Las acciones de Meta, la colosal empresa detrás de Facebook e Instagram, sufrieron un severo revés este jueves, desplomándose un 6.7% en la apertura de Wall Street. La compañía anunció una nueva estrategia de emisión de acciones sin derecho a voto, destinada a financiar su ambiciosa expansión en el campo de la inteligencia artificial. Esta decisión, sin embargo, no fue bien recibida por el mercado, que reaccionó con nerviosismo ante los elevados costos y las inciertas proyecciones de retorno de tales inversiones.

La sacudida en Meta no se quedó aislada. Otras gigantes tecnológicas como Nvidia y Amazon también experimentaron retrocesos significativos, cayendo cerca de un 2% cada una. Este movimiento generalizado en el sector tecnológico subraya la fragilidad de las expectativas del mercado y la cautela de los inversionistas ante las costosas apuestas por la IA.

La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) no fue ajena a esta tormenta financiera. El Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) se vio obligado a ceder el importante nivel de los 70,000 puntos, revirtiendo las ganancias obtenidas en jornadas previas. El principal indicador bursátil mexicano había alcanzado máximos no vistos desde mayo el día anterior, pero la tendencia alcista se rompió abruptamente ante el pesimismo global.

En Wall Street, el panorama era igualmente sombrío. El S&P 500 descendía un 1.15%, mientras que el Nasdaq Composite, un índice fuertemente ponderado por las acciones tecnológicas, sufría una caída aún mayor, retrocediendo un 2.20%. La presión se concentró particularmente en compañías vinculadas con la inteligencia artificial y los semiconductores, evidenciado por el retroceso del 5.67% en el índice de semiconductores de Filadelfia.

Analistas de Monex atribuyeron el tono negativo generalizado de los mercados a una combinación de factores. Por un lado, los resultados de algunas empresas del sector tecnológico no cumplieron con las elevadas expectativas de los inversionistas, generando decepción. Por otro lado, las crecientes tensiones geopolíticas en Medio Oriente añadieron una capa adicional de incertidumbre y aversión al riesgo.

Las bolsas europeas también cerraron la jornada con fuertes retrocesos. El aumento de los precios de la energía y la subida de los costos del endeudamiento lastraron a los mercados del viejo continente. París cayó un 1.42%, Fráncfort un 1.04%, Madrid un 1.98% y Milán se desplomó un 2.51%. Londres, aunque con una caída menor del 0.27%, también reflejó el sentimiento negativo predominante.

En el frente cambiario, el peso mexicano mostró resistencia a pesar del entorno adverso. La moneda nacional cotizaba alrededor de los 18.70 pesos por dólar, recuperando parte de las pérdidas observadas durante las operaciones nocturnas. Este comportamiento se vio impulsado por datos de inflación quincenal en México que, si bien superaron las expectativas del mercado, no generaron un pánico inmediato.

La inflación en la primera mitad de octubre se ubicó en 0.41%, por encima del 0.37% previsto, elevando la tasa anual a 3.62%. La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, también mostró presiones al alza, avanzando 0.25% quincenal y alcanzando una tasa anual de 3.78%. Estos datos, aunque preocupantes, parecen haber sido interpretados por el mercado como manejables en el corto plazo.

Ante la persistencia de las presiones inflacionarias, especialmente en el sector servicios y los riesgos asociados con los energéticos y el tipo de cambio, Monex anticipa que el Banco de México mantendrá su tasa de referencia sin cambios en 6.50% en su próxima reunión de política monetaria programada para el 5 de noviembre.

El panorama internacional se vio agravado por el repunte en los precios del petróleo. El Brent avanzaba un 2.96% para cotizar a 112.04 dólares por barril, y el WTI ganaba un 2.38% hasta los 99.46 dólares. Estos incrementos, impulsados por los riesgos geopolíticos, añaden presión inflacionaria a nivel global y complican aún más el escenario para las economías.

Paralelamente, la demanda de bonos del Tesoro estadounidense se incrementó, llevando el rendimiento a 10 años a rondar el 5.05%. Este movimiento refleja una búsqueda de refugio en activos considerados más seguros en tiempos de volatilidad e incertidumbre económica y geopolítica.

La situación actual pone de manifiesto la interconexión de los mercados globales y la sensibilidad de las economías ante eventos específicos, ya sean corporativos, macroeconómicos o geopolíticos. La estrategia de Meta, las tensiones en Medio Oriente y los datos de inflación en México se conjugan para crear un escenario de cautela y volatilidad que continuará marcando el comportamiento de los activos financieros en las próximas semanas.