En un bochornoso incidente que expone las grietas en el discurso oficialista, la Cámara de Diputados fue testigo de un desliz verbal que resonó con fuerza en el debate sobre la reforma a la Ley Aduanera. La diputada de Morena, Claudia Rivera Vivanco, en un intento por arengar a sus colegas contra la corrupción y la evasión fiscal, incurrió en un lapsus que, lejos de generar el efecto deseado, provocó un coro de risas y una inesperada confirmación de sus propias palabras.
El episodio, capturado y difundido rápidamente, se dio mientras se discutían medidas para endurecer el combate al llamado “huachicol fiscal”, una práctica que desangra las arcas públicas y que, paradójicamente, Morena ha prometido erradicar. Rivera Vivanco, visiblemente apasionada, inició su intervención con preguntas retóricas dirigidas a sus compañeros de bancada: "¿Estamos a favor del combate a la corrupción?", a lo que, como era de esperarse, recibió un rotundo "sí". Continuó con "¿A favor de la evasión fiscal?", obteniendo nuevamente la misma respuesta afirmativa.
Sin embargo, el clímax del bochorno llegó cuando la legisladora lanzó la pregunta crucial: "¿A favor del huachicol fiscal?". La respuesta, captada por micrófonos y cámaras, fue un inequívoco "¡sí!" que brotó de las filas morenistas, desatando un ambiente de hilaridad entre algunas diputadas, como Olga Leticia Chávez, Rocío López y Alma Higuera, esta última corrigiendo torpemente su reacción inicial con un "¡no!". La propia Rivera Vivanco no pudo ocultar su sonrisa ante el inesperado desenlace de su discurso.
Este incidente, más allá de ser una anécdota cómica, revela una preocupante desconexión entre el discurso oficial y la realidad que parece permear en las filas de Morena. Mientras la administración federal, encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum, insiste en su compromiso inquebrantable contra la delincuencia fiscal y el robo de combustibles, este episodio sugiere que las prácticas ilícitas, como el huachicol fiscal, podrían tener ecos insospechados dentro del propio partido en el poder.
La reforma a la Ley Aduanera en discusión busca precisamente fortalecer los mecanismos de control sobre las mercancías importadas y sancionar severamente las infracciones relacionadas con hidrocarburos y productos petrolíferos. La ironía de que este debate se viera empañado por una aparente adhesión al huachicol fiscal por parte de legisladores de Morena no pasó desapercibida para la oposición.
Legisladores de otros partidos no tardaron en alzar la voz. El diputado de Movimiento Ciudadano, Erubiel Lorenzo Alonso, calificó el suceso como una "confesión de hechos" y aprovechó para cuestionar la postura de Morena frente a casos de corrupción y lavado de dinero que han salpicado a la administración. La respuesta de Rivera Vivanco, intentando reconducir la situación, fue pedir a la oposición que demostrara su compromiso con el combate al huachicol fiscal a través de sus votos en la reforma.
En un intento por deslindarse del bochornoso momento, la diputada morenista retomó la palabra para argumentar que el fenómeno del huachicol fiscal no era exclusivo de la administración actual, sino que sus raíces se extendían a gobiernos anteriores. Hizo un llamado a que las críticas de la oposición se vieran reflejadas también en su disposición a votar a favor de las medidas propuestas para combatirlo.
Sin embargo, la explicación de Rivera Vivanco no logró disipar las dudas ni las críticas. El "subconsciente" al que alude el titular de El Financiero parece haber jugado una mala pasada a la bancada de Morena, exponiendo una posible complicidad o, al menos, una falta de rigor en la erradicación de prácticas ilícitas que tanto daño han causado al país.
Este incidente se suma a una serie de cuestionamientos sobre la efectividad de las políticas de Morena para combatir la corrupción y la evasión fiscal. A pesar de los discursos encendidos y las promesas de transparencia, episodios como este siembran la duda sobre la voluntad real de desmantelar las redes de complicidad que, según diversos analistas, persisten en el entramado gubernamental.
La Presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta el desafío de mantener la cohesión y la disciplina dentro de su partido, especialmente cuando se trata de temas tan sensibles como la corrupción. La imagen de Morena como un partido comprometido con la legalidad se ve mermada por este tipo de eventos, que son capitalizados por la oposición para cuestionar la integridad y la eficacia del gobierno.
En el contexto de la discusión de la Ley Aduanera, este desliz verbal sirve como un recordatorio de que la lucha contra el huachicol fiscal y otras formas de corrupción requiere no solo legislación robusta, sino también una vigilancia constante y una integridad impecable por parte de quienes ostentan el poder. La pregunta que queda en el aire es si este incidente será un llamado de atención para Morena o simplemente una anécdota más en el largo camino de la política mexicana.
El debate legislativo continuará, pero la imagen de diputados de Morena riendo y respondiendo afirmativamente a la pregunta sobre estar a favor del huachicol fiscal quedará grabada como un símbolo de las contradicciones y los desafíos que enfrenta el partido en el poder para cumplir sus promesas de honestidad y transparencia.