral?
Con el inicio formal del proceso electoral a la vuelta de la esquina, será interesante observar la respuesta del INE ante estas acciones. ¿Se emitirán apercibimientos? ¿Se iniciarán investigaciones? ¿Se aplicarán sanciones? La forma en que las autoridades electorales manejen esta situación sentará un precedente importante para el resto de la contienda.
Por lo pronto, Morena parece haber dado un primer paso audaz, confiando en que la ambigüedad de los términos y la proximidad del inicio formal del proceso le permitirán sortear las críticas y las posibles sanciones. La verdadera prueba de fuego para la equidad electoral apenas comienza.