La Modalidad 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), conocida también como Régimen de Continuación Voluntaria, ha sido objeto de intensos debates y ajustes recientes, generando incertidumbre entre miles de mexicanos que planeaban su retiro bajo este esquema. A pesar de los cambios implementados por el IMSS, consultados por Expansión, expertos en materia de pensiones coinciden en que la modalidad aún representa una opción viable para aquellos que han dejado de cotizar en el instituto, aunque advierten que ya no ofrece las mismas ventajas ni el potencial de incremento salarial que solía brindar.
Un Cambio de Paradigma en la Jubilación Voluntaria
Los ajustes publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF) a partir del 22 de octubre han redefinido las reglas del juego. Anteriormente, la Modalidad 40 permitía a los trabajadores inscribirse y cotizar con un salario de hasta 25 Unidades de Medida y Actualización (UMA), lo que se traducía en montos cercanos a los 3,000 pesos diarios o cerca de 90,000 pesos mensuales. Esta flexibilidad permitía a muchos incrementar significativamente su base de cotización, asegurando pensiones considerablemente más altas al momento del retiro, incluso si su último salario formal había sido menor.
Gerardo Vivanco, un reconocido experto en pensiones, señala que la Modalidad 40 ha perdido gran parte de su flexibilidad. "Ya no es una herramienta tan flexible ya que se limita a incrementar a no más de una UMA del último salario, es decir puede ayudar a sumar semanas de cotización pero no a incrementar el salario diario de cotización de manera importante", explicó. Esto significa que, si bien se pueden seguir acumulando semanas de cotización, el potencial de aumentar drásticamente el monto de la pensión se ha visto severamente limitado.
El Impacto en los Planes Financieros
Moisés Pérez Peñaloza, fundador de "Yo Jubilado", una consultoría especializada en estrategias para el retiro, corrobora esta visión. "Le cambiaron el futuro a muchas personas que tenían sustentado el poder financiar (su jubilación), a través de la Modalidad 40, con un salario sustancialmente más alto del que habían estado percibiendo cuando estuvieron trabajando, lo cual ley lo permitía", declaró. Según Pérez Peñaloza, los nuevos interesados en la Modalidad 40 se enfrentarán a pensiones "sustancialmente por debajo de lo que habían previsto". La limitación al último salario más una UMA contrasta fuertemente con el tope anterior de 25 UMA.
Esta restricción no solo afecta a quienes planeaban utilizar la Modalidad 40 para maximizar sus pensiones, sino que también ha generado un replanteamiento de las estrategias de ahorro y jubilación para muchos. La promesa de una pensión robusta, que antes parecía al alcance de la mano mediante esta modalidad, ahora requiere una planificación más conservadora y realista.
La "Industria de los Asesores" y la Deformación de un Derecho
La Modalidad 40, en su versión anterior, también dio pie a lo que Héctor Juan Villareal, profesor investigador de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey, ha denominado la "industria de los asesores". Villareal critica cómo un derecho diseñado para proteger a los trabajadores se "deformó" hasta convertirse en una estrategia financiera accesible solo para quienes contaban con grandes sumas de dinero para pagar cuotas por adelantado. "Se volvió una industria de asesores. Seguir cotizando para no perder semanas y derechos es razonable; comprar una pensión muy por encima de lo que se ganó trabajando no lo es. El acuerdo conserva lo primero y limita lo segundo", apuntó el catedrático.
Villareal enfatiza que la Modalidad 40 fue concebida para que nadie perdiera su pensión por quedarse algunos años sin empleo formal, no como un mecanismo para adquirir pensiones desproporcionadas. La intervención del IMSS busca, en parte, corregir esta distorsión y asegurar que la modalidad cumpla su propósito original.
Malas Prácticas y la Intervención del IMSS
La decisión del IMSS de implementar estos cambios no fue arbitraria. Zoé Robledo, director general del instituto, explicó en conferencia de prensa con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo que las modificaciones surgieron tras la detección de "malas prácticas". Se identificó la operación de gestores, asesores y financieras que, presuntamente, prestaban dinero a las personas para que pagaran sus periodos de cotización con hasta cinco años de retroactividad. "No es ahorro para el retiro, eso significa un crédito que termina pagando el Estado mexicano. Son cosas distintas", declaró Robledo, subrayando la diferencia entre ahorro genuino y financiamiento para inflar pensiones.
El titular del IMSS también reveló que, en algunos casos, las pensiones obtenidas a través de la Modalidad 40 eran infladas en más de un 1,000% respecto al último salario de cotización. Esta práctica, además de ser financieramente insostenible para el sistema, representaba una distorsión del propósito de la seguridad social.
¿Qué Sigue para la Modalidad 40?
Héctor Juan Villareal sugiere que el IMSS tiene un plazo de seis meses para realizar un análisis exhaustivo sobre el costo real de la Modalidad 40 y otros seis meses para proponer cambios normativos definitivos. "Tres cosas deberían cuidarse", advierte el académico: "Primero, que ese análisis se haga público; segundo, que la solución definitiva tenga una base legal firme y tercero, que se respete a quienes ya cotizan y que la modalidad siga sirviendo para lo que fue pensada: que nadie pierda su pensión por quedarse algunos años sin empleo formal".
En resumen, la Modalidad 40 del IMSS sigue siendo una herramienta útil para asegurar la continuidad en las semanas de cotización y, por ende, el derecho a una pensión. Sin embargo, la era de las pensiones infladas artificialmente ha terminado. Los trabajadores que buscan jubilarse bajo este esquema deberán ajustar sus expectativas y considerar que el monto final de su pensión estará más alineado con su historial salarial real, más una pequeña bonificación, en lugar de un incremento exponencial.
La reforma busca un equilibrio entre proteger el derecho a la jubilación y evitar abusos que comprometan la sostenibilidad del sistema de pensiones mexicano. Los expertos recomiendan a los interesados informarse a fondo sobre las nuevas reglas y, en caso de duda, buscar asesoría profesional que se ajuste a la normativa vigente, enfocándose en la acumulación de semanas y no en la especulación con salarios de cotización.
El futuro de la Modalidad 40 dependerá de los análisis y las decisiones que tome el IMSS en los próximos meses, siempre con el objetivo de mantener su propósito original: ser un salvavidas para quienes pierden su empleo formal, no un vehículo para la especulación financiera en el retiro.
La prudencia y la información actualizada serán claves para navegar este nuevo panorama de las pensiones en México. La era de las pensiones millonarias a través de la Modalidad 40 parece haber llegado a su fin, dando paso a un esquema más regulado y, para muchos, menos lucrativo de lo esperado.
La comunidad de trabajadores en trámite de jubilación observa con atención los próximos pasos del IMSS, esperando que las futuras regulaciones mantengan la esencia de protección social sin abrir la puerta a nuevas distorsiones.
La viabilidad de la Modalidad 40, aunque reducida en su potencial de maximización, persiste como un pilar para asegurar el acceso a una pensión, especialmente para aquellos que enfrentan periodos de desempleo formal.
La transparencia en los análisis y la solidez legal de las futuras normativas serán cruciales para restaurar la confianza en este esquema de jubilación voluntaria.