El senador de Morena, Alejandro Murat, ha presentado una audaz iniciativa legislativa que busca poner orden en el creciente mundo de los activos virtuales, con un enfoque particular en las stablecoins. Estas criptomonedas, cuyo valor está anclado a monedas fiduciarias como el peso mexicano, son vistas por Murat como un puente esencial para la modernización de las transacciones financieras y la integración de México en el panorama económico global.

La propuesta, descrita por el propio senador como una "calca" de la Ley GENIUS promulgada en Estados Unidos en julio del año pasado, tiene como objetivo principal homologar la regulación mexicana con la de sus socios comerciales del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). "El mundo digital necesita sus monedas y si no hablas el mismo lenguaje, pues no vas a poder avanzar", afirmó Murat durante la Stablecoin Conference 2024 organizada por Bitso, subrayando la urgencia de esta alineación regulatoria.

La Ley GENIUS, que significa Guaranteeing Essential National Infrastructure in US-Stablecoins, representa la primera legislación integral sobre stablecoins en Estados Unidos. Su núcleo radica en la exigencia a los emisores de stablecoins de mantener reservas de activos, como depósitos bancarios o bonos del Tesoro, que sean al menos equivalentes al valor de su criptomoneda en circulación. Esta medida busca garantizar la estabilidad y seguridad de los usuarios frente a la volatilidad inherente a otros criptoactivos.

Murat destacó que la iniciativa mexicana incorpora la Ley GENIUS casi en su totalidad, añadiendo únicamente disposiciones relativas a las sanciones. Inicialmente, la ley se centrará en el sistema de pagos, pero la visión es expandir su alcance gradualmente a medida que se consolide la confianza en el ecosistema de las stablecoins. La meta es clara: ofrecer certeza a los consumidores en un mercado financiero en constante evolución e innovación.

La importancia de las stablecoins en el contexto internacional no es menor. Murat citó el caso de Japón, donde más del 60% de las transacciones ya se realizan mediante este tipo de activos digitales. Además, en el marco de la renegociación del T-MEC, la alineación regulatoria en materia de pagos se presenta como una oportunidad estratégica para fortalecer los lazos económicos y facilitar el comercio.

El Banco de México (Banxico), en su reporte de estabilidad financiera de diciembre pasado, ya había reconocido el crecimiento de las stablecoins. A diferencia de otras criptomonedas volátiles, las stablecoins están diseñadas para mantener un valor estable frente a monedas fiduciarias o canastas de activos. Sin embargo, Banxico también advirtió sobre los riesgos potenciales asociados a su diseño, como los de mercado, liquidez, crédito y operativos, derivados de la calidad de los activos que las respaldan y la solidez de sus emisores.

El reporte del banco central también señaló que el uso de stablecoins se ha extendido al envío de remesas hacia economías en desarrollo, ofreciendo alternativas con costos y tiempos de transacción competitivos frente a los sistemas tradicionales. Esta aplicación práctica subraya el potencial de las stablecoins para democratizar el acceso a servicios financieros.

La iniciativa de Murat pone de relieve la necesidad de un marco regulatorio robusto que acompañe el desarrollo tecnológico. La máxima autoridad en este ámbito, según explicó el senador, será el Banco de México, quien deberá trabajar en estrecha colaboración con todos los actores del sector para construir un consenso y garantizar la estabilidad del sistema financiero.

La propuesta legislativa llega en un momento crucial, donde la adopción de activos digitales es una tendencia global. Al emular la regulación estadounidense, México busca no solo proteger a sus ciudadanos, sino también posicionarse como un actor relevante en la economía digital, facilitando la inversión y la innovación en el sector.

La colaboración con Estados Unidos y Canadá en la armonización de normativas financieras es fundamental para el éxito de esta iniciativa. Hablar el mismo idioma regulatorio permitirá a las empresas operar con mayor facilidad y seguridad, impulsando así el desarrollo económico y la competitividad de la región del T-MEC.

En resumen, la iniciativa del senador Murat representa un paso significativo hacia la modernización del marco financiero mexicano, buscando equilibrar la innovación tecnológica con la protección al consumidor y la estabilidad financiera, todo ello en un contexto de creciente interconexión global.