Fuentes cercanas a la información revelan que México está en proceso de evaluar la implementación de nuevas restricciones comerciales dirigidas a productos específicos provenientes de China y otras naciones. Paralelamente, se contempla la posibilidad de incrementar los aranceles existentes sobre una gama de bienes, según reportes de Bloomberg.
Estas potenciales medidas, que podrían incluir la profundización de las llamadas restricciones antidumping, buscan fortalecer el alineamiento de México con las políticas comerciales de Washington. Este movimiento se da en un contexto crucial donde la presidenta Claudia Sheinbaum busca extender la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por varios años, al tiempo que impulsa el llamado Plan México, una estrategia diseñada para potenciar la manufactura nacional ante un panorama de inversión interna que se percibe debilitada.
Las Secretarías de Economía y Hacienda se encuentran analizando qué productos, que actualmente no están cubiertos por acuerdos comerciales bilaterales, podrían ser objeto de nuevos aranceles. Asimismo, se evalúa cuáles de los bienes ya sujetos a gravámenes podrían enfrentar tasas impositivas más elevadas. De acuerdo con una de las fuentes consultadas, los sectores del acero y el automotriz figuran entre los principales candidatos para estas nuevas disposiciones.
No obstante, la Secretaría de Economía ha emitido un comunicado aclarando que, hasta el momento, no existe un plan concreto ni una propuesta formal para la implementación de nuevos ajustes arancelarios. Sin embargo, la dependencia reconoció que mantiene un diálogo constante con empresas, similar al que precedió al diseño de un paquete arancelario previo enfocado en las importaciones asiáticas, el cual fue implementado en 2026. La Secretaría reiteró su compromiso de continuar las investigaciones sobre presuntos casos de dumping, es decir, la venta de productos a precios inferiores a su costo de producción, lo cual podría derivar en la imposición de nuevos aranceles.
La Secretaría de Hacienda, por su parte, declinó hacer comentarios al respecto. La decisión de México de considerar estas medidas se enmarca en un esfuerzo por reequilibrar la balanza comercial y fortalecer su posición en el escenario económico global.
Antecedentes de Aranceles y Alineamiento con EU
En enero de 2026, el gobierno mexicano ya había implementado un incremento significativo en los aranceles, elevándolos hasta un 50 por ciento sobre aproximadamente 1,500 categorías de productos provenientes de países sin tratados de libre comercio con México. Esta acción formó parte de una estrategia más amplia de la administración Sheinbaum para brindar protección a los productores locales y, al mismo tiempo, gestionar las relaciones diplomáticas y comerciales con Estados Unidos, particularmente con el entonces presidente Donald Trump.
Los sectores más afectados por estas medidas incluyeron vehículos, autopartes y acero, con las importaciones chinas experimentando un impacto considerable debido a los nuevos impuestos de importación. La fuente original de la noticia, El Financiero, destaca que estas acciones previas buscaban mitigar la competencia desleal y fomentar la producción nacional.
Las nuevas medidas comerciales que se están evaluando ahora surgen en un momento crítico para el T-MEC. La decisión del expresidente Donald Trump de no renovar el acuerdo, que garantiza el acceso preferencial de México al mercado estadounidense, ha puesto en marcha un mecanismo de revisiones anuales sucesivas. Este escenario genera incertidumbre y obliga a México a reevaluar sus estrategias comerciales para asegurar la continuidad de sus beneficios.
La administración de Trump había solicitado previamente al gobierno de Sheinbaum la adopción de aranceles sobre el acero y el aluminio de origen chino, equiparables a los gravámenes impuestos por Washington bajo la Sección 232 de su legislación. El objetivo de esta solicitud era preservar un trato comercial más favorable para los productos de Norteamérica (Estados Unidos, México y Canadá) y, simultáneamente, construir una política unificada frente a las prácticas comerciales de Beijing. Bloomberg informó el mes pasado que Sheinbaum se mostraba abierta a considerar esta petición como parte de las negociaciones y revisiones del T-MEC.
Impulso al Plan México y Protección Industrial
Los planes que se están considerando no solo buscan abordar las relaciones comerciales con China, sino también fortalecer el Plan México. Esta iniciativa gubernamental contempla una serie de beneficios fiscales y otros incentivos diseñados para atraer inversión privada y expandir las cadenas de suministro dentro del territorio nacional. Los funcionarios gubernamentales confían en que una mayor protección arancelaria, combinada con los estímulos del Plan México, motive a las empresas a incrementar su inversión local y, de manera simultánea, reducir la dependencia de las importaciones provenientes de China.
Diversos sectores industriales, como los productores de acero, fabricantes de textiles y prendas de vestir, así como los ensambladores de vehículos pesados, han ejercido presión sobre el gobierno para obtener mayores niveles de protección frente a las importaciones asiáticas de bajo costo. Estos grupos argumentan que las prácticas comerciales consideradas desleales por parte de algunos países han mermado la producción nacional y han resultado en la pérdida de empleos.
La implementación de aranceles por parte de México ha demostrado tener un impacto tangible en la reducción de ciertas importaciones, particularmente aquellas originarias de China, que carece de un tratado de libre comercio con el país. Durante los primeros cinco meses del presente año, el valor de los productos chinos afectados por los aranceles experimentó una disminución de casi un tercio en comparación con el mismo período del año anterior, según datos oficiales de la Secretaría de Economía. Esta tendencia subraya la efectividad de las medidas arancelarias para reconfigurar los flujos comerciales.
La caída ha sido particularmente notable en las importaciones de vehículos ligeros, autopartes y calzado de origen chino, las cuales disminuyeron en más de un 40 por ciento. Estos datos reflejan un cambio significativo en los patrones de comercio desde la entrada en vigor de los aranceles mexicanos, evidenciando la capacidad de estas políticas para reorientar el mercado y favorecer la producción nacional.
En el contexto de la revisión del T-MEC y la búsqueda de un equilibrio comercial, México se encuentra en una encrucijada estratégica, evaluando medidas que podrían redefinir sus relaciones económicas con China y fortalecer su base industrial interna.