En un intento por contener la creciente presión mediática y las acusaciones provenientes del extranjero, la dirigencia nacional de Morena, bajo la batuta de Ariadna Montiel, ha emitido un comunicado en el que, si bien no absuelve ni culpa a nadie, insiste en que cualquier investigación sobre ciudadanos mexicanos debe ser conducida exclusivamente por las autoridades de México.
La postura del partido en el poder se da en respuesta a reportes de medios internacionales que señalan presuntas investigaciones en Estados Unidos contra figuras vinculadas al movimiento, incluyendo a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y a Carlos Torres Torres, exesposo de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila.
RECHAZO A LA INTERFERENCIA EXTERNA
Ariadna Montiel, presidenta de Morena, fue enfática al declarar ante medios que el partido no participa ni se involucra en investigaciones de otros países. "Desde los partidos políticos ni absolvemos ni culpamos a nadie", afirmó, subrayando que la responsabilidad de determinar culpabilidad o inocencia recae en las autoridades mexicanas, particularmente en la Fiscalía General de la República (FGR), en caso de que existan elementos.
"Nosotros no encubrimos a nadie, no somos tapadera de nadie, y nuestro movimiento reivindica el trabajo honesto y la búsqueda del bienestar del pueblo de México", añadió Montiel, buscando proyectar una imagen de integridad y transparencia, a pesar de las graves acusaciones que rodean a figuras cercanas al partido.
La líder morenista también enfatizó la soberanía nacional, argumentando que cualquier acusación proveniente del extranjero debe ser debidamente acreditada y presentada a través de los canales legales correspondientes. "Somos un país independiente, soberano", sentenció, en un claro mensaje de rechazo a lo que percibe como una injerencia en los asuntos internos de México.
SOMBRAS SOBRE EL CERCANO CÍRCULO DE AMLO
Las declaraciones de Montiel surgen tras la publicación del periódico New York Times, que reveló que dos agencias del gobierno estadounidense estarían investigando a Andrés Manuel López Beltrán, conocido como ‘Andy’, por presuntas acusaciones de delincuencia organizada y huachicoleo. Según el reporte, ‘Andy’ López Beltrán habría utilizado intermediarios para contactar a funcionarios estadounidenses en relación con este caso.
Este señalamiento se suma a la reciente sanción impuesta por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos a Carlos Torres Torres, exesposo de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila. Torres Torres es señalado por presuntos nexos con "La Mayiza", una facción del Cártel de Sinaloa, y por haber utilizado su influencia para facilitar las actividades de dicho grupo criminal en la región.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) incluyó a Torres Torres en una lista de 21 personas sancionadas por facilitar las operaciones del cártel. Entre los sancionados también se encuentran su hermano, Luis Alfonso Torres Torres, y Pedro Ariel Mendívil García, exdirector de Seguridad Pública de Mexicali, lo que amplía el alcance de las investigaciones y las implicaciones para el entorno político de Baja California.
EL PARTIDO ANTE LA OPINIÓN PÚBLICA
Históricamente, Morena ha construido su narrativa política sobre los pilares de la honestidad, la lucha contra la corrupción y la defensa de la soberanía nacional. Las acusaciones actuales, que involucran a figuras cercanas al expresidente López Obrador y a gobernadores emanados del propio partido, representan un desafío significativo para mantener esa imagen.
El partido se encuentra en una posición delicada, donde debe responder a las acusaciones sin parecer que protege a sus miembros, pero al mismo tiempo defendiendo la autonomía de México frente a presiones externas. La estrategia de deslindarse y exigir que las investigaciones se realicen bajo el marco legal mexicano busca, en parte, redirigir la atención y evitar un daño mayor a su reputación.
Sin embargo, la persistencia de estas investigaciones y las posibles repercusiones legales y políticas en Estados Unidos podrían generar un clima de incertidumbre y escrutinio constante sobre las figuras de Morena y sus aliados. La forma en que el partido gestione esta crisis será crucial para definir su credibilidad y su capacidad para mantener el apoyo popular en el futuro.
El contexto de estas acusaciones también se enmarca en un momento de alta polarización política en México, donde la oposición ha acusado repetidamente al gobierno de Morena de encubrimiento y de falta de transparencia. Las investigaciones en el extranjero podrían ser utilizadas por adversarios políticos para fortalecer sus críticas y cuestionar la integridad del partido en el poder.
La respuesta de Morena, centrada en la defensa de la soberanía y la exigencia de que las investigaciones se realicen por vías mexicanas, es una táctica esperable para un partido que busca proyectar fortaleza y autonomía. No obstante, la efectividad de esta estrategia dependerá de la evolución de las investigaciones en Estados Unidos y de la capacidad del partido para ofrecer respuestas convincentes a la opinión pública nacional e internacional.
En última instancia, el partido se enfrenta a la tarea de demostrar que su compromiso con la honestidad y la justicia trasciende las acusaciones y las presiones externas, y que está dispuesto a enfrentar cualquier irregularidad, sin importar quién esté involucrado, siempre y cuando se sigan los procedimientos legales establecidos dentro de México.