El Banco Mundial ha puesto el foco en una faceta menos publicitada pero crucial de la revolución de la inteligencia artificial (IA): la manufactura de los componentes que hacen posible esta tecnología. Lejos de la narrativa centrada en los países que desarrollan modelos de IA de vanguardia como ChatGPT o Gemini, el organismo internacional destaca el rol indispensable de las economías en desarrollo en la cadena de suministro global.
En su informe "World Development Report 2026: The Promise of Artificial Intelligence", el Banco Mundial revela que aproximadamente la mitad de las exportaciones mundiales de bienes esenciales para la construcción de sistemas de IA provienen de naciones en desarrollo. Dentro de este selecto grupo, México se erige como un protagonista significativo, situándose en la segunda posición, solo por detrás de China.
Un Gigante Manufacturero en la Sombra de la IA
La participación de México en este sector se sustenta en su robusta capacidad de manufactura, particularmente en áreas como semiconductores, componentes electrónicos y equipos para centros de datos. Esta realidad redefine la comprensión de la contribución mexicana a la carrera global por la IA. Si bien el país no lidera la creación de algoritmos o modelos fundacionales, su papel en la provisión de la infraestructura física es indispensable.
El reporte subraya que la IA no solo impulsa la innovación en software, sino que también genera una demanda masiva de bienes industriales. Estos bienes son la base sobre la cual operan los complejos sistemas de inteligencia artificial, desde los chips que procesan información hasta los servidores que almacenan datos.
La Estrategia Recomendada: Manufactura y Adopción
Ante este panorama, el Banco Mundial sugiere que la principal oportunidad para economías como la mexicana no reside en intentar competir directamente con potencias tecnológicas como Estados Unidos o China en el desarrollo de modelos propios. En su lugar, se recomienda fortalecer la posición de México dentro de las cadenas globales de suministro y capitalizar la creciente demanda de manufacturas vinculadas a la IA.
El organismo advierte que la inversión requerida para desarrollar modelos fundacionales o replicar toda la infraestructura tecnológica es prohibitiva para la mayoría de las economías. Por ello, la estrategia planteada para los países en desarrollo es clara: adoptar, adaptar y, gradualmente, avanzar hacia el desarrollo de capacidades propias.
México, un Caso de Estudio en Adopción Tecnológica
El informe del Banco Mundial también incluye a México en su "Encuesta sobre Adopción de Inteligencia Artificial", un estudio realizado en siete países. México aportó datos de 603 empresas, constituyendo la tercera muestra más grande del análisis, solo superada por India y Nigeria. Esta encuesta busca comprender cómo las empresas están integrando la IA en sus operaciones.
Los resultados preliminares de la encuesta sugieren que la adopción de IA está intrínsecamente ligada a un proceso previo de digitalización. En las pequeñas empresas de los países analizados, se observa una alta penetración de herramientas digitales básicas: el 87% utiliza servicios de mensajería digital, el 73% tiene presencia en línea a través de sitios web o redes sociales, y el 71% emplea software de gestión. Estas herramientas digitales actúan como facilitadores para la posterior incorporación de aplicaciones de IA.
Reconfiguración del Comercio Global
El Banco Mundial anticipa que el crecimiento exponencial de la inteligencia artificial no solo transformará el desarrollo de software, sino que también reconfigurará el comercio mundial de manufacturas. En este nuevo escenario, México ya se perfila como un exportador clave de los componentes esenciales para la construcción de sistemas de IA entre las economías en desarrollo.
Esta posición estratégica subraya la importancia de la política industrial y la inversión en capital humano y tecnológico para mantener y expandir la relevancia de México en esta industria de alto crecimiento. La capacidad del país para seguir siendo un eslabón fuerte en la cadena de valor de la IA dependerá de su habilidad para adaptarse a las nuevas demandas y fomentar la innovación en sus sectores manufactureros.
La manufactura de semiconductores, por ejemplo, es un campo altamente especializado que requiere inversiones significativas en investigación y desarrollo, así como en infraestructura de producción avanzada. La participación de México en este segmento, aunque sea en etapas intermedias de la cadena de valor, le otorga una ventaja competitiva y una plataforma para futuras expansiones.
Además, la creciente demanda de equipos para centros de datos, impulsada por la necesidad de almacenar y procesar las enormes cantidades de datos generados por las aplicaciones de IA, presenta otra área de oportunidad para las empresas mexicanas. La capacidad de producir servidores, sistemas de almacenamiento y equipos de red de alta calidad podría consolidar aún más la posición del país.
El informe del Banco Mundial sirve como un llamado a la acción para que México y otras economías en desarrollo aprovechen su potencial manufacturero. Al centrarse en fortalecer sus capacidades en la producción de bienes para la IA, estos países pueden asegurar un lugar destacado en la economía del futuro, una economía cada vez más definida por la inteligencia artificial.
La diversificación de la economía mexicana hacia sectores de alta tecnología, como el de la IA, es fundamental para su crecimiento sostenible y su competitividad a nivel global. La colaboración entre el sector público y privado será clave para impulsar la inversión, la innovación y la capacitación de talento en estas áreas estratégicas.
En conclusión, mientras el mundo se maravilla con las capacidades de la IA, el Banco Mundial nos recuerda que detrás de cada avance tecnológico hay una compleja red de producción industrial. México, con su sólida base manufacturera, está desempeñando un papel silencioso pero vital en la construcción de este futuro impulsado por la inteligencia artificial.