En las próximas dos décadas, México experimentará una transformación demográfica significativa, con un aumento proyectado de casi el doble en su población de adultos mayores. Según un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), para el año 2046, las personas de 65 años o más constituirán el 18 por ciento del total de habitantes en el país, una cifra que casi duplica el porcentaje actual y que plantea desafíos considerables para la infraestructura y los servicios públicos.

El informe "Hacia una economía de cuidados en México", elaborado por el Centro de Investigación en Política Pública del IMCO, subraya la urgencia de que los gobiernos federal y estatales anticipen y se preparen para esta realidad. La creciente proporción de adultos mayores no solo implica una mayor demanda de servicios de salud y asistencia social, sino también una reevaluación de los modelos económicos y laborales para integrar a este segmento de la población de manera activa y digna.

Históricamente, México ha sido un país predominantemente joven. Sin embargo, las tendencias de fecundidad a la baja y el aumento en la esperanza de vida han invertido esta pirámide poblacional. Este fenómeno, conocido como envejecimiento demográfico, es una tendencia global, pero su ritmo y las respuestas que ofrezcan las naciones determinarán su impacto en el desarrollo social y económico.

El análisis del IMCO pone el foco en la necesidad de una "economía de cuidados", un concepto que abarca no solo los servicios formales de atención a personas dependientes (ya sean niños, personas con discapacidad o adultos mayores), sino también el reconocimiento y la valoración del trabajo de cuidado, que recae desproporcionadamente en las mujeres.

En el contexto mexicano, esto se traduce en la imperiosa necesidad de fortalecer el sistema de pensiones, garantizar el acceso a servicios de salud geriátrica de calidad, y adaptar las ciudades y el transporte público para ser más accesibles a las personas con movilidad reducida. Además, se deben explorar modelos de vivienda y convivencia que promuevan la autonomía y la integración social de los adultos mayores.

La proyección del IMCO sugiere que la proporción de adultos mayores pasará de ser una minoría a un segmento poblacional considerablemente más grande. Si bien la cifra exacta de la población actual de adultos mayores no se detalla en el resumen proporcionado, el incremento proyectado del 18 por ciento en dos décadas es un indicador claro de la magnitud del cambio demográfico que se avecina.

Este escenario demanda una planificación estratégica a largo plazo. Las políticas públicas actuales, diseñadas para una población con una estructura de edad diferente, podrían volverse insuficientes o inadecuadas. La inversión en infraestructura de cuidados, la capacitación de personal especializado y la creación de programas de apoyo son pasos cruciales que deben iniciarse cuanto antes.

El IMCO, a través de su Centro de Investigación en Política Pública, busca generar análisis que sirvan como base para la toma de decisiones informadas. Su advertencia sobre el envejecimiento poblacional es una llamada de atención para que los tomadores de decisiones no solo reaccionen ante los cambios, sino que los anticipen y diseñen soluciones proactivas.

Las implicaciones económicas de este cambio son profundas. Una población que envejece puede significar una fuerza laboral en contracción si no se implementan medidas para extender la vida laboral productiva o para integrar a los jubilados en actividades económicas y sociales. Asimismo, el gasto público en salud y pensiones tenderá a aumentar, lo que requerirá una gestión fiscal responsable y eficiente.

La "economía de cuidados" también implica reconocer el valor económico y social del trabajo no remunerado de cuidado. En México, como en muchas otras partes del mundo, este trabajo es realizado mayoritariamente por mujeres, quienes a menudo ven limitada su participación en el mercado laboral formal debido a estas responsabilidades. Fomentar una corresponsabilidad en el cuidado y desarrollar servicios públicos accesibles podría liberar el potencial económico de muchas mujeres.

El análisis del IMCO, aunque se centra en la necesidad de ampliar infraestructura y servicios, implícitamente llama a un debate más amplio sobre el modelo de desarrollo que México desea para las próximas décadas. Un país que envejece requiere un enfoque diferente, uno que priorice el bienestar, la inclusión y la sostenibilidad a largo plazo.

La transición demográfica hacia una población más envejecida es un fenómeno complejo con múltiples aristas. El IMCO ha puesto sobre la mesa uno de sus aspectos más críticos: la necesidad de una "economía de cuidados" robusta y accesible. La respuesta del gobierno y de la sociedad mexicana a este desafío definirá en gran medida la calidad de vida de las futuras generaciones y la solidez del desarrollo nacional.

En resumen, la proyección de que uno de cada cinco mexicanos será mayor de 65 años en 20 años no es solo una estadística demográfica; es un llamado a la acción para repensar y reconstruir los pilares del bienestar social y la economía del país, asegurando que el envejecimiento poblacional sea una etapa de vida digna y plena para todos.