Un caso que desafía toda lógica y que ha conmocionado a la comunidad de Phoenix, Arizona, ha salido a la luz: un bebé de apenas 18 meses, declarado muerto tras un supuesto ahogamiento en una piscina, fue descubierto con vida horas después en la morgue del hospital.
Los hechos ocurrieron en febrero, pero los detalles apenas se han hecho públicos a través de registros policiales. El pequeño fue encontrado en la piscina de una vivienda, y a pesar de los esfuerzos iniciales de reanimación por parte de los primeros respondientes, fue trasladado a un hospital donde, lamentablemente, se le declaró fallecido.
Un Diagnóstico Prematuro y Dudas en el Hospital
Según los informes, el personal médico del Mercy Gilbert Medical Center, al cual fue llevado el menor, determinó su deceso aproximadamente una hora después de su ingreso. Sin embargo, el personal de la oficina del médico forense, al acudir a la morgue para los procedimientos correspondientes, se percató de que el niño aún presentaba signos de vida. Fue entonces cuando se tomó la decisión de trasladarlo de urgencia a otro centro médico.
Lo más desconcertante del caso es que, de acuerdo con los documentos policiales, dos oficiales de la policía de Gilbert habían notado previamente "posibles señales de vida" en el menor, pero aun así fue llevado a la morgue. En un momento dado, el doctor Aryan Toosi, presuntamente, habría dicho a un agente: "Por favor, haga lo suyo y déjeme hacer lo mío. Fui a la escuela de medicina por una razón", una declaración que ha levantado serias interrogativas sobre la actuación del personal médico.
Negligencia y Olor a Marihuana en la Vivienda
La policía de Gilbert, tras investigar las circunstancias del incidente, recomendó presentar cargos por negligencia contra los padres del menor. Las autoridades señalaron que en la vivienda se percibía un fuerte olor a marihuana y que las puertas de acceso a la piscina estaban abiertas, lo que podría haber facilitado el acceso del niño sin supervisión.
Las llamadas al número de emergencias 911 revelaron la desesperación de los familiares al encontrar al niño inconsciente tras sacarlo de la piscina. Los gritos y la angustia eran palpables en las grabaciones.
El Hospital Promete Revisión Exhaustiva
El Mercy Gilbert Medical Center emitió un comunicado calificando la situación como "desgarradora" y asegurando que se ha iniciado una "revisión exhaustiva de todos los aspectos de la atención brindada para saber qué ocurrió y hacer cambios significativos para fortalecer nuestra atención". Sin embargo, se negaron a proporcionar más detalles sobre el caso.
El abogado del doctor Toosi, Scott Holden, indicó que "hay mucho más en este caso, tanto en los hechos como en lo médico, de lo que se ha informado hasta ahora", sugiriendo que la versión oficial podría ser incompleta.
Un Milagro que Requiere Terapia Extensa
Tras sobrevivir a esta increíble ordeal, el pequeño Vincent, como se le ha identificado, requerirá "terapia extensa", según se desprende de una página de GoFundMe creada para ayudar a la familia con los gastos médicos. La comunidad ha respondido con oraciones y apoyo para el "milagroso luchador".
Casos Similares y la Rara Ocurrencia de Errores Médicos
Este incidente, aunque extraordinario, no es el único de su tipo. Se han documentado otros casos en los que personas declaradas muertas han sido encontradas con vida. En Michigan, una joven de 20 años con parálisis cerebral fue declarada muerta por teléfono, solo para ser encontrada jadeando por aire por el personal de una funeraria. Lamentablemente, ella falleció dos meses después, y la ciudad llegó a un acuerdo por una demanda de negligencia.
La doctora Judy Melinek, patóloga forense, explicó que las declaraciones erróneas de muerte son raras, pero ocurren. Señaló que los criterios de muerte incluyen la ausencia de latido cardíaco, respiración y actividad cerebral. Sin embargo, en ocasiones, la respiración puede ser muy superficial o intermitente, lo que requiere que los profesionales médicos esperen un tiempo prudencial antes de hacer la declaración. "Suele ser mucho más común en personas mayores que en niños o niños pequeños", afirmó.
Melinek también sugirió que estos errores pueden deberse a la inexperiencia de algún profesional o a fallas en las políticas hospitalarias. "Porque las personas, una vez que están muertas, no vuelven a la vida — eso no ocurre", sentenció, subrayando la gravedad de lo sucedido en Arizona.
El caso pone de manifiesto la importancia de protocolos médicos rigurosos y la necesidad de una vigilancia constante para evitar tragedias evitables, especialmente cuando se trata de la vida de los más vulnerables.