Apenas se acerca la conclusión del Mundial 2026 y ya se vislumbran escenarios futuros para la máxima justa del fútbol mundial. México, gracias a la inversión realizada en infraestructura y a la potencial expansión del torneo, emerge como un candidato natural para albergar la edición de 2038, según plantean especialistas.
Erasmo Zarazúa, docente de Relaciones Internacionales, Comunicación y Deportes en la Universidad Iberoamericana, sugiere que si la FIFA decide consolidar un formato de 64 selecciones de manera permanente, el continente americano, y en particular México junto a Estados Unidos, se posicionarían como anfitriones lógicos.
La Expansión del Formato: Un Cambio de Paradigma
El Mundial de 2026 marcó un hito al pasar de 32 a 48 selecciones, incrementando el número de partidos de 64 a 104. Este cambio, inédito desde 2002, obligó a una organización conjunta entre México, Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, Zarazúa señala que este crecimiento podría no ser el final. La propuesta de un torneo con 64 equipos, dividido en 16 grupos de cuatro selecciones, permitiría un sistema más equilibrado, donde solo los dos primeros lugares avanzarían, eliminando la complejidad de comparar terceros lugares y garantizando condiciones más parejas para todos los participantes.
Un torneo de esta magnitud implicaría un salto a 128 partidos, demandando un aumento significativo en sedes, capacidad hotelera, sistemas de transporte y estadios certificados por la FIFA. Por ello, cualquier decisión sobre el formato y las sedes futuras deberá anunciarse con considerable antelación, permitiendo a los países interesados preparar la infraestructura necesaria.
México: Ventajas Competitivas para 2038
La principal baza de México para una potencial candidatura en 2038 reside en la infraestructura ya desarrollada para el Mundial 2026. La remodelación del Estadio Azteca, las adecuaciones en Guadalajara y Monterrey, así como las mejoras en movilidad y conectividad, representan una inversión que podría ser reutilizada y optimizada doce años después.
Este escenario haría que una nueva organización en Norteamérica fuera, incluso, más económica que la actual, al aprovechar las inversiones ya realizadas. Además, México podría expandir su lista de sedes incorporando estadios como el Olímpico Universitario, el Estadio Jalisco o el Cuauhtémoc, siempre y cuando cumplan con los rigurosos estándares técnicos de la FIFA para un torneo de mayor envergadura.
Alternativas Globales para un Mundial de 64 Equipos
En caso de que la FIFA opte por una sede completamente nueva para un Mundial de 64 selecciones, otras naciones podrían perfilarse como candidatas. China, con una infraestructura considerable y un ambicioso plan deportivo a largo plazo, se presenta como un contendiente fuerte. La organización de un Mundial podría impulsar su objetivo de convertirse en una potencia futbolística para 2050.
India, aunque requeriría inversiones mayores, vería en la Copa del Mundo una plataforma para acelerar su desarrollo económico y urbano. Australia, por su parte, ya se prepara para albergar los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032, lo que le otorga experiencia en la organización de eventos deportivos de gran escala.
El Mundial 2030: Un Precedente de Organización Compartida
La FIFA ya ha sentado un precedente de organización compartida con la confirmación del Mundial 2030, que será coorganizado por España, Portugal y Marruecos. Esta edición será histórica por ser la primera en disputarse simultáneamente en Europa y África, y marcará el regreso de Marruecos como anfitrión africano tras Sudáfrica 2010, mientras que España repite como sede y Portugal debuta en la organización de una Copa del Mundo masculina.
Las decisiones que la FIFA tome en los próximos dos años sobre el formato del torneo y los criterios de selección de sedes serán cruciales para definir el futuro de las Copas del Mundo en las próximas décadas. La experiencia de México en 2026, sumada a la posibilidad de una expansión del torneo, lo coloca en una posición privilegiada para soñar con un tercer Mundial en su historia.