Un grupo de 26 exempleados ha lanzado una demanda federal contra Meta, la gigante tecnológica, alegando que la empresa utilizó herramientas de inteligencia artificial (IA) para evaluar el desempeño y seleccionar a los trabajadores para despidos. La acusación central es que estos sistemas de IA, al basarse en métricas como la actividad en plataformas internas y el uso de otras herramientas de IA, habrían discriminado de manera desproporcionada a empleados que se encontraban en licencias médicas, parentales o protegidas por ley.

La demanda, presentada ante un tribunal federal en Oakland, California, sostiene que los algoritmos de Meta no consideraron las ausencias justificadas, lo que resultó en evaluaciones de desempeño más bajas para quienes tomaron dichas licencias. Esto, a su vez, incrementó la probabilidad de que estos empleados fueran incluidos en los recurrentes ciclos de recortes de personal de la compañía.

Los demandantes argumentan que esta práctica viola leyes federales y estatales contra la discriminación laboral, así como regulaciones recientes en California y Nueva York que exigen la evaluación de sistemas automatizados para detectar posibles sesgos antes de su implementación en decisiones de empleo.

Meta, por su parte, ha rechazado categóricamente las acusaciones. En un comunicado citado por Reuters, la empresa afirmó que las decisiones sobre la organización y gestión de su personal fueron tomadas por personas y no por sistemas de inteligencia artificial. La compañía negó que la IA haya sido el factor determinante en la selección de los empleados despedidos.

El litigio busca no solo detener temporalmente los despidos mientras el caso avanza, sino también solicitar una revisión independiente del proceso utilizado por Meta para seleccionar a los trabajadores afectados. Además, los exempleados piden que la información relacionada con licencias médicas y otras ausencias protegidas sea excluida de las evaluaciones de desempeño futuras.

Este caso podría sentar un precedente importante en Estados Unidos, al ser uno de los primeros en poner a prueba el uso de herramientas de inteligencia artificial para respaldar decisiones de despido en una gran empresa tecnológica. La controversia surge en un momento en que Meta está inmersa en una profunda reestructuración, redirigiendo recursos significativos hacia el desarrollo de la inteligencia artificial.

Como parte de esta estrategia, la compañía ha anunciado miles de despidos en diversas áreas, mientras simultáneamente incrementa sus inversiones en infraestructura y talento especializado en IA. Esta reasignación de recursos es una tendencia observada en el sector tecnológico en general.

De acuerdo con el rastreador Layoffs.fyi, el sector tecnológico ha registrado un número considerable de despidos en lo que va de 2026, superando los 120,000. Si bien las razones varían entre empresas, una justificación recurrente es la necesidad de reorientar fondos hacia el desarrollo de IA, la expansión de centros de datos y la contratación de perfiles especializados para mantenerse competitivos en este campo emergente.

El contexto de esta demanda subraya la creciente preocupación por la ética y la equidad en el uso de la inteligencia artificial en el ámbito laboral. A medida que las empresas adoptan estas tecnologías para optimizar procesos, la posibilidad de sesgos algorítmicos y discriminación involuntaria se convierte en un desafío crítico que requiere una supervisión cuidadosa y marcos regulatorios adecuados.

La batalla legal que enfrenta Meta podría tener implicaciones de largo alcance para otras compañías tecnológicas que dependen de sistemas automatizados para la toma de decisiones sobre su fuerza laboral. La transparencia y la rendición de cuentas en el desarrollo y aplicación de la IA serán, sin duda, temas centrales en los debates futuros.

Los demandantes esperan que el tribunal reconozca la necesidad de proteger a los trabajadores de prácticas discriminatorias, incluso cuando estas son perpetradas por algoritmos. La resolución de este caso podría influir en cómo se regulan y utilizan las herramientas de IA en el futuro del empleo.

La demanda también pone de relieve la complejidad de equilibrar la eficiencia operativa que promete la IA con la protección de los derechos laborales y la equidad. La forma en que Meta y otros gigantes tecnológicos naveguen estos desafíos será crucial para el futuro del trabajo en la era digital.